Un hombre sin nombre y el choteo en Cuba (+Imágenes)

Foto: Tomada de chiquipedia.com

Por Yasel Toledo Garnache

Ni siquiera sé su nombre. Todos lo llamamos Cambalache. Él, lisiado desde su nacimiento, camina con dificultad. Cada cierto tiempo o apenas unos pasos, se  detiene para descansar. Balbucea algo o lo dice en voz alta, y sigue. A veces, se sube la pata izquierda del pantalón, y acaricia la hinchazón y el sobrehueso en el tobillo, como para aliviar el dolor.

Los carros pasan indiferentes por su lado, y levantan un poco de polvo. Él no se pone nervioso, ni parece molestarse demasiado por eso, sino por las palabras de quienes, como en un juego, le vocean algunas “gracias”. Entonces ofende y hasta amenaza con tirar piedras.

Los “chistosos” se ríen. Esa ha sido la tónica desde antes de mi infancia en el barrio donde viven mis abuelos. Aquello no me llamaba la atención tanto porque “Camba” no es un “ángel”, y esas “bromas”, a simple vista, tampoco son como para alarmarse, cosa de muchachos y de otros que, en verdad, lo aprecian.

Hace varios días lo vi otra vez detenerse, secarse el sudor… y responder con “mal genio”. ¿Cuánto agradecería él que esos “jueguitos” desaparecieran?

Hay muchos “Cambalaches” por ahí, aunque con otros nombres y epítetos, no todos tienen limitaciones físicas. Algunos, por su carácter, llegan a convertirse en personajes pintorescos. Y uno hasta lo agradece, porque confieren más matices a la cotidianidad.

¿Acaso debiéramos molestarlos? ¿Motivar sus “palabrotas” o amenazas? ¿No sería mejor brindarles la mano y saludarlos con amabilidad siempre?

choteo, cuba

Foto: Tomada de minilibreria.com

No piense que soy demasiado aburrido. Tampoco deseo la eliminación de las bromas, tan arraigadas a la mismísima cultura de los cubanos y forma de divertimento en becas, barrios y hasta en centros de trabajo y casas. Hablo de la mesura para hacerlo, de que no deben convertirse en choteo permanente, en falta de respeto, menos en forma intencionada y sistemática de perturbar a otros hasta ciertos extremos.

Para el filósofo francés Henri Bergson, constituye un “gesto social” de lucha contra la rutina, pero solo es favorable con ligereza.

Jorge Mañach escribió que quienes vivimos en este archipiélago somos impresionables y jocundos por naturaleza, con una gracia nativa que nos hace ágiles de mente y chistosos, pero “eso jamás será suficiente razón para varias de sus manifestaciones”.

El jovial ingenio es sal para la vida, revela juventud más allá de edades y a todos nos agrada. Por eso no renuncie a los chistes, ni a la risa que nace de la espontaneidad y de anécdotas reales o ficticias, pero evite el “choteo fuerte”, las ofensas que pudieran provocar hasta trastornos, en situaciones límites. “Camba” y otros lo agradecerían.

 

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 19 de febrero de 2019 en cuba, Vivencias y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Que mal que digamos tantos apodos. Recuerdo que en el pre eso afecto mucho a un compañero de aula

  2. El cachondeo no tiene por qué derivar siempre en falta de respeto; todo depende si nos reímos de o nos reímos con.

    Salud.

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