El 26 de julio y la mística de Cuba (+Fotos, tuit, video y poesía)

Ahí están sus nombres, los rostros, el dolor en las familias que no olvidan. Cada julio resuenan los disparos con algunas marcas todavía en la pared y en el alma de un pueblo. A veces mencionamos el hecho, lo evocamos con palabras, miramos alguna imagen… Ellos deberán ser siempre parte de nosotros.

Es julio, 67 años después, y alrededor de la Revolución Cubana gravita una mística, conformada por una serie de sucesos, personas y factores que enriquecen las esencias de la nación y su capacidad para resistir y soñar, para encontrar alternativas y seguir adelante, a pesar de la complejidad de las circunstancias.

El asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, es uno de esos acontecimientos con un simbolismo y una fuerza que deberá circular permanentemente por nuestras venas.

Aquel 26 quedó marcado para siempre. Eran jóvenes, muchachos como nosotros, llenos de vida y coraje, con plena conciencia de la necesidad de lograr la libertad total de Cuba. Los disparos no eran solo contra los soldados o las edificaciones militares, eran también contra las injusticias, la miseria, el analfabetismo, la falta de derechos a la Educación y la Salud, el fraude electoral, los robos, los secuestros, los asesinatos…, que pululaban en la etapa.

Miles de niños morían por falta de recursos, el 90 por ciento de los que vivían en el campo eran devorados por parásitos, la mayoría de las familias de zonas rurales vivían en peores condiciones que los indios que encontró Colón, según palabras del propio Fidel Castro en su alegato de autodefensa La historia me absolverá, en el cual denunció los principales problemas del país.

Dejo de teclear unos minutos, y me recuesto en el espaldar de la silla. Me parece verlos aquel día… Retumba lo que se conocería luego como el Manifiesto del Moncada, el poeta Raúl Gómez García lee sus versos Ya estamos en combate… Escucho a Fidel: «Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertad o muerte!…».

Y más tarde los disparos, la sangre, la persecución, los asesinatos. Uno lee testimonios, mira fotografías de los cuerpos destrozados, y resulta inevitable estremecerse.

Muchos de los sobrevivientes en la acción fueron capturados después, y torturados. A varios les trituraron los testículos, les arrancaron la visión… Ahí está, por ejemplo, Abel Santamaría, fiel a sus principios sin importar el dolor. Nos parece observar a su hermana Haydée, a quien le enseñaron un ojo de él, y la amenazaron con sacarle el otro si ella no hablaba. La joven amorosa, pero corajuda respondió con dignidad que si él no dijo nada, ella tampoco. Más tarde le comunicaron: «Ya no tienes novio porque te lo hemos matado también…». Se lee fácil, mas pensemos en el momento, en la tristeza, en aquellas pérdidas que desgarraban…, pero no hacían ceder.

A otros les inyectaron aire y alcanfor en las venas para matarlos. Nos vienen a la mente las anécdotas del joven Andrés García, atacante al Céspedes, a quien golpearon hasta hacerlo perder el sentido y luego lo estrangularon con una soga, pero increíblemente sobrevivió.

Nos sumergimos otra vez en La historia me absolverá, un texto que debe ser revisitado por cada generación, para comprender mejor la dimensión de aquellos sucesos y la altura de Fidel como guía, martiano, revolucionario y cubano.

En ocasiones repetimos el Moncada de los jóvenes de hoy es este o aquel, tal o más cual responsabilidad, esta o aquella acción, pero ojalá tengamos plena conciencia de lo que significa evocar aquel hecho y a sus protagonistas. La Cuba de la actualidad está repleta de retos diferentes, que solo podremos vencer entre todos como una familia enorme a favor del progreso y la vida, con fidelidad a los principios y la belleza. Debemos ser lo mejor posible, esforzarnos al máximo con voluntad de superación a favor, sobre todo, de los colectivos.

También puede leer Entrevista a Ernesto González Campos, asaltante al Moncada

 

El espíritu del 26 de julio nos debe acompañar en cada momento, como factor indispensable para seguir en el camino de la dignidad, incluso cuando el triunfo parezca difícil. Esa decisión, esa fuerza y coraje casi místicos como pueblo, junto a la inteligencia y la unidad, deben seguir llevándonos a nuevos éxitos, como lo hizo aquella generación cinco años, cinco meses y cinco días después de los asaltos.

Eso parece un milagro: que un grupo de jóvenes impulsara una guerra de tal dimensión que acabara con un ejército poderoso, con una tiranía apoyada por Estados Unidos…, que ellos y todo el pueblo concretaran un proyecto social convertido en referente de valor y solidaridad en el mundo… Eso es también y esencialmente Cuba, esa es parte de nuestra mística, de nuestro corazón como nación, de nuestro encanto, con la capacidad para irradiar luz al resto del planeta. La Revolución desde su inicio es un fenómeno social, político y también cultural a nivel internacional, con la belleza suficiente para despertar versos y canciones, música y bailes.

El 26 es también Fidel, el joven y el apasionado, el revolucionario total que nos confirmó la posibilidad de conquistar los sueños. Uno piensa en el día, en los sucesos…, e inevitablemente nos viene a la mente su altura como líder que debe permanecer con nosotros.

Venimos de ellos, y de aquellos que protagonizaron las diferentes guerras por la independencia. En nuestras mareas están Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Perucho Figueredo, Antonio Maceo y, por supuesto, Martí; están Abel Santamaría, el Che, Camilo y los jóvenes del Centenario.

Es por eso que este es un pueblo con una confianza tremenda en su fuerza, con lealtad a lo que considera valeroso. El 26 de julio jamás deberá constituir únicamente una fecha ni un acto. Es un símbolo, parte del alma de Cuba y de cada uno de nosotros.

Cada año llegan miles de jóvenes al encuentro con la historia en el cuartel Moncada.

Publicado originalmente en Juventud Rebelde

Ya estamos en combate

Autor: Raúl Gómez García

Ya estamos en combate
Por defender la idea de todos los que han muerto.
Para arrojar a los malos del histórico Templo
Por el heroico gesto de Maceo,
Por la dulce memoria de Martí.
En nuestra sangre hierve el hado azaroso
De las generaciones que todo lo brindaron,
En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
Que vibran en el alma superior del cubano
Ya estamos en combate……
En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica
En nombre del honor y del decoro que construyó su historia
Por la estrofa magnífica del himno
«Que morir por la patria es vivir»
La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres
Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar
A la generación del centenario le caben los honores,
De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.
Ya estamos en combate…… ¡Adelante!
Adelante hasta el nido superior de la gloria
Para que nazca en esta nueva aurora
La república digna y decorosa
Que fue el último anhelo de Chibás.
No importa que en la lucha caigan más héroes dignos
Serán más culpa y fango para el fiero tirano
Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo
Si no se tiene armas se pelea con las manos.
Ya estamos en combate…… ¡Adelante!
De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera
La de furia loca de Gómez y Agramonte…
La de la lucha pura de Mella y de Guiteras…
Adelante, Cubanos…… ¡Adelante!
Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria
Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

Autor: Jesús Orta Ruíz (El Indio Naborí)

Era la mañana de la Santa Ana…

Era la mañana
de la Santa Ana,
mañana de julio pintada de rosa.
Nadie presentía que saldría el Sol
por la silenciosa
granja de Tizol.
Santiago el Apóstol, marchito, dormía
como derribado por la algarabía
de conga y charanga, locura y alcohol.
Era la mañana
de la Santa Ana…
¡Oh, la incubadora
de la redentora
granja Siboney!
¡Qué gloriosos gallos dieron a la aurora
viejas y olvidadas posturas de Hatuey!
…….
Iban decididos por la carretera…
Por todo el paisaje se abrió la bandera.
En la caravana de los inmortales
iban dos mujeres de pureza estoica:
también procedían de la granja heroica,
de la incubadora Mariana Grajales.
Eran soles previos que con su alborada
rasgaron las nieblas del cuartel Moncada
La Patria en tinieblas vio sus rumbos claros
a la luz precisa de urgentes disparos.
Era la mañana
de la Santa Ana.
La sangre vertida no fue sangre vana.
……
¡Qué ciegas estaban las manos de aquel
que arrancó los ojos, los ojos de ensueño
los ojos de Abel!
¡Los ojos de Abel!
que ahora son estrellas de un cielo risueño
y alumbran el paso triunfal de Fidel!
Los mártires todos invaden el día,
alegran ciudades, liberan el monte…
Ya escucho los cantos de Gómez García
en rápido tránsito de flor a sinsonte:
-26 de Julio: heridas
por donde surgió la aurora:
alta fecha vengadora
de las fechas ofendidas.
Caliente sangre de vidas
rotas por el heroísmo
cuando traición y cinismo
bailaban sobre un calvario…
¡Oh, rocío necesario
a la flor del patriotismo!
….
Es la voz de toda la tierra cubana:
-¡Gloria a la mañana
de la Santa Ana!

 

Carilda Oliver Labra, escritora matancera, se inspiró también en aquella gesta para escribir su Canto al Moncada, cuyos fragmentos dejo a su consideración

Sonó el viril alegato
entre bayonetas fieras.
¡Con qué vuelo de banderas
apoyaban su arrebato!
Desde el perfil al zapato
criollo como el yarey.
Profeta de nueva ley,
honda esperanza de todos,
en medio de tantos lodos
lengua le vino de Hatuey…”

“…Del campesino es la tierra,
y Cuba de nuestra aorta.
La cárcel ¿qué nos importa?
¡Habrá mañana, habrá guerra!
(Ya lo escuchaba la Sierra,
aún escuchándolo está)
Y hubo otro ¡no! en Baraguá
cuando patético y puro
dijo con fe en el futuro:
¡La historia me absolverá!”

 

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Vicepresidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz. Fue subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. En twitter: @yaseltoledo10. En Instagram: YaselToledoGarnache. En Youtube: Mira Joven (Cuba). E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 15 de julio de 2020 en Comentarios y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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