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La terminal y la muchacha de la licra

Por Yasel Toledo Garnache

transporte, Cuba Los personajes se conocieron en el parque. Caminaron uno al encuentro del otro, atravesando a la multitud como dos cuchillos a la mantequilla.

Ella venía esquivando los asientos. Vestía una licra de flores y una blusa amarilla bastante ajustada, que le resaltaba los senos.

Se sentaron en un banco para hablar hasta que las palabras comenzaron a sobrar. Lee el resto de esta entrada

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Mestizaje: Mi debilidad por las mulatas

Mujer mulataSalía de la oficina cuando tropecé con ella. Una mulata,  con un cuerpo escultural, ¡qué digo yo escultural, divino!, senos pequeños y sólidos, una mulata maciza y con hermosos ojos pardos, bueno, una MULATA: el consabido piropo, la reacción coqueta de ella, una invitación a merendar en la cafetería de enfrente; ACEPTADA, ¡QUÉ BÁRBARO!, nos sentamos, pedimos y nos sirven y viene la conversación entre bocado y bocado.

-Cuando saques ese cuerpo a la calle – le digo – tienes que pedir permiso a la policía porque puedes provocar un accidente – ella sonríe -, te he visto varias veces pero jamás habíamos coincidido en un receso. Hoy es mi día de suerte –me penetra con la mirada, como buscando segundas y hasta terceras intenciones, incrédula. Lee el resto de esta entrada

La Criollita (I)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

piroposEl vestido blanco me deja ver su ombligo, los senos, las nalgas, el blúmer de encajes. ¡Qué belleza! Estoy loco por arrancarle la tela, besarle todo el cuerpo y hacerla gemir. La desnudez la vestiría mejor.

Venía a la hora menos aconsejable para el negocio. Simulaba ser del campo, pero no lograba esconder su aspecto citadino. El Pola intentó meterle mano enseguida, pero a la hora de la verdad se acobardó. No lo creíamos, porque estaba buenísima. Era una criollita que cualquiera se la comería sin sal ni na’: caderúa, con un culo gigantesco, una geta de película y unos rayitos en el pelo que le quedaban escapa’ o. Lee el resto de esta entrada