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El hipnotismo

Por Yasel Toledo Garnache

Mujer provocativaLa miraba de forma persistente. No importaba si hablaba o permanecía en silencio frente a nosotros.

Mi hipnotismo se acrecentaba por algo indescriptible en su voz, por la manera de hilvanar las palabras o por su aparente indiferencia. Eso siempre me ha atrapado, quizá por el reto de acercarme, de descubrir qué se esconde en la gente así, siempre más interesante que el resto.

Todo aquello me resultaba seductor, y percibía que a los demás también. Ellos no hablaban y casi ni pestañeaban ante las historias de sexo en automóviles y parques que salían de los labios de ella, como revelaciones de atrevimientos personales, que recuerdo muy bien. Sólo abrían los ojos todo lo que podían y la miraban como a una fruta que deseaban comer. Lee el resto de esta entrada

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Los zapatos de Marta

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

ZAPATOSEl olor a sexo rebota en las paredes, por eso Rodolfo no puede más. El recuerdo de aquel cuerpo campanario gravita en el ambiente. Allí están la misma cama, las mismas sábanas, el mismo aroma a cuerpos sudorosos que no puede olvidar.

Rodolfo trabajaba como mulo para darle comodidades a su esposa Marta. Llenaba morral tras morral, y los demás cafeteros comentaban que él recogía más granos que todos ellos juntos. Eso sí tenía él, era un animal para el trabajo. Nunca paraba al mediodía para alimentarse. Algunos ya decían que se tomaba su propio sudor y se comía  las hojas más grandes de las plantaciones, jamás el café porque entonces sería menos para recoger.

Sentado sobre un taburete en la sala de su bohío tiene los ojos llorosos. Sólo Osmar, amigo desde la infancia y confidente en momentos difíciles, sabe lo que le pasa.

— ¡Vamos a hablar!  ¡No seas bruto carajo! Lee el resto de esta entrada