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La manada del Onelio en La Habana

Por ANISLEY TORRES, el animal nocturno

Historia con un narrador, pila de personajes y cualquier cantidad de cambios de personas o memorias recientes de una peculiar manada.

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La vida empieza a correr, un manantial como un río: a veces el cauce sube y otras se queda vacío… con estos versos de Guillén comienzo. Ustedes dirán, ¡qué comemierda! Nada, es que después que se fueron, me entró pasión de ánimos. Bueno, ya saben más o menos (aunque no exactamente) cuánto los extraño). Estoy del carajo. Aquí empieza mi historia:

Arianna la de relaciones públicas, me esperó con un cartel de bienvenida y me acompañó al comedor donde nos encontramos con Yunexis que estaba apertrechada con su plato de arroz blanco, tachinos y jamón en salsa. (casi no comí; pero ella no perdió tiempo, ja, ja). Más tarde nos fuimos las tres al malecón y por cierto, nos perdimos. Las olas estaban… ya saben, así que nos sentamos en una especie de cantero circular a contemplar la noche (y el malecón). Yo ya estaba arrepentida de no haber llevado la botella de vodka… Lee el resto de esta entrada

La vida de mis perros (II)

Por WILLIAM PARRAO, amigo de la Universidad

Hombre y perroYida Baray vino a suplir a Lalita. Fue la primera ocasión en que le puse personalmente el nombre a un perro. Yida, negra como la noche, creció mientras Lalita aun cazaba ratones. De ella aprendió de la caza. Al punto, que los ratones dejaron de verse en el patio de nuestra casa y de los vecinos.

También dejaron de verse los gatos, los caguayos, y mi desayuno si quedaba al borde de la mesa. Mama la regañaba, yo la consentía. Lee el resto de esta entrada

La vida de mis perros (I)

Por WILLIAM PARRAO, amigo de la Universidad

Hombre y perroDe pequeño solo recuerdo mi AMOR por los perros. Amor con mayúsculas que no fue olvidado con el pasar del tiempo. En relación con el resto de mi infancia no recuerdo ni siquiera mis primeros juguetes, a los que tanto tiempo les dedicaba mi madre para su confección. Para jugar no me bastaba con ellos, porque con los básicos, los no básicos y el liberado, no me daba la cuenta. La destrucción de aquellos era cuestión de horas, lo que trajo consigo no pocas palizas por parte de mi padre. Sin dudas menos comprensivo que mami. Lee el resto de esta entrada

El niño

María no quería hacerlo. Yo lo pensé varias veces y al final terminé aceptando la propuesta del Palomo. No podía contar toda la vida con las opiniones inseguras de María.

No hay otra manera de tener un niño. Me parece que los tres llegaremos a lograrlo. No veo otra oportunidad. Ahora, más que nunca, creo que debe ser con el Palomo y no con otro, le dije a María.

El Palomo es todo un personaje. Es un mulato alto, que casi siempre viste de blanco, o de colores muy claros. A ella no le gustaba porque parece santero, pero nunca lo he visto con collares ni cosas de ese tipo. No digo que no los tenga, siempre los negros creen en sus cosas, pero si es así lo disimula muy bien. Lee el resto de esta entrada

El periodismo literario en Leonardo Padura (I)

Por Mirelkis González Moscardón, colega de la Universidad de Holguín

“El periodismo es indispensable en cualquier sociedad”

Leonardo Padura Fuentes

Leonardo PaduraLa vida es una carrera continua contra el tiempo, una carrera casi eterna que se rompe con la presencia de la muerte.  Dicen que cada persona al nacer trae consigo, como si estuviera escrito en un libro, la hoja que regirá su existencia. De ahí que algunos hombres crean que los acontecimientos suceden por una predestinación del Altísimo. Parte del resto se vale del escepticismo, para asegurar que cada persona labra su propio camino. Lo demás es un pretexto para cruzarse de brazos. Pero algo que los distingue a todos, creyentes o no del “destino”, es que no quieren pasar por la vida sin dejar una huella que perdure cuando digan adiós a la existencia. Algunos pocos se valen de las palabras, del lenguaje y  deciden transmitir sus pensamientos a los demás, hacerlos parte de la intimidad de sus sentimientos, reflejar la realidad al alcance de una pluma y expresarse libremente. Esos que pretenden que su nombre perdure, incluso por siglos, se hacen escritores, periodistas o los dos. Lee el resto de esta entrada

La vida eres tú

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

El aroma de tu perfume está sobre mis mejillas, cual regalo invisible. La delicadeza de tu piel se apoderó de mis recuerdos y anhelos de presente permanente.

Elevo monumentos que aún en ti no existen y abro tus puertas como catedrales. Cantan las columnas, los cirios se encienden. Lee el resto de esta entrada

El Kid del boxeo (Hombre sin mujeres vive sin vida)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Hoy cumpliría 103 años de edad. Llevaba al boxeo en la marea de sus venas. Cuentan que parecía bailar sobre el ring. Golpes y desplazamientos simulaban perfección, hasta especialistas confiaban en eso. Apuñaleaba a rivales con rectos de derecha e izquierda. Su nombre se pronunciaba en disimiles naciones: Kid Chocolate, el primer campeón cubano en el boxeo profesional. Lee el resto de esta entrada

Vestigios Hemingway (I)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Ernest HemingwayConocer sobre su vida es un reto para mí. Una vez pensé que con saber dónde nació un hombre, con quién se relacionó y cómo murió, era suficiente. Pero, en esta ocasión, no sucedió así.

Durante mi infancia sólo sabía de Hemingway que era estadounidense, Premio Nobel de Literatura en 1954, y que había vivido parte de su vida en Cuba, donde escribió la noveleta El viejo y el mar. Empero,cuando escuché sobre su vida aventurera, sus amores y la búsqueda incesante de la perfección, la pasión por la pesca, el boxeo, el rugby y la disposición constante de ayudar a otros pueblos, sentí deseos inmensos de acercarme a su quehacer literario y periodístico. Como verdadero polilla, que come con los ojos, devoré en unos días el relato sobre el viejo pescador Santiago, también Adiós a las Armas, Por quien doblan las campanas y El gran río azul. Sin embargo, me quedé con hambre de más de esas historias tan reales y ennoblecedoras reflejadas en hojas que por suerte nunca estarán vacías. Lee el resto de esta entrada

El barco ebrio (I)

Por navegantes

Barco de poesía y creación.

Barco de poesía y creación.

La vida puede ser también un barco, con los peligros del mar, el arrojo de marineros y el deseo de llegar a tierra firme, estabilidad, tranquilidad. Quienes aman las aventuras literarias, y desean navegar entre versos y prosas, pueden montar a este barco ebrio de creación, al menos eso pretendemos. Dos amigos, enamorados de autores de antaño y contemporáneos, tomamos el timón en este inicio. Queremos que muchos se sumen. La proa apuntará a cualquier lugar, a cualquier escritor con suficiente calidad. La fama puede trazar la ruta, empero no siempre. Poemas inmensos están presos en páginas olvidadas que deseamos revivir. La cita es cada jueves.

En Holguín, una ciudad “maldita de poetas”, que se extiende pero no acaba de abrirse al mar, nace este espacio para compartir versos, y difundir la obra de lo mejor de la poesía universal. Doblemente difícil el empeño. Lee el resto de esta entrada

Estilo: Ser de ser

Por Grethell Cuenca Durán, colega de la Universidad de Holguín

máquina de escribir

Rubén Rodríguez nos guía en la búsqueda del estilo

El propio término estilo dificulta su definición por los numerosos sentidos en que se emplea. Hablamos constantemente de un estilo de vida, de moda, de corte de pelo, estilo de un escritor, de un movimiento literario. El uso propio y único de tus opciones, de tu caja de herramientas, caracterizará cada uno de ellos. En el caso del periodismo y la literatura, la manera en que utilizamos el lenguaje, distingue tu obra del resto.  Lee el resto de esta entrada

Muerte

No quiero mi muerte,
no arregla el mundo,
no arregla lo mío,
no arregla el temor
no arregla la vida,
no arregla la angustia.
Muerte, no nos salves de nada.

Un extraterrestre

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

La vida es un eterno juicio -le dijo alguien a Ricardo.
Puede ser verdad -pensó él. Hay personas vestidas de
jueces, con el atrevimiento de juzgar, criticar o
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