Cuba ha construido la utopía posible (Intervención de Abel Prieto en el espacio Dialogar, dialogar +Fotos)

Abel Prieto en el espacio Dialogar, dialogar, impulsado por la Asociación Hermanos Saíz.

Cuba significa mucho para nuestra región e incluso para el mundo.  Yo tuve el privilegio hace unos meses, en una delegación que organizó el Partido, de estar en tres festivales de Partidos Comunistas europeos.  Uno en el que nunca había estado es el del periódico Avante, del Partido Comunista de Portugal; otro que ya conocíamos: el festival de L’Humanité en Francia, París, y el Mar y Fiesta, que es un festival del Partido del Trabajo de Bélgica. Me llamó la atención que Cuba estuvo presente en todo momento, todas las delegaciones, toda la gente, de cualquier parte, tiene referentes como el Che, Fidel, banderas cubanas…

Es decir, nosotros a veces ni nos damos cuenta de cómo se han universalizado los símbolos de la resistencia cubana. Nosotros somos un símbolo de la resistencia, entendiéndola como mantenerse a toda costa, mantener tus principios a toda costa.  Eso no se puede considerar retardatario. Hay gente que rechaza la idea de la cultura de la resistencia, porque piensa que hay que pasar a la ofensiva, que no podemos conformarnos con resistir, sino que hay que, digamos, avanzar hacia el futuro luminoso que nos aguarda, como el viejo chiste de Radio Armenia.  ¿Ustedes no han oído hablar de Radio Armenia? (Le dicen que no).  Son demasiado jóvenes, y nuestro Partido no tiene nada que ver con el estalinismo.

Yo siempre recomiendo que se lean el libro Raúl Castro, un hombre en revolución, porque es una biografía de Raúl, pero es al mismo tiempo una historia de los  vínculos entre la Cuba revolucionaria y la Unión Soviética, las distintas coyunturas, y es un libro muy crítico con lo sucedido allí, y hay cosas que uno entiende del derrumbe de aquel socialismo a través de ese texto.

Entre las cosas que nos dejó aquella etapa están los chistes.  Alguna zona de mi cerebro los almacena con facilidad.

Yo hice un librito que se llama El humor de Micha, la crisis del socialismo real a través del chiste político, que se publicó en Argentina, en Portugal, en Italia, y yo lo quería meter dentro de un libro aquí en Cuba, no lo quería publicar solo, pero, bueno, uno de esos chistes tiene que ver con Radio Armenia. Radio Armenia era una emisora de radio que contestaba preguntas de los oyentes, entonces decía: Aquí Radio Armenia contesta a un oyente que nos pregunta qué cosa es el comunismo.  Buscamos en nuestro diccionario y dice: “Comunismo, horizonte luminoso que nos aguarda”.  Si no sabemos la palabra horizonte, buscamos en el diccionario y dice: “Línea imaginaria que se aleja a medida que tú te acercas”.  Esas eran las cosas de Radio Armenia.

Otro que decía: Otro oyente nos pregunta si es posible construir el socialismo en Suiza, le decimos que sí, pero que sería una lástima.  Es decir que era muy subversiva Radio Armenia.

Y a mí, la primera vez que salí de Cuba fue en el año 1978, ustedes ni habían nacido. La antigua Unión Soviética me impresionó mucho; pero una de las cosas que me impresionó fue que todo lo que me mostraban en los recorridos era optimista, había una especie de triunfalismo en aquellos años, finales de los ’70, principios de los ’80.

Ya el Che había visto la fisura de aquel modelo, ya Fidel empezaba a ver esa fisura.  De hecho, la Revolución cubana había sido una herejía con respecto a los esquemas que predominaban en esos países.  A nosotros nos dieron un curso en la URSS, en una especie de Instituto del Libro, y un profesor nos habló del Che como un aventurero, imagínense decirle eso a los cubanos.  Al hablarnos del Che como un aventurero todos levantamos la mano, y el hombre se arrepintió, se hizo una autocrítica rápidamente y ya no habló nunca más del Che, ni allí ni en ninguna otra clase.  Pero, bueno, fíjense qué locura reducir el Che a esa imagen tan supuestamente romántica y al mismo tiempo inútil.

Pero qué pasaba después que terminaba el día de recorridos, exposiciones, gente que te llevaba a lugares para que tú vieras la productividad, cómo el país avanzaba a toda velocidad.  En aquella época se hablaba de que el comunismo estaba a la vuelta de la esquina. Tu escuchabas “comunismo” y decías: eso es algo que está al cantío de un gallo, como solían expresar antes los campesinos cubanos.

¿Qué pasaba cuando caía la noche?  El traductor, que siempre se convertía en amigo de uno, porque los cubanos tenemos ese don de hacer amistad con la gente, nos hacía muchos chistes.

De pronto el reverso de todo aquello que habías visto tan luminoso, tan sólido, con tanta gente sonriente, mirando hacia el futuro, de pronto venían los chistes que eran terribles, eran chistes que nunca, ni los peores chistes gusanos de Cuba eran como esos, porque eran chistes viscerales, de un anticomunismo visceral, nunca los chistes nuestros fueron así.  Aquí los chistes eran de la libreta, de cómo la gente se iba del país, los hay todavía; qué había que hacer para conseguir un jabón en los años ’90. Y los chistes soviéticos, los chistes checos, los polacos… eran verdaderamente escalofriantes y reflejaban las fisuras culturales del sistema.

Una de las causas esenciales de ese derrumbe fueron los errores en términos culturales, no solo estoy hablando de arte y literatura, sino los errores en términos de no haber logrado construir una nueva visión del mundo, una nueva conciencia, los errores asociados a la quiebra de la subjetividad.  Recuerden que los teóricos soviéticos ni siquiera asimilaban a Gramsci, que nosotros lo leímos aquí en Cuba primero gracias a ediciones que nos llegaban de Argentina, y después se hizo la Cátedra Gramsci en el Centro Marinello, que la dirigía Fernando Martínez Heredia; se hizo una edición digital que está en todas las bibliotecas de Cuba.

Es decir, hicimos lo posible por colocar a Gramsci en circulación en Cuba, porque por ejemplo en mi época en la Universidad apenas se tocaba a Gramsci.  Estaba visto como alguien que no era absolutamente ortodoxo, había como una duda, una suspicacia, porque Gramsci le concedía un enorme papel a la subjetividad.  Y yo repito siempre que eso de “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”, que lo dijo, como todos sabemos, Martí, lo hubiera firmado Gramsci sin dudarlo.

Muchas de las ideas de Fidel: “Toda revolución es hija de la cultura y las ideas”, “Sin cultura no hay libertad posible”…, todo eso son cosas que tienen mucho que ver con Gramsci.  Gramsci decía que tú puedes tener el poder militar, puedes tener el poder político, puedes tener el poder económico, pero si no tienes la hegemonía cultural lo que tú estás construyendo es frágil, es reversible.

Yo creo que en estos momentos que vive Cuba nosotros tenemos que ser cada vez mejores en el sentido de garantizar la irreversibilidad de la Revolución cubana, es muy importante trabajar en el campo teórico.  Yo creo que haya gente joven pensando en estas cuestiones es muy favorable  Yo recuerdo que le hablé mucho a Luis Morlote -actual presidente de la UNEAC-, a Rubiel García -anterior presidente de la AHS-, a distintos compañeros de la dirección de la Asociación sobre la importancia de la beca de investigación Che Guevara, que entrega la AHS.  Dicen que se mantiene, pero tú me dices a mí ahora quién ganó la última beca Che Guevara y no te sé decir.  Eso hay que convertirlo en un acontecimiento.

Yo escuchaba con un íntimo dolor la canción de trovador al principio y hablaba de “no me ponen en televisión porque no vendo, y es un círculo vicioso”.  Y si no sales por televisión no te conocen mucho. Lamentablemente ser famoso en este país pasa por algunas concesiones escalofriantes, para mí.  Y él está defendiendo en el más puro espíritu de la cultura de la resistencia su creación no comercial.

Cada decisión política tiene que tener detrás un diseño comunicacional. El otro día yo estaba razonando respecto al Premio ALBA de las Letras y las Artes, que se suponía era como el Nobel que daba el ALBA, ¿quiénes ganaron el premio ALBA?  Lo ganó Roberto Fernández Retamar, el cineasta boliviano Jorge Sanjinés, Silvio Rodríguez, Alicia Alonso…  De eso se enteraron muy pocos.  Por supuesto, el gran aparato mediático va a silenciar eso sin piedad, pero, bueno, nosotros hoy tenemos por fortuna TELESUR, tenemos las redes, y pocos se enteran de cuestiones tan importantes.

Es decir, la idea de que mediáticamente se conozcan los valores de la cultura de la resistencia y de la revolución y del progreso, la cultura no de la tontería, de la frivolidad y de la estupidez, eso hay que promoverlo por todos los medios a nuestro alcance.

En Caracas hubo un evento en diciembre del 2004 con la red de intelectuales y artistas en defensa de la humanidad.  Fueron más de 700 intelectuales y artistas, incluidas personas muy sobresalientes en el pensamiento crítico universal, y pocos se enteraron de lo sucedido allí.  Y la gran crítica fue que era una reunión de viejos.

Muchos mecanismos de legitimación están en manos de la derecha. ¿Por qué nació el Premio Rómulo Gallegos en Venezuela?  Para contrarrestar la influencia del Premio Casa de las Américas.  ¿Por qué empezaron a llover premios, becas…?  La Academia norteamericana empezó a contratar a pensadores de América Latina y a fragmentar el pensamiento utópico.  Entonces, ¿qué pasa?  No había jóvenes artistas y escritores que en los ’70 hubieran, digamos, tenido una obra valiosa, nadie los conocía, porque no estaban en ningún circuito, y el esfuerzo del ALBA por crear una especie de circuito alternativo no tuvo efecto. A veces, las propias premiaciones eran como en silencio, entre nosotros ahí, el día el acto y ya después se te olvidaba a los diez minutos.

Por eso la cultura de la resistencia tiene que ver con la memoria.  Tenemos que luchar por la memoria, porque también la batalla sea en torno al presente y al futuro y en torno al pasado.  Están haciendo una relectura en la derecha, de la historia del siglo XX y de la historia del proceso revolucionario, y hoy tenemos en España que la tercera fuerza política es un partido franquista, pero sin ningún pudor, y Camacho es como líder de un movimiento juvenil, la Unión Juvenil Cruceñista en Bolivia, ¿ustedes han visto cómo saludan los de la Unión Juvenil Cruceñista? Es el saludo nazi.  Es verdad que es la espada y la cruz.

Y esa, Jeanine Áñez, presidenta de facto en Bolivia, entró a la casa de gobierno con una biblia que casi la aplastaba, una biblia enorme, ni diez Larousse pesaban tanto como la biblia aquella.  Era una cosa realmente monstruosa.

Hay fuerza en los pueblos nuestros, y la gente perdió el miedo.  En Chile había un cartel que decía: “Nos quitaron tantas cosas que nos quitaron el miedo”.  Son verdaderamente ejemplos extraordinarios.

Y yo creo que en Cuba ya una vez recibimos muchos chilenos acá, muchas familias vinieron, como vinieron del Cono Sur y vinieron de muchos lugares, pero la idea de que nosotros tenemos una responsabilidad también no solo ante nuestro pueblo sino ante el mundo, tenemos deberes que nos trascienden como país en estos términos de resistencia, en estos términos de proyección revolucionaria, es muy importante.

Lo que le están haciendo a Venezuela no tiene piedad.  Ahora mismo con nosotros creo que fue antier otra compañía puesta en la lista negra de la que nos traía petróleo, porque la idea es asfixiarnos.

En septiembre el país funcionó, hasta donde pudimos funcionar, con el 30% del combustible.  Fue el momento de mostrar la capacidad de resistencia de este país en condiciones muy desventajosas, porque persiguen las transacciones financieras.  Ahora nosotros una de las ideas que teníamos con el tema del Alba Cultural era un Amazon del Alba, pero para hacer un Amazon del Alba, es decir, es una tienda digital que tú puedas comprar un libro, puedas comprar un disco, un afiche…

De izquierda a derecha: Giselle Armas Pedraza, joven investigadora miembro de la AHS; Jaime Gómez Triana, director del programa de estudios sobre culturas originarias en Casa de las Américas, y el moderador Yasel Toledo Garnache.

Pero el bloqueo impide que tú uses tarjetas de crédito para hacer transacciones.  Es decir, es una operación de estrangulamiento.  A nosotros nos ha ayudado mucho reírnos de nuestros propios problemas; el sentido del humor nuestro nos ayuda.  Pero hay que mantener a la gente informada, darle mucha información.

Ahora con el tema de la historia y la memoria, hay mucha trampa sobre si la Cuba de los años ’50 era una Cuba llena de luces, llena de glamour, llena de turistas, los artistas de Hollywood venían, se pasaban dos o tres noches, jugaban en los casinos, iban a algún prostíbulo.  Aquí había hasta mafia.

Yo creo que nosotros sí tenemos que buscar las fórmulas de hacer cada día mejor nuestro socialismo, hacerlo cada día menos burocrático, cada día menos formal.  La retórica no es el camino en absoluto.

Creo que hacer cosas cada vez que tengan que ver con lo esencial de la Revolución cubana, que fue siempre antirretórica, que fue siempre antiburocrática, que fue siempre antidogmática, que fue siempre antisectaria.  Y para los yanquis que hoy nuestro presidente Miguel Díaz-Canel haya alcanzado gran popularidad tiene que ser una derrota dolorosísima, y para los nietos de batistianos –no deben quedar muchos batistianos de primera generación–, pero para los nietos y bisnietos de los batistianos tiene que ser muy doloroso eso, porque ellos sacaron la cuenta de que después de Fidel y Raúl la Revolución cubana no iba a poderse mantener. Y el hecho de que no solo Díaz-Canel, tú tienes en Santiago a Lazarito Expósito, tienes a Luis Torres Iríbar aquí en La Habana, tienes mucha gente joven, ministros, gente muy joven y muy valiosa, y muy brillante, dirigiendo el país en puestos claves.  Eso tiene que ser muy doloroso para esa gente.

Y hubo un Consejo de la Unión de Escritores y Artistas –yo lo cuento no sé dónde, en algo que escribí— en que Fidel habló de que se había desclasificado una orden presidencial en Estados Unidos que decía que había que impedir, aunque fuera por la fuerza la sucesión de Castro.  Eso lo comentó Fidel con los artistas y los escritores.  Es decir, la idea de que había que aprovechar un momento en que se podía debilitar la autoridad revolucionaria para intervenir.  Y, fíjense, no pudieron hacer eso: Fidel se enfermó y Raúl siguió.  Y Raúl incluso emprendió unas transformaciones verdaderamente de una audacia excepcional.  Ahora está Díaz-Canel con un trabajo también valiosísimo.

Fíjense que es el mismo estilo de Fidel, de Raúl, de contacto con la gente, que fueron cosas que faltaron allá, que fallaron en aquellos países socialistas.  Tú veías llegar las limosinas aquellas oscuras; no les podías ni ver la cara a los dirigentes, pasaban con unas cortinillas.

Hay un chiste genial. Dicen que viene la mamá de Leonid Ilich Brézhnev, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, a verlo, y la mamá es una ancianita que viene con una cesta, con un pato y unas nueces, y entonces dice: “Mi hijito, ¿cómo estás?  Y él le dice: “Ven mamá, vamos a darte una vuelta”.  Y monta a la viejita en el helicóptero.  Le dice: “Mira, mamá, esa es la dasha (significa regalo de Dios) donde yo siempre cuando estoy estresado vengo y descanso, mira qué bonito es ese bosque”; “mira mamá ese es el lugar donde yo cazo perdices en el verano”, “mira mamá este es el lago donde yo pesco truchas” o lo que fuera, truchas soviéticas (RISAS), y de pronto la vieja se echa a llorar, y le dice Brézhnev: ¿pero qué te pasa, mamá?  Y dice la mamá: “Ay, mi hijito, ¡cuando vengan los comunistas te van a quitar todo esto!”

(RISAS)

Esas son joyas que me contaban los traductores.  Increíblemente yo no tenía ningún librito para anotar, y eso fue acumulándose, y yo escribí el ensayito ese El humor de Misha de un tirón en 1995, y Armando Hart le hizo el epílogo a ese librito.  Hart era un hombre brillante, extraordinario, una persona a quien yo admiro y quiero mucho siempre, y lo quise mucho y lo admiré mucho, y era un hombre obsesionado por entender las causas del derrumbe.  Y ese libro le interesó mucho.

Quiero publicarlo en Cuba, pero no solamente con los chistes. Es un libro duro, no me gustaría publicarlo así, sino con algo más. Muchos chistes búlgaros, checos, polacos, presentan la imagen colonial que había en esos países con respecto a la Unión Soviética.  La Unión Soviética era como la colonia, ellos sentían que era una autoridad colonial.

Uno de los retos principales que tenemos es traducir lo que queremos defender, lo que quisiéramos promover, a los nuevos códigos sin traicionar lo esencial de ese mensaje.  Por ejemplo, cómo lograr que Martí no sea una pieza de museo, cómo lograr que Martí sea un contemporáneo, cómo lograr que Fidel no se nos aleje, que Fidel sea un contemporáneo.  Y evidentemente hay nuevos lenguajes, nuevos códigos, y hay esas fisuras que ustedes mencionaban.

Algunos compañeros incluso en los medios caen en la trampa de buscar los códigos de la agenda hegemónica, los códigos de la televisión miamense, los códigos del mundo del reality show para tratar de enganchar a la gente más joven.  Y realmente, a mi juicio– es una valoración mía–, creo que lo que hacen es reforzar entonces ese mundo de la tontería.

Yo creo que nosotros tenemos que tratar de entender mejor estos fenómenos, y tratar de poner todo ese instrumental que tenemos en las instituciones, de sociólogos, psicólogos, y tratar de entender un poquito más este fenómeno, las reacciones.

Respecto a lo de las iglesias y lo religioso. En América Latina, por ejemplo, en Centroamérica, está muy claro qué pasó. Ahí los yanquis pusieron mucho dinero, y supongo que aquí también.

Ahora tú hablabas algo que a mí me dejó pensando, que también era importante la presencia de profesionales asistiendo a esas iglesias. Son cosas para estudiar, yo no tengo una respuesta clara.  Yo recuerdo que cuando estaba en la Escuela de Letras a mí me mandaron al Escambray, y allá había muchos testigos de Jehová, y había muchos campesinos que eran creyentes de todas estas doctrinas.  Ustedes saben que los testigos de Jehová no permiten que los niños canten el himno, no pueden ponerse transfusiones de sangre, vaya, un grupo de limitaciones que van incluso contra la salud de un niño.

¿Pero qué hacían los testigos de Jehová?  Había una familia que tenía un enfermo y al amanecer había un testigo de Jehová con una sopa de pollo de esas, un caldito para el enfermo; si en una familia habían botado del trabajo a un miembro de la familia iban y la visitaban y le daban alguna ayuda económica, cosa que a veces nosotros no hacemos, cosa que tenemos que hacer nosotros.

Yo recuerdo que Fidel decía que el revolucionario tiene que ser como un misionero e ir de puerta en puerta como un misionero llevando la verdad de la Revolución, llevando los argumentos. Yo creo que es un momento en que el trabajo diferenciado es necesario.  Nosotros nos hemos acostumbrado mucho a pensar que hacemos un acto que quedó muy bien, al final la famosa frase: ¡qué linda quedó la actividad!  Ahora, una actividad puede ser un velorio, puede ser un acto.  ¡Pero qué linda quedó la actividad!   Pero hay que ver muchas de estas dudas y de cosas que tienen que ver con el trabajo y con la gente, las dudas que pueda tener la gente.

Y yo creo que el principal tema hoy a mi modo de ver es lograr nosotros, los revolucionarios de todas las generaciones, que haya un sentimiento generalizado de rechazo al capitalismo.

¿Qué desventajas tenemos? Hay cosas que en otros países de nuestra América son impensables.  La educación gratuita y universal, es una de las batallas que están dando ustedes, aquí desde hace muchos años es un derecho adquirido, se considera algo natural.  Que tú llegues a un hospital y te atiendan.  La salud gratuita y universal.  Parecen cosas simples aquí… Todos estamos habituados a eso, pero en otros países tú hablas de eso y te dicen: Este hombre está viviendo un delirio hablando de educación y salud gratuita y universal. Pero son cosas que tienen que ver con el Socialismo… Ustedes todos nacieron bajo el bloqueo, ustedes no vivieron determinada etapa, cuando con el salario se podía ir a un hotel en pesos cubanos, recorrer Cuba, la gente iba y daba una vuelta a Cuba.

El turismo internacional empezó aquí con la crisis, nosotros nunca fomentamos el turismo internacional.  Aquí los hoteles se hicieron para los cubanos, esa es la verdad.  Nosotros lo que hemos ido adecuando nuestra utopía a las condiciones a veces tremendamente tensas y difíciles, pero realmente nunca se pensó que fuera para el turismo extranjero.

¿Que hubiera dos monedas?  Yo recuerdo cuando Fidel en Santiago de Cuba habló de la legalización del dólar y de las tiendas para dólares.  Eso fue muy duro para el propio Fidel, porque de pronto un maletero de un hotel ganaba más que un cirujano en el mejor hospital. Era así, la famosa pirámide invertida.  Son cosas que hemos ido tratando de resolver, pero tampoco nos han dado posibilidades.  Nosotros hemos construido utopías que las condiciones nos han permitido con las ideas más nobles.  ¿Pero qué puede pasar? … A mí me alegra mucho que la gente joven viaje y viva su aventura capitalista. El narcotráfico, las bandas armadas son fenómenos en gran parte del mundo, pero aquí no.

Es casi milagroso que en este país no haya entrado la droga estando precisamente en el cruce del tráfico de la droga de sur a norte.  Hay droga, sabemos que hay focos de drogas, que hay pastillas, pero son pequeños focos, aquí la droga no es un problema social.

No tenemos bandas armadas, no tenemos narcotráfico, no tenemos tráfico de gente, aquí no te van a secuestrar nunca.  Son cosas que parecen colaterales, pero no lo son…  Aquí se extirpó la prostitución, compañeras y compañeros, en este país que era el prostíbulo de los yanquis hasta la propia idea de vender tu cuerpo a cambio de algo material fue extirpado.  Mi generación vio con orgullo que eso desapareciera.  Y en el período especial algo de eso volvió.

Las crisis crean retrocesos en las normas morales muy graves.  Y aquí tuvimos esos problemas a una determinada escala.

El capitalismo nunca será lo mejor, constituye una guerra permanente por aplastar al de al lado, por salir adelante, además de estar acabando con el planeta. Eso no creo que sea un sistema triunfador

Esto era lo que deseaba compartir con ustedes. Gracias. (APLAUSOS)

Intervención de Abel Prieto Jiménez en el espacio Dialogar, dialogar, realizado en el Salón de Mayo, del Pabellón Cuba, con los otros panelistas Giselle Armas Pedraza, joven investigadora miembro de la AHS; Jaime Gómez Triana, director del programa de estudios sobre culturas originarias en Casa de las Américas, y el moderador Yasel Toledo Garnache. 

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Vicepresidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz. Fue subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. En twitter: @yaseltoledo10. En Instagram: YaselToledoGarnache. En Youtube: Mira Joven (Cuba). E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 9 de enero de 2020 en Asociación Hermanos Saíz, Espacio Dialogar, dialogar y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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