“Palabras peligrosas” (+Video y caricaturas)

Malas palabrasPor Yasel Toledo Garnache

El señor caminaba despacio hacia la casa Cargaba el cansancio acumulado durante ocho horas de trabajo. Iba como por inercia, absorto en múltiples preocupaciones, pero aquellas “palabrotas” fueron más despertadoras que una alarma, con volumen excesivo, cuando todavía se quiere seguir bajo el calor de la sábana.

Él negaba a la posibilidad de que tres niños fueran los protagonistas, pero otra vez retumbaron vocablos similares a los anteriores.

Y el hombre ensayó en su mente, de manera rápida, lo que debía decirles, cómo regañarlos de la manera más favorable para su formación, pero no valió de mucho.

Después de las primeras expresiones, recibió como “premio” algunas ofensas. Preguntó por los padres, y fue peor. Los muchachos corrieron en dirección contraria, y él los llamaba, bastante molesto hasta que desaparecieron. Luego, retomó el paso de antes.

Unos días después me comentó: “Todavía me parece oírlos. Imagino lo que dirán sus familiares en la casa, y en mi barrio hay otros similares. Sus maestros tienen un reto grande”.

Aunque duela admitirlo, las “malas palabras” van de un lugar a otro y estallan no solo en discusiones y otros momentos emotivos. Para algunos es casi imposible evitarlas, porque las llevan demasiado dentro.

Recuerdo a una señora que llegó a cierta institución con balas verbales de ese tipo, y verdad que estaba desesperada después de tantas gestiones sin lograr la solución, pero esa manera jamás será la adecuada para establecer una comunicación fructífera.

Resulta lamentable que algunos expresen locuciones desatinadas en escenarios diversos. Tal vez, la parte menos grave es esa manía de llamar a las novias “jevitas”, a las madres “puras”. Hoy un muchacho inteligente, más bien está “bola‘o”,”sopla‘o” o “escapa ‘o. Los amigos son “socios”, “consortes” y “aseres”. Nadie facilita un encuentro amoroso, sino “pone una piedra”. Aclaro que los términos referidos no clasifican como “palabrotas”, motivo principal de estos párrafos, su calibre es bastante reducido en comparación con el de otros.

La situación de las frases obscenas es peor. Varios parecen considerar que quien no las pronuncie deja de ser “el duro”, “el bárbaro”, el líder del grupo. La mayor preocupación de ciertos adolescentes y jóvenes es ser aceptados. Resulta lamentable ver cómo, por tal de “irse tras la bola”, incurren en ese lamentable comportamiento.

Hay quien las dice “tan fresco como una lechuga”, como si fueran chistes o las últimas inclusiones en el Diccionario de la Real Academia. Sus emisores son también adultos.

Por supuesto, es comprensible que, en  determinados contextos, se escapen unas faltas, culpa de la emotividad o de algo más. Resulta difícil que, después de darle a nuestro dedo con el martillo en vez de al clavo, digamos ¡Uyyy! o ¡Qué mala puntería!

Existen criterios de que el uso del español en nuestro país es uno de los más conservadores dentro del mundo hispánico, porque las innovaciones, muchas veces, no atentan contra la construcción de las oraciones, sino que se limitan a la creación de nuevas expresiones a partir del uso de reglas gramaticales, lo que supone, sencillamente, un incremento del caudal léxico.

Pero ese aumento es totalmente dañino, pues empobrece el idioma y hasta los valores de la sociedad. Ciertos de esos “inventicos” podrían provocar dolor de cabeza al más ” moderno” de los profesores.

Algunos se incluyen en el primer repertorio lingüístico de los pequeños. Ahí, junto a “mamá” y “papá”, y, en ocasiones, aplaudimos la “gracia” con una sonrisa. Ellos entonces la repiten y, más tarde, la acompañan con otras peores.

En el fenómeno, influyen materiales audiovisuales de factura nacional o foránea y obras de teatro, libros, humoristas y canciones de moda. Varios cuentos infantiles desechan la inocencia de los de antes y autores hasta se justifican: “Es que son distintos a los de nuestra época”.

Es vital seleccionar de una manera adecuada lo visto en la pantalla y otros modos de entretenimiento, acompañarlos en los juegos y ser exigentes en su formación.

Por suerte, muchísimas personas, incluidos jóvenes y adolescentes, mantienen maneras adecuadas de comportamiento, y Cuba posee múltiples centros y profesionales para la labor educativa y de enseñanza.

La escuela y la familia son indispensables en ese quehacer, sin embargo, la responsabilidad es de todos. La sistematicidad y la conciencia resultan indispensables.

Malas palabras, Cuba

Malas palabras, Cuba 2

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 6 de marzo de 2016 en Vivencias y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 14 comentarios.

  1. Excelente trabajo. Coincido totalmente. me desagradan las malas palabras.

  2. Lo del maltrato del lenguaje en Cuba ya es demasiado. a veces, voy de visita y verdad que es casi insoportable escuchar a mis sobrinos.

  3. Esto del lenguaje yo creo q no tiene solución. Cada vez será peor y, como dices, a veces los adultos les celebramos las gracias a los chiuitos. Ah, pero cuando están grandes casi nos volvemos locos

  4. Muy buen comentario, me reí cuando vi esos videos. Es una pena que eso lo vean algunos niños. Me gusta mucho este blog

  5. con respecto al comentario anterior es verdad que ya las malas palabras o obsenas ya se encuentran donde quiera en las guaguas al amanecer en las calles a cualquier hora y hasta en las escuelas se manifiestan de esta formas los jovenes y hasta los ninos a mi en lo particular eso no me gusta aunque sea un poco joven hasta me disgusta en ocasiones que se le diga a un abuelito en la calle puro o que se refieren a estar trabajando y dicen estoy pinchando para nada eso queda bien porque mi opinion en particular es que te vistas como te vistas como te vistas si usas esas expresiones no tiene nada que ver la ropa que llevas con el vocabulario y aun habemos personas que podemos constribuir a erradicae esas mala formas de expresarse yo desde mi puesto de trabajo hago lo posible

  6. Los mayores, incluidos algunos abuelitos tamb dicen malas palabras

  7. Estimado periodista, muchas personas no le prestan atención a este aspecto, no lo ven como un problema. Estoy de acuerdo con Usted que la familia y la escuela son fundamentales, PERO en este orden y no al revés como Usted señaló, porque cuando el niño empieza en la escuela ya tuvo 5 años de enseñanza en su casa, quienes le enseñan a hablar es la familia (no la escuela) y ya usan varias “malas” palabras y falta de educación antes de ir a la escuela. Claro, a partir de ahí entra también la escuela. Otro PERO. No es solo para que le llamen la atención al niño cuando dice algo incorrecto, sino sobre todo para que la escuela sea ejemplo. ¿O es que Usted no ha pasado por una escuela y escuchado a una maestra gritando desaforadamente: !Cállense! !Póngase pa´esto!¿ , etc., etc. ¿Y no ha visto los matutinos de algunas escuelas? La música que se pone “antes” de las canciones patrióticas, esas que se usan para probar el audio (a veces se pasan 1 hora “probando” el audio con cualquier reguetón vulgar y todos, maestros, directores y pioneros “bailando y gozando” con esa “prueba de audio”). No critico el reguetón, sino la vulgaridad de sus letras. Incluso, debe haber visto también a pioneros “haciendo un número de baile” en un acto o matutino con una música poco apropiadada. ¿Quién seleccionó la música? Todo eso es parte del problema. El tema traído por Usted es muy importante, para que no se convierta en norma la vulgaridad.

  8. Muy bien, exacto y preciso su comentario, realmente la formación en el hogar es lo prioritario y lo complementa la recibida en la Escuela.

  9. Tengo 46 años, soy mujer, vivo en La Habana por razones de mi profesión y, al igual que el autor de este artículo, me preocupa la proliferación de las manifestaciones vulgares y obscenas en cualquier escenario y en cualquier edad. No es que en las provincias el fenómeno no se manifieste, pero sí creo que lo hace en menor medida que en la capital de todos los cubanos. Hace unos días esperaba el P-1 en 3a y 16, acababa de salir del trabajo, estaba, como el señor de la historia, pero al revés, iba de vuelta. Un grupo de personas de ambos sexos, relativamente jóvenes, pues se apreciaba que podían estar en sus treinta y tantos, hablaban en alta voz. Había niños con ellos. De pronto, una palabrota salió de un hombre dirigida a una de las mujeres, quien ni corta ni perezosa le ripostó, no precisamente con flores. Horror. ¿Y esos niños, qué ejemplo están recibiendo? ¿Qué podrá hacer su maestra para hacerlos comprender que es feo expresarse así?, si sus padres (o lo que fueran de ellos) así lo hacen, si no tienen la delicadeza de respetarse, de tratarse con delicadeza a las mujeres, sobre las que Martí dijo un día: “Los hombres han de hablar a las mujeres de rodillas y con un ramo de flores en las manos”. Ese es un ejemplo de muchos tantos que a diario pululan por nuestras calles. Comparto, digo otra vez, el criterio del periodista, no podemos dejar solamente a la familia y a la escuela, es necesario que todos nos preocupemos y tratemos de contribuir de forma positiva, desde nuestras profesiones.

  10. Coincido que el problema fundamental para escuchar y presenciar tales actos de barbarismos maltratando el oír y el hablar en nuestro entorno es la perdida de valores, la lucha por rescatarlos esta comenzando pero nos va a costar tiempo y sacrificio

  11. La pérdida de valores va mucho más allá. Yo hasta en la universidad escucho malas palabras y convivo con personas que no responden ni un buenos días

  12. Muy acertado su comentario periodista, en estos últimos tiempos realmente el aumento de la vociferación de frases obcenas por parte de los jóvenes ha aumentado, sin contar que algunos no tan jóvenes las hacen parte de su repertorio ling?istico también, dicen que el fin no justifica los medios porque hay personas que se han criado en solares y primero los parta un rayo que llenarse la boca con semejante suciedad por otro lado los hay doctores (por el título otrogado en la universidad) que dejan mucho que desear. No hay justificación para ensuciarse la boca por muy alterado que uno esté, simplemente nos hemos acostumbrado a decirlas y como dice el dicho la costumbre es más fuerte que el amor. Ya lo decía Ud. si desde la casa es permitido ?que va a quedar para el resto?. Nada tengo la esperanza de que esta situación de indisciplina social no prolifere más y sentada escribiendo este texto me pregunto a mi misma que se puede hacer en aras de revertir esta situación, creo que es un problema de conciencia, es un factor subjetivo que debe acompañarlo un factor objetivo para que puedan reolverse. Mis felicitaciones por su excelente trabajo.

  13. Esa es una de las tantas aristas q refleja la perdida de valores en nuestra sociedad (que no es un secrerto para nadie)….de otro modo, esa es la tiñosa, quién y cómo se pone la jaula es la parte mas dificil. Creo que ya estamos en un proceso irreversible, iniciado en la lamentable epoca de los 90s…basura que nos rodea por todos lados, mala calidad-maltrato en la esfera de los servicios, construcciones de todo tipo donde a cualquiera se le antoje, vendedores de todo tipo a toda hora (con licencias???), violaciones de precios-productos en todas las formas que intervienen en la comercializacion, desde los particulares, hasta las mas “reconocidas cadenas de tiendas en CUC… Ya es como un alud en una montaña, comienza cayendo poquitos de nieve por varios lugares hasta q se torna incontrolable y con efectos destructivos contra nosotros mismos. Creo finalmente que nuestra sociedad-sistema ha sido demasiado permisiva e inmovil contra todas estas manifestaciones y al final, como se ha analizado en las sesiones actuales de la Asamblea Nacional, no hay manera de detener la corrupción, que es la etapa superior de las indisciplinas sociales. Gracias.

  14. Me parece muy fuera de lugar que los pioneros de Cuba, sean tan obscenos en sus conversaciones. Lo he visto y es verdad que lo que gritan, por que no lo hablan es increible a cuelquier oido que los escuche.

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