De tal palo…. hay que sacar otra astilla

Rosse Suárez Fagales, colega de la Universidad de Holguín

poesía introversión nostalgia-¡Pero, mami! A mis amigas las dejan hasta las doce – grita Rachel sofocada por el llanto.

-¿Y qué? Te dije que a las once y media y ni un minuto más, que te tienes que cuidar.

-¡Y a ti que más te da, si cuando yo era chiquita me dejabas en casa de la vecina para irte de fiestas!

-¡Mira, muchacha, respétame que soy tu madre! -culmina la frase con la caída de la mano sobre el rostro juvenil.

Qué triste debe ser que una hija hable así a su progenitora, más triste aún sería descubrir que tiene toda la razón. Actualmente se ha impuesto un sistema de doble moral o se ha tomado al pie de la letra lo de: haz lo que digo pero no lo que hago. Es doloroso soportar un regaño por algo que es común ver en casa, escuchar de un padre alcohólico que pegó al hijo por llegar pasado de tragos de una fiesta; ver un labio dañado por la reprimenda ante un cigarrillo cuando la mano que realizó la acción tenía impregnado el inconfundible olor a nicotina, ver a una joven abandonar su casa porque estuvo con un hombre cuando su madre cambiaba de pareja semanalmente.En las primeras etapas de la vida los padres son nuestros héroes, son esas figuras grandes que todo lo pueden, que arreglan los muñecos, nos montan a caballito, nos enseñan a hablar o nos complacen hasta en las mayores nimiedades. Es lamentable que años más tarde algunos se muestren cambiados, y sean motivos de vergüenza para sus familiares.

¿Dónde está el ejemplo a seguir entonces? ¿En la escuela? ¿En la televisión? Ya los chicos no serían de los padres sino de la calle; la parte más difícil de tener descendencia es concebirla porque de lo demás se ha de ocupar el sistema educacional… ¡no! El comportamiento debe moldearse primero en el hogar.

Aunque no lo parezca, por pequeños que sean, los infantes siempre lo están observando todo, y todo lo aprenden ¿acaso no han visto como toman los palitos de las chupetas a modo de cigarro, o cuando ven a mamá limpiando enseguida encuentran algún objeto que en su mente sea una escoba? Sí, los niños son esponjas. Y, como a todos, se les graba mejor lo visto que lo escuchado.

¿Por qué regañan a una muchacha que viste ropas cortas, si cuando era una chiquilla era exhibida con shorts diminutos y pequeños zapatos de tacón que impedían las acrobacias y carreras acordes a su edad? ¿Cuál es el motivo de criticar a un joven por su promiscuidad si cuando inició en la escuela la pregunta diaria era que cuántas novias tenía? ¿Por qué avergonzarse de una boca infantil que dice improperios, si después de mamá y papá lo siguiente que le enseñaron a decir fueron frases ofensivas para que los vecinos oigan lo cómico que lo dice el bebé?

También están las continuas transformaciones que les imponen a los adolescentes, cambios en cuestión de horas: Rachel es una niña para poder llegar el sábado después de las 11: 30 de la noche a la casa, sin embargo, el domingo por la mañana ya es toda una mujer para lavar y limpiar. Todo esto trae como consecuencia malcriadez y rebeldía porque, sinceramente, no es justo cumplir con las obligaciones de un adulto y no gozar de los privilegios de la edad. Hasta en las cuestiones más simples está presente la influencia del seno familiar; la forma de expresarse, de comportarse incluso en el vestir.

Las personas son el reflejo del ambiente donde se desarrollan y crecen. Los que ayer se peinaban a lo Elvis Presley no debieran rechazar a los que se hacen el yonki y las que suspiraban por Mick Jagger no tildarían de ridículas a las que enloquecen por Osmani García. Todo estaría equilibrado porque la mala influencia de la sociedad terminaría al llegar a casa, pero… ¿y aquellos que aún en casa siguen en un antro de perdición?

Si por ejemplo, preguntásemos algunos jóvenes por qué siempre están en los parques muchos responderían que en casa se sienten ahogados, que se reúnen para eludir las discusiones, las recriminaciones, las ofensas, los golpes. Algunos se refugian en los amigos, la pareja, otros van más allá y tratan de diluir sus penas con alcohol u otras sustancias. No es que sea justificable su accionar, pero de seguro un tantito más de comprensión, de atención y de plática, serían favorables. Padres! ¿Nos ayudan?

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 2 de junio de 2014 en Comentarios y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. El ejemplo mas cercano, son los padres y son ellos quienes ponen las reglas de su casa pero como nos hace reflexionar este articulo que hacer cuando estas figuras no son ejemplares? creo que muy aparte de las figuras paternas existen figuras dentro o fuera de la familia que pueden influir positivamente en las vidas de los mas jovenes para que tomen decisisones correctas y puedan pensar en que realmente es util o no en sus vidas.

  2. Hola Kei, gracias por tu comentario. Coincidimos plenamente. Es lamentable cuando ocurren situaciones como la expuesta en el post. Saludos y ojalá nos sigamos encontrando en este espacio.

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