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Los jóvenes y el ejemplo de los mayores

Niño en Cuba-“¡Pero, mami! Mis amigas pueden regresar a cualquier hora”, dice Susana sofocada por el llanto.

-¿Y qué? Te dije que a las 11:00 debes estar aquí. Lee el resto de esta entrada

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Dos caras, una misma mesa

Por Yasel Toledo Garnache

Ajedrez, CubaLa madre está afuera, bastante confiada. Él adentro, en su batalla. La otra madre pela tres boniatos en algún barrio de La Habana, ni sabe por donde anda su hijo de 12 años.

Los dos adolescentes miran el campo de 64 casillas y traman el derrocamiento del rey contrario. Mueven sus piezas bélicas con precisión. Lee el resto de esta entrada

La reverencia

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Ajedrez, CubaLa madre está afuera, bastante confiada. Él adentro, en su batalla. La otra madre pela tres boniatos en algún barrio de La Habana, ni sabe por donde anda su hijo de 12 años.

Los dos adolescentes miran el campo de 64 casillas y traman el derrocamiento del rey contrario. Mueven sus piezas bélicas con precisión.

Ella se levanta. Camina unos metros y le pregunta a alguien que sale del salón cómo va todo. No muy bien, el otro muchacho es bastante bueno, le responde. Eso seguro que cambia, mi hijo siempre saca aunque sea una tabla, dice pensando en otras esperas con finales de celebración. Y prosigue con la historia de lo bueno que es su primogénito casi desde que estaba en el vientre, de sus sueños de campeón.

Sobre la mesa, un plato con boniato y un pan de bodega, con otro recipiente encima que le sirve de tapa, hasta que llegue el muchacho, seguro que hambriento. La casa sola porque hay que buscar algo para comer por la noche. Lee el resto de esta entrada

Más que poeta (II)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Heredia es símbolo de la poesía cubana.

Heredia es símbolo de la poesía cubana.

Las cartas de Heredia dirigidas a su madre, Merced, irradian amor. Muchas fueron escritas desde Nueva York, México, desde geografías lejanas que le mantenían triste el alma; casi todas comienzan con la expresión Amadísima madre de mi corazón, y, aunque mantienen el tono amoroso, no incluyen numerosos adjetivos, metáforas, ni otros recursos literarios, sólo algunos de muy fácil comprensión.

En la misiva del 17 de enero de 1824, en Nueva York, escribió inútil es manifestar a mi madre la ansiedad con que espero noticias de su salud, y de mis queridas hermanas (…) Disponga usted del tierno amor de su hijo (…) Sea tan feliz como lo pide a Dios su amadísimo hijo. Lee el resto de esta entrada