Los diez pesos de la discordia

Camión“¡Dame los 10 pesos!”, vociferaba el machacante, un hombre alto y flaco con una gorra negra y pulóver ajustado. “Ya te pagué”, repetía el señor en la esquina, quien pasaba de los 50 años de edad y se tocaba, una y otra vez, ambas patas del espejuelo, como muestra de nerviosismo.

Poco a poco, subían los tonos de voces. Los demás pasajeros permanecían en silencio. “¡Los 10, o te bajas!, porque aquí mando yo”, dijo el de la gorra, y abrió la puerta. Los gestos se volvían más amenazantes.

Parecía que habría piñazos allí mismo, entre tantas personas, incluidos niños, una mujer embarazada, dos ancianos…, pero no, no siguieron arriba del camión. Desde adentro, se escuchaban las ofensas. Por favor que dé los 10 pesos, exclamó alguien. ¿Y si no tiene?, le preguntaron.

“En verdad, no debería pagar el pasaje completo, él va hasta cerca”, expresó una mujer mayor con inflexión maternal. Y por qué los debo dar yo, y yo, y yo… decían otros que apenas recorrerían unos pocos kilómetros.

“Este nunca cobra por tramos, otros sí…”, explicó uno. Cuando subió el de la gorra, hubo un silencio casi absoluto. El muchacho del fondo, que escribe estas líneas, tuvo el impulso para decir algo. Irguió el pecho y… no, no se metió en el lío.

Durante el resto del viaje, sintió en sus entrañas leves golpes, que laceraban su orgullo de joven justo y valiente. Por eso teclear estos párrafos es una especie de autoconsuelo, con la esperanza de motivar reflexiones sobre el tema.

Viajar constituye la pesadilla de numerosas personas, pues los altos precios y la incomodidad de ciertos vehículos entristecen a la mayoría, y dañan los bolsillos.

Los camiones particulares, amparados en “la oferta y la demanda” desde el 2010, campean en las carreteras. La fórmula de varios transportistas es “pagas lo que pido o te quedas”, y, por la escasez de otras opciones, casi todos ceden.

En momentos como esos, uno se pregunta en qué parada se bajó la sensibilidad de los cobradores. ¿Acaso no debieran existir precios límites según la distancia recorrida?.

Reconozco que los dueños de los carros deben buscar las piezas cuando se rompen, pagar el combustible y un impuesto. Ellos garantizan el presupuesto para hacerlo y las ganancias a costa de los pasajeros.

La situación cambiará en la medida en que el transporte estatal, mejore el número y calidad de los vehículos, por eso las estrategias en ese sentido son tan favorables.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 4 de octubre de 2015 en Crónicas, Vivencias y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Carlos Toledo Ferral

    Saludos Yasel, muy bueno tu comentario y nadie o casi nadie se busca problemas y se calla, pero yo pienso que urge una solución del estado al problema del transporte intermunicipal.

  2. Hola hermano, en verdad se buscan alternativas, pero, a veces, las soluciones no dependen solo del interés. Ojalá sigamos coincidiendo en este blog. Saludos

  3. Hace días no escribías, al menos no aquí, ya extrañaba las anécdotas, en este caso, un poco sensible pues el tema del transporte, conozco que pasa por momentos difíciles pero con algunas esperanzas de mejoras, que ojalá lleguen pronto, lo mejor para Cuba y los cubanos…..

  4. Saludos Yasel, se te extraña por la Universidad de Holguín. No tengas pena, la cultura del “no meterme en problemas” nos ha carcomido a todos, me incluyo yo. Y es que uno pierde las ganas de quijotear a diario cuando los problemas crecen y las autoridades que deben llevar la vanguardia en el enfrentamiento a los desmanes de algunos, o bien brilla por su ausencia, o su actuación es pálida, a destiempo o infuncional. No obstante, algo debemos hacer porque la vergüenza cívica retome las calles y transportes, hasta que las autoridades que abrieron las llaves a corsarios y piratas respaldados por una “oferta y demanda” cubanizada, que al final no es más que comercio oportunista con un público cautivo, basado en el acaparamiento y la especulación.
    Un abrazo.

    • Hola profe, es bueno encontrarlo aquí. Por supuesto, su opinión es muy acertada. Espero que mejoremos poco a poco. En noviembre, debo comenzar la maestría allá. Será también la oportunidad de saludar a varios amigos como usted. Un abrazo fuerte

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