Celulares y videos “callejeros”

Por Yasel Toledo Garnache

Algunas personas sueñan desde pequeñas con ser cineastas y lograr una película tan buena como su preferida, o simplemente disfrutan apretar el botón grabar (que puede estar en varios idiomas) y guardar imágenes en movimiento. Luego las muestran a familiares y amigos.

Las nuevas tecnologías, las cámaras digitales, tabletas electrónicas, teléfonos celulares…, permiten que muchos realicen videos con facilidad, lo cual de forma general resulta favorable. Esas obras personales a veces constituyen momentos de felicidad archivados para siempre.

En ocasiones, hasta son divulgadas en los medios de comunicación por reflejar sucesos inesperados, que no fueron captados por camarógrafos profesionales.

Con los nuevos equipos, varios intentan ponerse creativos, privilegian los planos de detalles, varían los ángulos y graban sucesos que debieran permanecer en la intimidad o en los recuerdos de cada uno.

Hace poco, un amigo, quien sugirió el tema de este comentario, me narró fragmentos de varios videos que le mostraron, incluido uno sobre el proceso de necropsia a un cadáver, y él ni siquiera pudo terminar de verlos, porque eran demasiado «fuertes».

En una laptop había uno sobre un enterramiento y otros sucesos en un cementerio, que verdaderamente era difícil de observar por su contenido.

Algunos meses atrás, otro en internet mostraba un perro encendido, la candela lo consumía mientras el animal corría con desesperación y emitía un sonido de llanto, capaz de penetrar las entrañas y provocar lástima e indignación.

Los hay sobre accidentes o escenas de violencia, varios de los cuales no fueron captados en naciones lejanas, sino cerca de nosotros. ¿Cómo es posible que alguien prefiera filmar antes que ayudar?

Otras personas deciden ser actores de su propia vida y graban escenas muy personales. En ocasiones, aseguran que eso los excita, y la peli es solo para consumo de dos, pero, por descuidos y otras razones, a veces el público resulta mucho más numeroso, y el audiovisual viaja de una memoria flash a otra.

Los protagonistas alcanzan una fama indeseada y se sienten mal, con deseos de trasladarse a otro sitio, donde no sean conocidos. También está quien toma las imágenes con su cámara o celular, sin pedir permiso, y luego las divulga.

Grabar y mostrar a los demás cuestiones muy suyas o de otros será siempre una decisión de cada quien, pero ojalá todos comprendamos que con frecuencia la mejor cámara, la más favorable, es la mente, la memoria humana.

 

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 24 de marzo de 2018 en Comentarios y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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