Un día en la Universidad

Por Jorge Suñol Robles (Especial para Mira Joven)

QuijoteDía gris. No un gris depresivo, manido en poemas cursis. Es un gris constante en mi vista: mi pulóver, mis tenis, el cielo, la pantalla del televisor, gris hasta mis calzoncillos.

Llego tarde, como siempre. “Después en 5to año no se quejen”. No soporto lo que dicen muchos al final de la batalla: “yo soy mejor que tú, por esto, eso y aquello”, entonces, “quítate tu pa´ ponerme yo”. Trapos, colchas, vestidos, sale “lo sucio”, y, ¿los socios?, dónde quedan los socios.

Al final, está el oro mediocre, y los cuatros brillantes, pues, todo no se trata de aparentes números ni de sellos dorados. Pero bueno, todavía falta  para el conflicto… quizá, para entonces, ya no haya “guerra mediática”, sino “lucha empresarial”, quien sabe…

El día sigue gris. Debí quitarme un poco de encima. Primer turno. Magistral. Gracias le pido al señor (al departamento) por mandarme un profesor tan sabio. Me quedo asombrado, lelo,  es exquisita su coherencia en el discurso. Pocos profes he tenido así. La asignatura es un bloque, pero él la hace sencilla. Sabe mucho, eso, se nota. Quisiera que como él fueran todos.

Receso. El pan con queso y el refresco gaseado de casi todos los días. Son siete pesos diarios. El bolsillo de mi madre grita: “tengo un deseo que acabe la universidad”. No hay salario ni estipendio que aguante.

Suena el timbre. Segundo turno. Debates. La profe viene preparada, o mejor dicho, trae preparado al powerpoint. Si, para que después no le señalen que no hace uso de las tecnologías. En cada uno de sus turnos hay que trasladar una máquina. Si no fuera por los habladores del aula, aquí mismo me duermo.

Hoy, no le abre el powerpoint. Cara triste, muy triste. Qué hará ahora. Manos en la cabeza. Una clase improvisada. Los debates la salvaron del caos, no me (nos) deja terminar. Escuche primero y después hable. Mis tripas son un concierto de rock, que aguanten, que todavía queda otro turno y no hay más nada hasta el almuerzo.

De América Latina pasamos a Europa. De una aula calurosa y a una climatizada. Último turno. Alguien comenta: Aquí si da gusto dar clases. Por lo menos eso, por que lo que  viene es estresante. Una hora y treinta minutos dando muela. “Como saben los papeles”.

Rumbo al comedor. Conquisto a la tía para que me deje pasar. Pone mala cara, pero después, cede. Potaje de chicharros, alvinos espaguetis, harina con sal, mermelada de mango. Me siento a la mesa. Como tranquilo. Mis tripas pasan del rock a Verdi, más ligero, más pasajero.

Mañana veremos de qué color luce mi día. Aunque al final todos tienen algo de sublime y de ridículo.

PE: Este fue uno de mis días hace algo más de dos años, también en Holguín pero fuera del aula.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 20 de noviembre de 2014 en Crónicas y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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