Del lobo y las ovejas

Por Erian Peña, colega de la Universidad de Holguín

LoboDicen que mi novio es gay y mira que yo sí estoy bien definida. Bastante, cariño. Y no te lo digo porque tenga tres o cuatro tragos arriba y me dé por hablar boberías a esta hora. Tú me conoces y sabes que siempre corto por lo sano y de una vez. De mañana no pasa.  Pero es que el niño lo parecía desde el inicio y yo de tonta me dejé llevar por su cara de angelito.

Al principio me extrañaba que siempre estuviera con Beatriz. O era su novio o era gay. Mira, el hombre que esté siempre al lado de una mujer y no se acueste con ella es homosexual. Ellos siempre buscan una confidente, alguien a quien contarles sus hazañas de portañuelas; y prefieren una chica a otro gay.

Pero cuando me comenzó a enamorar cambié de idea. Llegó un día y me dijo que yo le gustaba, así por así. Y él a mí también. Entonces lo besé, yo di el primer paso, es la verdad. Mira, tú no lo conoces, pero es un morenito de ojos claros guapísimo, de esos a los que no se les puede decir que no. Él acababa de entrar a la universidad y si lo dejo, viene otra loca y se lo lleva a la cama.

Pero mírame, tú crees que esto se desprecie. Mira este cuerpo, mira mi boca, mírame. Y  en cinco meses, solo lo hemos hecho seis o siete veces. Tú lo crees, ¿seis o siete veces en cinco meses? Ni mis padres que tienen más de treinta años de casados tienen ese ritmo, querido.

No es que yo solo piense en la cama, pero el sexo es el sexo, y hace falta.  Es que estamos en la universidad y no hay que darle explicaciones a nadie. Él podía dormir todas las noches conmigo, a ver, no es hacerlo todas las noches, pero al menos sentirlo en mi cama, que para algo éramos novios.  Abrazarlo, besarlo…dame otro trago, dale.

Oye, pero ni eso, ya te dije que solo seis o siete veces y porque yo lo llevaba a mi cuarto y comenzaba a desvestirlo. Y lo llevaba a la cama y lo besaba,  empezaba a morderle el pecho e iba bajando. Eso a él si le gusta, pero ahora me parece desagradable cuando lo pienso. Después de eso ya no podía decir que no. Pero es que ese niño entonces me tenía loca. Loquísima.

Lo que pasa es que él es demasiado excéntrico, se cree el bonitillo.  A mí no me importa que sea metrosexual. Mira, conozco hombres así que no son gay. Pero, pipo, pasaba horas delante del espejo mirándose y usaba más cosas que yo. Hasta se sacaba las cejas y se afeitaba completo…eso a mí no me molesta y hasta me gusta un hombre bien rasurado, pero ya era demasiado. Y nadie lo aguantaba, yo me quedé casi sin amigos por su culpa.

Al inicio yo le seguía la corriente. Pero me fue cansando poco a poco. Oye, la música está demasiado alta, ven acércate más y dame otro trago.

La gente decía que hablaba amanerado, medio flojo, que llegaba a ser delicado en exceso. Y que si yo era lesbiana por estar con él, y esto y lo otro. Y  empecé a creerlo, a abrirme los ojos.  Es que yo me cambiaba delante de él y ni siquiera se excitaba, nene. Oye, nada de nada.  Me quedaba en cueros y no había nadie cerca y él ahí como si no pasara nada. Me llegaba a mirar como un amigo, y yo ardiendo por dentro, con deseos de irle arriba y comérmelo. Ni cuando se bañaba en mi cuarto, y yo le llevaba la toalla y quería enjabonarlo; y él, que ya lo había hecho o que iba a secarse. Mira, bebé, que esta que está aquí no aguantó; así de fácil, querido.  Dame la botella otra vez, no sabes todo el odio que traigo y así lo voy descargando con el ron.

Mira que se asuma como es, que yo no soy… no soy una máscara para que quede bien con el mundo y la familia. Que se busque una pareja, que gay es lo que más sobra en esta universidad,  y a él se le deben dar fáciles, que bonito sí es. Pero tú tienes porte de hombre y pareces ser todo un salvaje en la cama.  Sí, no creas que es que tengo unos tragos encima…

Oye, mañana se lo digo, que recoja las cosas que tiene en mi cuarto y que se largue. Le diré que ya no me gusta, que esto no da para más o cualquier cosa. No quiero ser dura con él. Cuando una vez le pregunté, así como por descuido, qué haría si descubría que era homosexual, me respondió que se mataba. Y yo no quiero tener nada que ver con un muerto, me entiendes, nada que ver.

Pero ya no aguanto. Ni a él ni los chismes de la gente. Yo quiero un hombre, un verdadero hombre que me lleve a la cama sin que yo lo arrastre y le quite la ropa a la fuerza. Alguien que me haga sentir mujer. Sabes, en cinco meses nunca me sentí deseada, y no sabes lo duro que es eso para una mujer. ¿Me entiendes precioso, no imaginas cómo estoy después de casi un mes sin hacerlo? ¿Y tú, tienes novia ahora? Sé que te gustan las puticas fáciles y que eres todo un lobo devorando ovejitas. Pero… ¿Y qué hace ese maricón que viene hacia acá sonriendo con una botella? ¿Tú lo conoces? ¿Ustedes dos…?

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 10 de marzo de 2014 en Cuentos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. ufff que mala suerte tiene, una lástima no estár ahí para ayudarla, ggg…

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