Felicidades educadores

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Felicidades educadoresConfieso que comencé a escribir sobre otro tema. Luego pensé en La China, Amparo, Eduardo, Rafael, Adita, Xiomara, Petra, Mirtha, Anido y los cientos de personas que, tiza en manos, guían a los más jóvenes entre fórmulas, ecuaciones, batallas en la historia o peculiaridades de la contemporaneidad, entre los pedregosos caminos de la gramática, las ingenierías y la vida diaria.

Quizá por eso tecleaba con tanta lentitud el texto anterior. Las ideas no fluían. Muy dentro sentía algo inexplicable. Había hasta temor para redactar sobre lo que tanto respeto, en parte porque hace algún tiempo agoté metáforas en una crónica, con el título Maestras y maestros.

Casi es 22 de diciembre, y las imágenes de varios profes vuelven a rebotar en mi mente, como recuerdos intranquilos, pruebas de cuanto admiro a quienes, con voz de padres, comparten en aulas y pasillos.

Este es un acto de agradecimiento a ustedes, que van cada día para la escuela, aunque se graduaron hace mucho, a quienes comienzan o apenas sueñan con ser educadores, desde un pupitre o juegos de niños.

A unos los queremos más que a otros, porque desarrollamos relaciones de amistad que se trasladan a parques, paradas de guaguas u otros lugares. Casi todos son esenciales en cada recuento de nuestras vidas.

Algunos me confiesan que lo esencial es percibir el brillo agradecido en los ojos de sus alumnos, verlos a ellos como profesionales, tiempo después, y escuchar el “hola profe”, muestra ineludible del recuerdo. Entonces brota la emoción y hasta el orgullo.

Educar es dar la mano a los alumnos, llenarles la mochila de conocimientos para el presente y futuro, montarlos en el tren de los sueños individuales y colectivos, con deseos permanentes de superación y cultivadores de la belleza, entendida como bondad y pasión por el trabajo, la historia y el país.

Es entusiasmo y generosidad, conocer a los discípulos y su evolución personal, proponerles metas; es leer, estudiar, estar al día en casi todo, transmitir serenidad, buen ánimo en momentos difíciles, consejos ante dudas, alegría cuando sea necesario, intercambiar experiencias con los compañeros…, porque no se es maestro durante horas, sino siempre.

Ahora mismo, cuando usted lee este texto, quizás recuerde uno o a varios de quienes le impartieron clases, algún gesto, el tono de voz, un regaño o el abrazo alentador. Ellos son indispensables en nuestras evocaciones.

Si es profe o lo fue, tal vez vengan a su mente momentos singulares en el aula. Así, unos y otros, crean lazos que, a veces, terminan con cada curso escolar o se convierten en amistades duraderas.

Este 22 de diciembre constituye motivo para agradecer, para festejar y seguir soñando en grupo. Si ve a un educador en la calle o el barrio, en la cola para el pan o frente a una escuela, no dude en felicitarlo. Seguramente, ese será uno de sus mejores regalos.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 20 de diciembre de 2014 en Crónicas y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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