Sinvergüenza no es mi nombre, nunca lo será

Por Lisandra Cardoso Montaner, amiga de la Universidad

Después de tanto lío para subir, el chofer me cuestiona.

Después de tanto lío para subir, el chofer me cuestiona.

Día a día las personas nos enfrentamos a muchos obstáculos, algunos no son importantes para ciertos ciudadanos, a quienes no les importa lo que piensen de ellos los demás. Para otros el simple hecho de tropezar con una personalidad diferente a la nuestra es, a veces, un problema. Como lo fue para mí el que alguien me hiciera pasar la pena más grande de mi vida, de mi digna vida de 21 años. ¿Cómo me iba a imaginar que al cumplir con uno de mis derechos de ciudadana podría ser enjuiciada como lo fui?

Jamás pensé en que echar el dinero directo en la alcancía, al montar en la guagua fuera un delito según la sentencia acusadora del chofer de la misma. Sí, de la guagua marca Girón que pasa por Las Seis Columnas, en Holguín, donde vivo y en la cual, estoy segura, muchos terminaron creyendo que yo pagué con una chapilla de cerveza o solo veinte centavos del peso a pagar. Claro que no fue así, pagué un peso como los demás pero, para mi desgracia no se lo di al chofer en la mano que permanecía extendida. Esto me marcó como culpable o más bien enfadó mucho al chofer, muchísimo diría yo que en aquel momento ante sus insinuaciones me defendí, a pesar de que me sentía muy incómoda; nunca había pasado por una situación semejante, donde me pusieran en evidencia frente a otros ciudadanos, que me seguirán viendo día a día en la misma parada.

En aquel momento deseé que la alcancía fuese transparente para hacerle ver al chofer cada centavo de los que eché. También deseé no haber tenido el dinero en pesetas de cinco y veinte centavos, porque fue otra de las razones que me motivó a depositarlo directamente en la alcancía, temía que al pasarlo de mis manos a las suyas se cayesen algunos centavos. Pero su desconfianza por esta acción fue tan grande como sus intereses, supongo, y entonces mis derechos y mis principios morales se volvieron contra mi, contra esta joven universitaria comparada con sinvergüenzas, descarados o quienes temen darle el dinero personalmente al chofer porque no está completo.

Muchas son las razones por las cuales estas personas han ganado esos calificativos. Estoy consciente de que algunos ciudadanos se las arreglan para no pagar en los ómnibus urbanos, mas por ningún medio se ha informado a la población que los choferes van a cobrar directamente para evitar tal delito y mucho menos que van a avergonzar a un pasajero frente a los demás cuando no les den el dinero directamente a ellos.

Este comportamiento tiene varias lecturas y una de ellas ni siquiera es la de agilizar el proceso para que las personas suban a la guagua. Traté de convencer al chofer de que estaba equivocado, de que había depositado un peso en la alcancía, pero mi cara le parecía la de quien tiene mucho tiempo para aplastar chapillas, hacer círculos de plástico y estafar a otros. La alcancía inerte no habló para defenderme, ni siquiera sonó cuando deposité las monedas, lógico si tenía mucho dinero en papel que les impidió tocar el fondo metálico. Tampoco sonaron las monedas de otros pasajeros.

Reconozco que el chofer puede tener razones para dudar y está en su derecho de hacerlo, sin embargo tengo todo el derecho de pagar en la alcancía, a la vista de todos y no bajo miradas de ojos acusadores o con actitud de lástima. También tengo razones para no pagar directamente en las manos de choferes que conducen ómnibus estatales. Las personas que no esperamos ser avergonzadas enfrente de otros, a veces, nos volvemos obstáculos en la vida de algunos.

 P.E: Retomo esta crónica de Lisi porque ayer me ocurrió algo similar. Por suerte, esta vez otros pasajeros me apoyaron. El chofer no pidió disculpas, empero respondió con un silencio.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 3 de marzo de 2014 en Vivencias y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. ¿quien controlan que el chofer deposite en la alcancía todo el dinero que recibe en sus manos? Quizás aquí puede estar la razón de semejante falta de respeto y maltrato a esta joven.

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