Los chismes y las barreras de Sócrates (+Caricaturas)

chismesPor Yasel Toledo Garnache

Alguna vez te has preguntado cuáles son los orígenes de los chismes. Seguramente, has sido emisor, receptor o víctima, sí porque resulta prácticamente imposible escapar totalmente de ese mundo de fabulaciones, veneno verbal y mentiras malintencionadas o críticas que solo pretenden dañar.

En ocasiones, tal vez hasta intentas mantenerte en una burbuja imaginaria, pero las balas en forma de palabras llegan, rompen y destruyen. ¿Cuántas relaciones amorosas deben haber terminado por esos singulares proyectiles? ¿Cuántas amistades o ambientes de trabajo pueden haberse debilitado?

Sé que piso un terreno peligroso. Sí, porque ante esas balas no existen chalecos ni protección totalmente efectiva y porque siempre que escribo sobre estos temas, luego recibo mensajes y llamadas telefónicas de personas preocupadas, de lectores que imaginan sucesos en mi vida relacionados con los textos.

Algunos hasta me han preguntado si ya me recuperé de la desilusión amorosa, si conocí determinado suceso en tal municipio o si en una carta me dieron todos los detalles de la manera de comportarse del dirigente de cierta empresa, retratado en los párrafos. Y suelo sonreír, porque son coincidencias.

Los jefes de buró y la gente que se cree ”cosa”, por ejemplo, temas de comentarios anteriores,  son más numerosos de lo que suele aceptarse y están en varios lugares, aunque verdaderamente existen muchos más ejemplos de lo contrario, para bien de una sociedad basada en los mejores valores.

Hoy son más de las 12 de la noche, y varias ideas rebotan en mi mente. Debería teclear un texto en tono académico, pero a esta hora las neuronas no tienen tanto ánimo como para eso, y la señorita Musa no suele ayudarme en la confección de tesis u otros documentos con semejante rigor, para lo cual necesito un ejercicio de voluntad enorme.

Chisme, Adán y EvaNi sé por qué, pero deseo escribir sobre los chismes, y ojalá usted me acompañe hasta el final, en estas consideraciones sobre ese hábito, especie de deporte para muchos, en el cual varios individuos merecen medallas olímpicas.

Quizás, ahora mismo piense en un vecino, compañero de trabajo, una dependienta, una manicure o la señora que siempre está en la esquina, atenta a cualquier detalle, cual mezcla de radar y cámara humana que capta todo.

El origen etimológico de la palabra (chisme) no es preciso. Algunos afirman que procede del latín “cimex” o “chinche; en el sentido de cosa poco importante. Para otros, deriva del latín “schisma”: de división. Lo que sí queda claro es su malicia y consecuencias de malos entendidos, habladurías y comentarios insidiosos, aunque en ocasiones parezcan inofensivos.

Cuentan que en una ocasión un discípulo del filósofo Sócrates llegó a la casa del maestro desesperado por decirle lo expresado con malevolencia por un supuesto amigo suyo, y él le hizo una pregunta: “¿Ya pasaste eso por las tres barreras?”, a lo cual el joven respondió con un silencio.

El sabio le explicó que la primera era la verdad, la segunda consistía en la bondad y la tercera en la necesidad. Al final, el discípulo bajó la vista, y Sócrates sonrió. Luego, manifestó: “si lo que quieres comunicarme no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido”.

Según páginas digitales, la primera ley del chisme es que nunca sabes cuánta gente está hablando a tus espaldas. La segunda: por suerte a veces no imaginas el increíble alcance de esa marea de información verdadera o falsa, y la tercera consiste en su crecimiento como confusa nube de información, pues cada emisor llena los vacíos con especulaciones y maliciosa creatividad, aunque suela hablar con “seguridad”.

chismes 4La imaginación suple las piezas perdidas, y la repetición, el boca a boca o el “teléfono descompuesto”, convierten esas invenciones en hechos inapelables.

A estas alturas es casi imposible eliminar esas “habladurías”, pues acompañan a los seres humanos desde hace varios siglos, tal vez desde el propio inicio de la especie. Varios las cultivan por maldad, envidia…y quizás hasta para combatir el aburrimiento, todo lo cual resulta muy lamentable, especialmente cuando causan daño.

Debemos intentar disminuir esa tendencia, para lo cual la educación de los infantes vuelve a ser esencial. No seamos fuentes de venenos ni aceptemos las palabras de quienes lo propagan con el propósito de dañar. Hablar de frente es lo mejor, más sano y digno.

Prefiero soñar con un mundo en el que todos utilicen las tres barreras de Sócrates. Ojalá nos preocupemos y esforcemos por ser siempre mejores como personas, sin inventos ni ponzoñas, pues en definitiva la vida sería más justa y armónica con honestidad, amabilidad, amor y solidaridad.

elchisme y las redes sociales

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 28 de abril de 2018 en Comentarios, Vivencias y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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