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Las carcajadas en el aula y los deseos de William

Por Yasel Toledo Garnache

maestraLa maestra se estaba rascando debajo de la falda, en la parte delantera. Eso siempre llama la atención. Parece otra cosa. Pero no. En el aula, a las diez de la mañana, qué podría estar haciendo, sino matando cierta picazón. William, el de la tercera mesa, por sí o por no la miraba. Imagínense, una profe que se topa ahí abajo. ¿Quién no la iba a mirar?

Después de aquel día, el muchacho gordito, atrevido que soñaba con órganos genitales femeninos, nunca llegó tarde a clases. Se sentaba en el primer puesto para ser el espectador más cercano. Lee el resto de esta entrada

En el aula

Por Yasel Toledo Garnache

El muchacho no era tan chico, ni la maestra vestía con tanta ropa.

El muchacho no era tan chico, ni la maestra vestía con tanta ropa.

La maestra se estaba rascando debajo de la falda, en la parte delantera. Eso siempre llama la atención. Parece otra cosa. Pero no. En el aula, a las diez de la mañana, qué podría estar haciendo, sino matando cierta picazón. William, el de la tercera mesa, por sí o por no la miraba. Imagínense, una profe que se topa ahí abajo. ¿Quién no la iba a mirar?

Después de aquel día, el muchacho gordito, atrevido que soñaba con órganos genitales femeninos, nunca llegó tarde a clases. Lee el resto de esta entrada

El Frío

Por A.R LÓPEZ

flor de inviernoRecuerdo que aquella vez, cuando me detuve a arreglar los pliegues de mi falda, casi mini según algunos estándares, el detalle de la flor me pareció interesante. Otros usaban carteles, una virgen fervorosa o los pies llagados como símbolo de su pobreza extrema, pero este mendigo sólo necesitaba un tiesto agrietado. Era cierto que también tenía el jarro de hojalata y el perro, pero ambos se volvían irrelevantes si se los comparaba con la flor, y en cierto modo, le daban ese toque de elegancia que tanta falta le hacía a los otros. Lee el resto de esta entrada