“Yo soy Fidel”, una meta permanente

¿Qué significan en verdad esas tres palabras? Ojalá bastara con repetirlas muchas veces para ser todos como ese hombre amable e incansable…

Fidel Castro, Cuba

Fidel Castro.

Por Yasel Toledo Garnache

Lo decimos con orgullo y fuerza inusual. Las palabras salen con limpieza e ímpetu y rebotan en este archipiélago de esfuerzos y victorias, suben hasta lo alto y recorren gran parte del planeta: ¡“Yo soy Fidel”!, ¡“Yo soy Fidel”!… se escucha en diversas latitudes.

Escribimos la expresión en carteles y libretas, la llevamos a eventos en otros países y la mostramos en diversos idiomas, con el entusiasmo de reafirmar nuestra fidelidad, nuestro compromiso de seguir siempre su legado, las ideas y el ejemplo.

¿Qué significan en verdad esas tres palabras? Ojalá bastara con repetirlas muchas veces para ser todos como ese hombre amable e incansable, de mente infinita y corazón enorme, ese amigo de millones de personas, que jamás se rindió ante las dificultades y vencía cualquier obstáculo con inteligencia y valor, ese gigante convertido en símbolo de una nación y de los comunistas del mundo.

Aquel niño, nacido en Birán y amante de los cocuyos, el hijo de Lina y Ángel, el graduado de Derecho, el líder universitario, el organizador de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el jefe guerrillero, el Comandante en Jefe, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, tendrá siempre la capacidad para iluminar el mejor camino.

Ese revolucionario humilde, sobrevivió a más de 600 complots homicidas, auspiciados por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la mafia… y quizá hasta por algún villano escapado de la ficción.

Alrededor de su figura, se levantan narraciones con forma de mitos. Algunos hablan de algo muy especial que le permitía olfatear el peligro o salir vivo de él, como en el Moncada, el combate de Alegría de Pío, toda la lucha en la Sierra Maestra, Girón… y muchos otros momentos, a pesar de estar siempre en la pelea, junto a los suyos.

Contra él no pudieron fusiles, bazucas, pistolas escondidas en cámaras, venenos, un vecino gigante…

Pero su mayor aporte, lo más luminoso, fue después del triunfo revolucionario, el primero de enero de 1959: conducir una nación, una Revolución, organizar, avanzar sin jamás ceder en los principios, encontrar soluciones y contribuir a que Cuba sea un faro de dignidad, resistencia y éxitos sociales, a pesar de las acciones del mayor imperio de la historia para impedirlo.

¡Qué fácil sería todo si existiesen millones de personas como Fidel! Si fuera posible con apenas un chasquido de dedos, hacer cambios en el carné de identidad o repetir una frase, pero la realidad es más compleja.

En palabras de Eusebio Leal, gran intelectual y amigo personal del Comandante en Jefe: “El mejor regalo a Fidel es cumplir todos los días, que no haya reposo, que no haya un solo momento de reposo mientras exista una injusticia que reparar en este país o en cualquier lugar del mundo; mientras tengamos una lágrima que enjugar, un pan que llevar, uno al cual adelantar en el camino. En ese camino y en esa posición es como único admito la idea que se repite: ´Yo soy Fidel´.

“No, yo no soy Fidel, yo quisiera ser como él, porque él fue excepcional. La única forma de perpetuarlo es hacer eso, y yo pienso que nos dejó ejemplos suficientes”.
Verdaderamente, eso debe constituir una meta permanente, un afán lleno de luz, conscientes de que debemos esforzarnos por superarnos cada día en todos los aspectos, como revolucionarios y seres humanos, en el hogar, el barrio, el centro laboral, el surco, la industria, la oficina…

Pienso en la firma del concepto de Revolución, expresado por él y vibro. Lo hicimos apenas unos días después de su desaparición física y en lugares de gran trascendencia histórica, lo cual aumenta el simbolismo.

Ojalá siempre seamos consecuentes con eso y toda la dimensión del Líder, quien confió mucho en la fuerza del pueblo, que es la de Cuba, los principios y la voluntad.

Este 25 de noviembre, cuando se cumplió el primer aniversario de su partida, se realizaron múltiples homenajes y los recuerdos inundaron nuestras mentes.

Tal vez, algunos hasta derramamos lágrimas, pero lo mejor es verlo en todo momento sonriente, guiando, soñando, alertando, impulsando…, como un padre grande que nos protege y desea el bien, a quien no podemos traicionar jamás.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 26 de noviembre de 2017 en Comentarios, Historia y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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