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El camino viejo (I)

Por ROLO
Hombre y religión, iglesiaSupongo para mi desgracia que nunca fui ni seré lo que se dice precisamente un hombre religioso. A partir de mi escasa experiencia personal la iglesia no es más que un edificio grande pero oscuro, con un aroma peculiar y asfixiante que hace intolerable mi estancia dentro del mismo. Eso lo aprendí mucho tiempo atrás.

Tenía unos pocos años, cinco o siete, en realidad no creo que pueda recordarlo, cuando una señora mayor muy agradable y persuasiva pero algo desquiciada, prácticamente nos arrastró desde el parque frente a la iglesia donde jugábamos a policías y ladrones para ver una vieja película en el video de la sacristía del templo sobre la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Fue una experiencia inolvidable y terrible como un dolor de muelas, lo admito bajo juramento. Lee el resto de esta entrada

El frenesí de la irreverencia (I)

 Por YASEL TOLEDO GARNACHE
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El tren de la Cruz Roja atravesando un pueblo

Queremos combatir con furor la religión fanática, inconsciente y “snob” del pasado, alimentada por la nefasta existencia de los museos. Nos rebelamos contra la estúpida admiración por los viejos cuadros, las viejas estatuas, los viejos objetos; contra el entusiasmo por todo lo apolillado, mugriento y corroído por el tiempo, y juzgamos injusto y criminal el desprecio habitual por todo lo que es joven, nuevo, lleno de vida.  (Manifiesto de los primeros futuristas en 1910)

El futurismo fue torbellino que intentó borrar lo tradicional en el arte, enemigo del academicismo, de los museos, de las representaciones clásicas. Pretendía romper con el pasado e imponer el espíritu dinámico, el frenesí de la técnica y la vida moderna. Movimiento de manifiestos e irreverencias, lleno de arrojo y atrevimiento: gracias a nosotros llegará un momento en que la vida no será una simple cuestión de pan y trabajo, ni tampoco de ociosidad, sino una obra de arte, alcohol y no bálsamo[1].

¿En verdad, lograron tanta trascendencia? ¿Acaso todo fue bullicio, saltos sin paracaídas? ¿La calidad de sus obras se correspondía con el tono de los discursos? Eso lo analizaremos más adelante, aunque resalto, desde el inicio, que todo intento de renovación artística es favorable. Lee el resto de esta entrada