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La mirada de Rubén Martínez Villena

Por Yasel Toledo Garnache

Cuentan que a los tres años de edad, conoció a Máximo Gómez, cuando el pequeño iba con el padre en un tren al cual subió El Generalísimo, quien impresionado ante la mirada del niño, le dijo: “Tu vida tendrá luz plena de mediodía”.

Seguramente en aquellos ojos estaba el ímpetu y la bondad, la pureza y el valor de quien desde muy joven sobresalió por su inteligencia y amor a la justicia y a Cuba. El mismo que años después llamaría al dictador Gerardo Machado como “un salvaje, un animal, una bestia, un asno con garras”. Lee el resto de esta entrada