Archivo del sitio

Del archivo: A ti mujer sin nombre

Munjer sin ropaVarias noches al mes escucho en medio de la madrugada el silbido de tu pecho, o lo imagino. No es molesto oírlo. Al contrario, yo no duermo. El insomnio es mi rutina, y agradezco, pues así puedo dedicarme a observarte cada noche mientras duermes.

Divido tu cuerpo en partes, como si te observara por casillas segmentadas. Detallo cada fragmento; primero tus pies desnudos, blancos y suaves. Luego tus piernas, las diviso en líneas oblicuas y admito que me encanta descubrirlas. Voy subiendo. Una prenda interior, toco e imagino la gema escondida que dibuja la silueta entre tus piernas. Me detengo, recreo mi estancia, quizás hasta inexplicablemente logre quedarme dormido y sueñe o lo haga despierto -como es usual, siempre lo mismo: Tú y yo de manos por un parque, sentados luego bajo un árbol enorme y ramificado, te abrazo y señalo el lago que se esparce ante nosotros, digo algo a tu oído y sonríes. Lee el resto de esta entrada

A ti, mujer sin nombre

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Mujer sobre la camaVarias noches al mes escucho en medio de la madrugada el silbido de tu pecho, o lo imagino. No es molesto oírlo. Al contrario, yo no duermo. El insomnio es mi rutina, y agradezco, pues así puedo dedicarme a observarte cada noche mientras duermes.

Divido tu cuerpo en partes, como si te observara por casillas segmentadas. Detallo cada fragmento; primero tus pies desnudos, blancos y suaves. Luego tus piernas, las diviso en líneas oblicuas y admito que me encanta descubrirlas. Voy subiendo. Una prenda interior, toco e imagino la gema escondida que dibuja la silueta entre tus piernas. Me detengo, recreo mi estancia, quizás hasta inexplicablemente logre quedarme dormido y sueñe o lo haga despierto -como es usual, siempre lo mismo: Tú y yo de manos por un parque, sentados luego bajo un árbol enorme y ramificado, te abrazo y señalo el lago que se esparce ante nosotros, digo algo a tu oído y sonríes. Lee el resto de esta entrada