Un puente llamado Oralitura (+Fotos y video)

Oralitura Habana 2019 incluyó una batalla de improvisación entre raperos y repentistas. /Foto: Yoandri Ávila

Por Yasel Toledo Garnache

Más allá del éxito como evento, los aplausos de cubanos y extranjeros, la gran afluencia de personas y la calidad de conferencias y talleres, el 1er. Encuentro Internacional de Improvisación Poética Oralitura Habana, realizado en esta capital a fines de septiembre último, confirma la buena salud del repentismo en nuestro país.

A muchos sorprendió el alto nivel de jóvenes exponentes de esa tradición, quienes suelen estar alejados de las grandes plataformas de promoción, pero en Oralitura alzaron su voz con fuerza y belleza. Mantienen la tradición y confieren elementos contemporáneos, no solo en las maneras de decir.

El principal reto para ellos fue el Choque de improvisadores, efectuado el día 27 en el Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz, cuando se enfrentaron a tres de los mejores raperos jóvenes del país, campeones nacionales en diferentes ediciones de la Red Bull Batalla de Gallos, competencia de Freestyle o rap improvisado, que tiene también un certamen a nivel mundial.

Tres contra tres, un ring de boxeo, pantallas, luces y cientos de personas en el público que guardaban cada instante en sus teléfonos: un espectáculo diferente en el vedado capitalino. Resultó una competencia de dos estilos desiguales, un equipo acostumbrado a este tipo de espectáculo (el de los raperos), con su lenguaje urbano, y otro (el de los repentistas), que controlaba los nervios en una experiencia nueva para sus tres integrantes.

Esa improvisación «guajira», que muchos asocian casi únicamente a los campos o al programa televisivo Palmas y Cañas, demostraba lo atractiva que es para la mayoría, especialmente para los jóvenes, que predominaban en el público, evidenciado en fuertes aplausos y otras muestras de entusiasmo.

Choque de improvisadores. /Foto: Tomada de página en Facebook de Oralitura Habana.

La batalla fue difícil, complicada, otra muestra del talento joven aquí y de su habilidad para pensar y decir. Gracias al voto de los espectadores, los representantes del punto cubano obtuvieron la victoria, pero el verdadero triunfo, el general, estuvo en el abrazo entre los dos conjuntos y el éxito como espectáculo.

Raperos y repentistas, artistas todos, juntos como hermanos a favor de la cultura nacional, con la certeza de que cada uno puede aprender del otro. Y en medio estaba también el boxeo, con sus guantes y ring, otro símbolo de un pueblo que jamás se rinde.

Mucho debemos continuar haciendo por avivar las tradiciones cubanas, incluidas las campesinas, las cuales en ocasiones están demasiado reducidas a imágenes, como el sombrero y la guayabera. Desde la contemporaneidad podemos seguir defendiendo nuestras esencias.

Poseemos la suerte de tener cultivadores fuertes, tanto mujeres como hombres, y también niños y adolescentes, enamorados del encanto de expresarse en rimas, acompañados por esa música peculiar. Ellos tienen el desafío de dar pasos y cautivar a los demás en ese camino, que incluye mucho más de lo aparente.

Ojalá Palmas y Cañas —el más visible— y otros proyectos en los medios de comunicación o fuera de estos privilegien siempre también la participación de las nuevas generaciones, como una manera de favorecer su progreso y cautivar a otros sectores del público.

En los libros de historia, materiales audiovisuales o radiales, las clases en las escuelas, propuestas dramatizadas… podemos aprovechar más la tradición artística y cultural. ¿Por qué nunca mencionamos, por ejemplo, que dentro de las tropas mambisas había también improvisadores y repentistas?

Es fácil imaginarlos en la manigua, con esa manera tan atractiva de reflejar victorias, instantes de los combates o simplemente hacer reír, momentos de cierta distracción, como lo hacía también el Quinteto Rebelde, creado por Fidel y Celia Sánchez en la última guerra por la libertad, durante aquellos días de combates y sueños en la Sierra Maestra.

La primera edición de Oralitura ya es historia, con sus talleres de personalidades, como la maestra Digna Guerra, directora del Coro Nacional de Cuba; el actor Osvaldo Doimeadiós y el repentista Alexis Díaz Pimienta; con sus conciertos, exposiciones y la actividad con pobladores de Madruga, en Mayabeque, parte importante del alma de la improvisación aquí… Pero indudablemente este evento llegó para quedarse, como puente entre las nuevas generaciones y sus raíces.

 

Publicado originalmente en Juventud Rebelde.

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 4 de octubre de 2019 en Asociación Hermanos Saíz, Comentarios y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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