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La vida de mis perros (III y final)

Hombre y perroPor WILLIAM PARRAO, amigo de la Universidad

Una verdad demostrada es que el mejor amigo que un hombre pueda tener puede volverse en su contra y convertirse en su enemigo. Un hermano, un familiar…A quienes criamos con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarnos ingratitud. Los que están más cerca de nuestro corazón, en quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, también pueden convertirse en traidores. Lee el resto de esta entrada

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La vida de mis perros (II)

Por WILLIAM PARRAO, amigo de la Universidad

Hombre y perroYida Baray vino a suplir a Lalita. Fue la primera ocasión en que le puse personalmente el nombre a un perro. Yida, negra como la noche, creció mientras Lalita aun cazaba ratones. De ella aprendió de la caza. Al punto, que los ratones dejaron de verse en el patio de nuestra casa y de los vecinos.

También dejaron de verse los gatos, los caguayos, y mi desayuno si quedaba al borde de la mesa. Mama la regañaba, yo la consentía. Lee el resto de esta entrada

La vida de mis perros (I)

Por WILLIAM PARRAO, amigo de la Universidad

Hombre y perroDe pequeño solo recuerdo mi AMOR por los perros. Amor con mayúsculas que no fue olvidado con el pasar del tiempo. En relación con el resto de mi infancia no recuerdo ni siquiera mis primeros juguetes, a los que tanto tiempo les dedicaba mi madre para su confección. Para jugar no me bastaba con ellos, porque con los básicos, los no básicos y el liberado, no me daba la cuenta. La destrucción de aquellos era cuestión de horas, lo que trajo consigo no pocas palizas por parte de mi padre. Sin dudas menos comprensivo que mami. Lee el resto de esta entrada