Madres: Luces de la vida

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Regalo para mujerMayo es postales, amor y ternura para las madres. El segundo domingo de ese mes se alegran los corazones y existe un ambiente inusitado en hogares, calles y  avenidas

Encuentros familiares, flores, besos… cultivan la felicidad de nuestras progenitoras. Algunos lamentamos no poder obsequiarles la luna  y las estrellas; sin embargo le decimos te quiero, y sonríen con la satisfacción de quien recibe el mejor premio.

Ellas significan fragilidad y fortaleza, entrega y desinterés, cariño y comprensión. De cada juguete, o crayola hacen un cuento, y con el cuento nos enseñan un bien, en esa edad en que bueno y malo, bonito y feo, distante y cercano… son los únicos calificativos reconocibles.

Algunas mañanas, lidian con el llanto de infantes adormecidos que aún se orinan sobre la cama. Son las primeras maestras, forjan valores y nos despejan las dudas, los sacos de dudas que casi siempre comienzan con un “por qué”.

Siempre felices a la puerta del primer asombro, nunca pierden la dulzura de su voz, el tono preciso para leer castillos y princesas, aventuras y héroes.

Pasan los años y sus hijos crecen, pero para ellas continúan siendo aquellos retoños de amor que cargaron sobre sus pechos y vieron corretear en la casa.

Tienen algo de psicólogas y de adivinas para entender las complejidades de la adolescencia. No se rinden y enseñan que lo importante  es la resistencia, no la fuerza. Inculcan principios de trabajo, constancia y alegría, que ennoblecen la existencia, porque “de nada sirve andar bien vestido, con el estómago vacío y el alma seca”.

No escatiman esfuerzos para eliminar el dolor ajeno y ver rostros sonrientes. Sufren los problemas familiares en la privacidad colectiva de la cocina o en rincones, donde creen que no serán vistas, y siempre encuentran soluciones.

Nos enseñan a confiar en nuestras propias fuerzas, porque “un hijo suyo lo puede todo”.  Cuando las llamamos, a media noche, desde una ciudad lejana con el corazón triste y la mente afligida, nos aconsejan y demuestran que la tempestad no es tan grande.

Tienen el poder de convertir un huevo en auténtico manjar y noches frías en gratificantes sueños.  No se derrumban ante tormentas de dificultades y poseen la innata vocación de ser faro y salvación de la familia.

Cultivemos su felicidad y hagamos de cada día el más feliz de sus vidas. Regalémosles besos, poemas y mucha ternura, pues son luces que nos iluminan la vida.

 

 

 

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Vicepresidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz. Fue subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. En twitter: @yaseltoledo10. En Instagram: YaselToledoGarnache. En Youtube: Mira Joven (Cuba). E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 8 de mayo de 2014 en Crónicas y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. muy bueno yasel, me lo cojo para compartirlo con las madres de mi vida ggg…
    saludos…

  2. Muy bonito, esto es algo que toda madre agradece.

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