Pinar del Río: Asalto de turistas y Fórum Nacional de Estudiantes

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Amigos de Holguín, Pinar del Río, Santiago de Cuba y La Habana.

Amigos de Holguín, Pinar del Río, Santiago de Cuba y La Habana.

Hasta Pinar del Río nos fuimos 10 estudiantes y dos profesores de la Universidad de Holguín. ¿El pretexto? El XXI Fórum Nacional de Estudiantes de Ciencias Naturales, Sociales, Exactas y Humanísticas, del 26 al 30 de mayo. El evento tendría puntos negros. La estancia en la tierra del mejor tabaco del mundo sería también turismo.

Salimos de la Ciudad de los Parques a las 11 de la mañana, junto a la delegación de Guantánamo. Desde muy temprano, se nos había unido un moense, orgulloso de que su nombre fuera de mujer; Yenny, porque “las jevitas se ríen y ese es el inicio de la guara. A veces, hasta me han puesto en cuartos con ellas”.

Camino a Pinar del Río.

Camino a Pinar del Río.

El grupo creció con la incorporación de los muchachos de Camagüey y Villa Clara. Poco a poco, nacían nuevas amistades. Llegamos pasadas las 3 de la mañana a la Casa de Altos Estudios pinareña. Allí estaba el comité de bienvenida. La mala noticia fue la falta de agua, un problema recurrente allá, según nos contaron. Bañados de cansancio y sudor nos fuimos a la cama, cual pegotes que dejaron el mapa de sus cuerpos sobre las sábanas.

Qué estarán pensando?

Qué estarán pensando?

Conversaciones. Sonrisas. Acreditación. Lo de siempre. Revelaciones de otros grises. La asignación de los tribunales arañó límites del desastre. Imagínense que yo, de Periodismo, fui jurado en la Comisión de Ciencias Exactas, con el profesor de Inglés Tomás, de Camagüey. Por suerte, los dos restantes desayunaban, almorzaban y comían ecuaciones y cálculos desde hacía varios años.

Por fortuna también, la distribución de las ponencias tuvo matices especiales. Allí, en Ciencias Exactas, presentaron un trabajo sobre Twitter, una propuesta de página web para estudiantes en la Universidad Central de Las Villas…, todo muy relacionado con el título de la Comisión, ¿Verdad? De lo otro, intenté aprender: de las funciones polianalíticas, de algoritmos criptográficos, de propiedades de la frontera de la Integral, del Teorema de Plemelj… y… no recuerdo mucho más.

Por primera vez, se empleó una plantilla informática, con evaluadores online, desde universidades de todo el país. Las quejas levantaron las manos otra vez. Miembros de los jurados señalaron que eso no abría desde sus centros labores o, a veces, sí, pero no podían descargar los trabajos.

Amigos en parque de Pinar del Río

Amigos en parque de Pinar del Río

Aplaudo la idea. Ojalá podamos hacer un mejor empleo de la tecnología, ojalá aporte mucho más a la calidad de eventos como este. Pero cualquier iniciativa debe adecuarse a las condiciones actuales. Situaciones como la anterior, ratifican la necesidad de inversiones, de mejorar la conectividad en instituciones estudiantiles, por su importancia en ámbitos investigativos y en la formación de los futuros profesionales del país.

A los integrantes de los tribunales se nos exigió que debíamos dar puntuación de 0-3 en parámetros como “Ortografía”, “Presentación”, “Calidad de las respuestas”, “Prominencia del trabajo”, “Impacto”, “Estructura” y “Calidad”. Al final, se debía sumar todo para determinar a los ganadores. Alguien podría asegurar que esa era una forma de organización y de garantizar mayor justeza. A mí, me ratificó el fuerte arraigo positivista en actividades académicas. Si esa era la manera sublime aquí, que podríamos decir del resto.

Compartí el cuarto con otros cinco estudiantes: dos de Camagüey, uno de Guantánamo, otro de Moa y uno también de Holguín. Cada día destinamos más de una hora al debate sobre realidades en nuestras universidades, Cuba, América Latina, Europa o nuestros mismísimos barrios. Eran encuentros no planificados, sin levantar la mano, sin esperar el turno. Los argumentos decidían. Por supuesto que hablamos de Facebook, de Twitter, de foros…, o mejor, de lo bueno que sería estar ahí. Mis acompañantes casi eran huérfanos de Internet, y no escondieron su frustración.

En la Universidad Hermanos Saíz, estaban algunos de los mejores estudiantes universitarios del país, al menos los más destacados en el ámbito investigativo. ¿Cuánto enriquecerían sus indagaciones con el acceso a la Red? ¿Cuánto crecerían ellos como profesionales?

Ciudad de Pinar del Río

Ciudad de Pinar del Río

Pinar del Río me pareció una ciudad un tanto desolada, triste, con pocos colores. Sin bullicio, sin aglomeración, lo mismo durante la mañana, la tarde o la noche. Mi amiga Susy, me lo había alertado. “Viñales es lo mejor, casi lo único”. De cualquier, forma desandamos sus calles, nos fuimos al Museo de Ciencias Naturales, al teatro, a las tiendas, a librerías, a comer churros, los mejores que hemos probado –coincidimos casi todos-…

Después de una jornada de trabajo.

Después de una jornada de trabajo.

El regreso. ¡Oh, el regreso! Quizá fue una especie de castigo por burlar al cansancio, por dormir algo más de dos horas cada día. La guagua se rompió, tardamos casi 24 horas en la carretera. La comida, convenida en la Universidad de Camagüey, fue espejismo. Hubo llamadas, gente molesta, pretextos poco creíbles. Según nos dijeron, regalaron el pollo frito a trabajadores y botaron el arroz. En cuestiones de minutos, aparecieron el administrador, un vicerrector… y luego panes, mortadella –jamonada-, refresco, galletas, salchichas… Yo prefería comida, la que regalaron – botaron. De cualquier manera, seguimos con canciones, risas, chistes… Algunos célebres como el de los elefantes.

Quedan recuerdos, amistades, mensajes por correo, anhelos de reencuentros…

Delegados en Fórum Nacional de Estudiantes.

Delegados en Fórum Nacional de Estudiantes.


Comiendo churros en Pinar del Río.

Comiendo churros en Pinar del Río.


Desandando las calles de Pinar.

Desandando las calles de Pinar.


Viñales

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 4 de junio de 2014 en Crónicas, Eventos y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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