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El pierdebolso

Por Aixa Hevia Gonzalez*
bolso, CubaUna llamada a altas horas de la noche nos hizo temblar en casa. Casi siempre se realizan cuando van acompañadas con las malas noticias. No era sobre un enfermo o la desaparición física de un familiar o amigo. Se trataba de mi suegra, quien en puro llanto, llamaba para contarnos que ese día, en una tienda, le habían robado su cartera y que en ese instante, después de las 11 de la noche, llegaba de la estación de policía, luego de hacer la denuncia.

El pasado 26 de agosto, cerca de las 4 de la tarde, había entrado en la tienda Brimart, ubicada en el municipio 10 de octubre, con un cartel que la anuncia como perteneciente a la cadena Panamericana, para comprar sólo un paquete de picadillo. Dejó su cartera en el guardabolso como está estipulado y tomó su chapilla. Lee el resto de esta entrada

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De tal palo…. hay que sacar otra astilla

Rosse Suárez Fagales, colega de la Universidad de Holguín

poesía introversión nostalgia-¡Pero, mami! A mis amigas las dejan hasta las doce – grita Rachel sofocada por el llanto.

-¿Y qué? Te dije que a las once y media y ni un minuto más, que te tienes que cuidar.

-¡Y a ti que más te da, si cuando yo era chiquita me dejabas en casa de la vecina para irte de fiestas!

-¡Mira, muchacha, respétame que soy tu madre! -culmina la frase con la caída de la mano sobre el rostro juvenil.

Qué triste debe ser que una hija hable así a su progenitora, más triste aún sería descubrir que tiene toda la razón. Actualmente se ha impuesto un sistema de doble moral o se ha tomado al pie de la letra lo de: haz lo que digo pero no lo que hago. Es doloroso soportar un regaño por algo que es común ver en casa, escuchar de un padre alcohólico que pegó al hijo por llegar pasado de tragos de una fiesta; ver un labio dañado por la reprimenda ante un cigarrillo cuando la mano que realizó la acción tenía impregnado el inconfundible olor a nicotina, ver a una joven abandonar su casa porque estuvo con un hombre cuando su madre cambiaba de pareja semanalmente. Lee el resto de esta entrada

El llanto de las entrañas

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Parece que las paredes se caen. Los paradigmas cercanos se desboronan, caen a mis pies, cual bolitas de pan endurecidas y hasta ensangrentadas de sudor, de ese sudor que expulsa mi alma de muchacho sin nombre. Lee el resto de esta entrada