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La Criollita (II y final)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

piroposPensamos que después de dos semanas se iría, pero siempre volvía. Decía que ella pagaba cualquier cantidad de dinero por la mercancía, que por favor la ayudáramos porque se le estaba acabando el tiempo. Nos tenía encajonaos.

Sospechamos que era periodista, pero qué podría resultar interesante para la prensa en un cementerio. Allí no había sustitución de importaciones, sobrecumpliniento, ni inventos de FORUM aplicados a la abertura de tumbas. Además, esa gente se presenta primero. Lo de reporteros investigando a escondidas solo es en películas. Lee el resto de esta entrada

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La Criollita (I)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

piroposEl vestido blanco me deja ver su ombligo, los senos, las nalgas, el blúmer de encajes. ¡Qué belleza! Estoy loco por arrancarle la tela, besarle todo el cuerpo y hacerla gemir. La desnudez la vestiría mejor.

Venía a la hora menos aconsejable para el negocio. Simulaba ser del campo, pero no lograba esconder su aspecto citadino. El Pola intentó meterle mano enseguida, pero a la hora de la verdad se acobardó. No lo creíamos, porque estaba buenísima. Era una criollita que cualquiera se la comería sin sal ni na’: caderúa, con un culo gigantesco, una geta de película y unos rayitos en el pelo que le quedaban escapa’ o. Lee el resto de esta entrada