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La última escena

Por Yasel Toledo Garnache

La ficción pura no existe.

La ficción pura no existe.

Nos encontramos debajo de la mata de mamoncillo. El pasado regresó de golpe sobre bicicleta, con peinado extravagante y un rostro más pintado de lo común.

Este fue el lugar de nuestro primer beso, un beso de niños que no sabían lo que era eso. Me buscó varías veces a la casa. También la busqué. Nunca nos volvimos a ver. Su nueva residencia en Matanzas significaba demasiada lejanía, que intentamos vencer con cartas y fotos durante algunos años.

La recibí con un piropo, ensayado hasta el cansancio. No te imaginaba así, me dijo con evidente decepción, después de recorrer mi cuerpo con la vista. Lee el resto de esta entrada

Medusas en el fondo

Por ERIAN PEÑA, colega de la Universidad

MedusasDime qué piensas de esto… le dije a J y la besé. Un pequeño beso que excitaba tanto como los largos y húmedos. Sombríos y húmedos. Tiernos y húmedos. Callados y húmedos besos de J.
Dame otro beso y abrázame, me dijo.

Llevábamos más de dos horas en espera del amanecer y botella y media de vodka con refresco de limón circulaba por las venas. Y otra botella y media del mismo Samarskaya en espera de igual destino. Circular por todo el cuerpo y meterse en los laberintos del cerebro. Circular. Circular como las aguas. Lee el resto de esta entrada

Un borde, un beso

Por RINA, amiga de la Universidad de Holguín

Otra noche que acaba, ya voy a las vitrinas y solo siento la limpia nostalgia de los últimos labios que me rozaron.

Los labios que son tantos y no perciben como la porcelana se transforma cuando ellos se unen a esos bordes. Miles de bocas me han rozado, otros introducen sus lenguas y saborean, además del café, mis lugares más íntimos. Lee el resto de esta entrada

Alguien dijo una vez

amor

Deberíamos ser eternos románticos.

Para quererte hay que entenderte y para amar tu soledad, hay que sentir tu compañía. Para sentirte, amor, hay que estar clara, hay que vivir la intensidad de un corto beso cada día. Para quererme hay que entenderme, y para amar mi libertad hay que encerrarse en mi prisión. Para decirme
amor hay que estar claro, se necesita mucho más que una caricia en el rincón. Lee el resto de esta entrada