Crónica de una damisela nocturna

Por Ania Mulet Fernández, amiga de la Universidad

Mujer desnudaA la belleza no se le puede decir que llegue pronto. El que sea afortunado y la tenga, debe guardarla todo el tiempo que pueda pues para muchos constituye su única riqueza.

“El amor es terrible. He visto a mis amigas sufrir y no quise que esto me sucediera. Antes reían de mi inocencia y ahora me preguntan cómo consigo dominar a los hombres tan bien. Callo porque sé que el remedio es peor que el propio dolor: no me enamoro. Cada día me percato de lo frágiles que son los hombres, inconstantes, inseguros. Pero sí, sufrí por el amor y aunque aún sufra por su causa, veo que aquellos que tocaron mi alma no consiguieron despertar mi cuerpo y quienes tocaron mi cuerpo no consiguieron llegar a mi alma”.1

Desde que me concibieron, siento gran afición por construir. Cuando pequeña, las ideas que pasaban por mi cabeza eran las de hacer carreteras, puentes y grandes edificios. Pasé todo el pre en lucha constante por coger universidad. Hasta que logré la Ingeniería Civil, pero luego me di cuenta que un salario a principio de mes no era lo mío. Entonces decidí venderme. A veces lo hacía por aburrimiento y lo cambiaba por libretas, comida o pasadías en el Pernik. Y otros en los que sí necesitaba el dinero, lo convertía en mi trabajito de medio tiempo, como se estila en los dramas coreanos.

Me transformé en los que muchos llaman… damiselas nocturnas y resultó. Pude comprarme una laptop y un celular para mis estudios. Me gradué con un título de oro, que al final solo fue de acero inoxidable, a causa de mi madre que consiguió petrificarlo en un cuadro de quince chavitos en la pared principal de la casa. “El bombo y el platillo” que el portarretrato me dio, solo duró hasta que mi familia se percató en lo que andaba… a causa de una vecina.

Cuando supieron del trabajito me quisieron botar… pero como nunca fueron tan puritanos, me exigieron aportar para las cosas que hacían falta a fin de mes… Fue como si estuviera alquilada por ahí, pero con mi cama y mis cositas.

El jineterismo  es un problema social de antaño, solo que ha tenido diferentes nombres: prostitución, comercio sexual y damas de compañía. Al “problema” trataron de erradicarlo, pero lo que hicieron fue convertirlo en ciencia o quizá en un avance tecnológico… es semejante a unos de los celulares que andan por la calle, los androides, a los cuales le puedes insertar miles de aplicaciones. De la misma manera sucede con mi faena, a cada rato se magnifica más y más.

Yo siempre me di mi lugar, nada de estar luciéndome por la ciudad como granjera con pollitos de granja. El respeto se implanta y a pesar de que todos se imaginen cosas no pueden afirmar nada, es como la ley filosófica de la causa y el efecto o de la frase de argot popular de ser inocente hasta que se pruebe lo contrario.

Me aseguré de dejar claro que los choferes de tours que me dejaban en la escuela eran tíos y amigos de mi padre, que vivían en el exterior, aunque sé que nunca me creyeron.

No sé qué sucede con los que vienen de allá, éstos piensan que las de acá todas somos iguales. Ellos se imaginan que la mercancía se vende como si fuera de segunda mano. Hay quienes aceptan un pantalón y una blusita como pago, pero yo no. Quiero perdurar.

Según la filosofía, hay una causa primaria en todo lo que nos rodea. Yo no recuerdo como llegué a la vida que tengo, es posible que tampoco lo sepa… es más, mejor padezco de amnesia en estas cuestiones.

A veces nada me importa… un amigo dice que la auto-gestión nocturna es como cualquier otro trabajo, siempre y cuando no regalemos el espíritu y le doy toda la razón… Siempre me preocupé por culturizarme  y aprender del mundo porque tal vez jamás cruzaré este charco.

De mí todos son libres de enamorarse pero mi cuerpo es por y para el bien de todos. ¡Si solo se concentraran en conquistar mi alma, solamente mi alma! Quizá sea ella la única que no esté perdida aún, porque “Yo soy la primera y la última, yo soy la venerada y la despreciada yo soy la prostituta y la santa…”2

 

1 Paulo Coelho en Once Minutos

2 Himno a la diosa Isis

 

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 28 de agosto de 2014 en Crónicas y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. wow.. palabras bellas desde luego..

  2. genial, como siempre, gracias yasel…

  3. Tu, una puta deseosa de dinero; yo, deseoso de placer. Nos miramos, nos contemplamos, sonríes, sonrío…

    ¡Oh! admirada, tierna y dulce mujer de torneadas piernas, corazón duro, mente y cuerpo ágil para los negocios… y para el sexo.

    Apareces ante mi una y otra vez entre el humo de mis sueños de gozarte entre mis brazos por amor pero tengo que pagar un precio por tu cariño de unas horas, para que después de que me vaya me olvides.

    Trabajas en la profesión más antigua y más menospreciada del mundo. Dominas muchas otras profesiones en tu oficio, actriz, cantante, maestra porque entre tus piernas muchos aprenden a hacerse hombres como dirían los viejos de mi barrio, bombero por aquello de apagar fuegos, amante, esposa, confidente, receptáculo de penes y de semen masculinos así como de oscuros secretos y fantasías.

    Sientes que para mi eres un objeto solamente y te equivocas, dulce mujer. Haría lo que fuera por tenerte siempre junto a mi, mi corazón junto al tuyo, tu vientre plano sobre mi, y tus piernas alrededor de mi cintura, de mi cara… con tu cuerpo empapado de sudor por el vaivén de tus caderas sobre mi, acompasadas en una orquesta de gemidos y gritos ahogados en tu garganta y en la mía, con mi lengua recorriéndote dulcemente, mientras me das ese dulce calor húmedo de tu entrepierna, el calor que emana de tus pechos coronados dulcemente por una gota de rocío.

    Tus ojos se cierran mientras tu boca carmesí pronuncia dulces quejidos, al tiempo que aceleras tus embates y aferras tus uñas a mi espalda. No puedo más y acelero el ritmo; deseo que seas por completo mía mientras dure este instante glorioso de mi pequeña muerte figurada y alcanzo el cielo cuando me derramo y siento que tu cuerpo se adhiere con fuerza a mí temblando.

    No sé qué harás cuando me despegue de tu cuerpo, tal vez vomites o tal vez te haya gustado el sexo conmigo y no hayas actuado para mí.

    Ahora te digo que para mi eres algo más que una puta. Eres una mujer que piensa, ríe, llora y siente, eres una mujer completa, el porque estas en esta vida no lo sé.

    Me permites contemplarte mientras te vistes. Te pago, bajamos, y admiro por última vez tu figura antes de que abordes el auto.

    Te detengo y, por decir algo para tenerte conmigo aunque sea unos segundos, te digo que ser puta, ya sea por necesidad, gusto o placer no debe ser nada fácil.

    Sonríes y me dices:

    -Te equivocas. ¡Ser puta es muy fácil!

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