Esencias

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

oso de amorCualquier día puede ser 14 de febrero. No importa si es verano o invierno. Lo significativo es disfrutar el momento, y entregarse sin miedo.

Las relaciones amorosas deben ser carreras de resistencia, y no de impulsos, aunque a veces las locuras brindan matices especiales. Atrevimientos, versos propios o prestados, guiños de ojos, besos inesperados… pueden cautivar en playas, piscinas, campismos, noches de fiesta o en parques. Esos edenes, con bancos y árboles, son escenarios ideales para improvisar piropos y arriesgarse con pasión, lugares públicamente privados que esconden caricias adolescentes y juramentos de pasión.

Muchas personas consideran que el amor se acaba a los pocos meses de iniciada una relación, y luego afloran las contradicciones que, frecuentemente, conducen a la separación.

Aseguran que, al principio, las llamadas, mensajes y flores resultan inevitables, y las miradas provocan sonrisas y suspiros.

Sin embargo, después de transcurrido algún tiempo, las discusiones se hacen habituales y ambos desean pasar más horas solos o en compañía de amigos.

El fomento del romanticismo mediante acciones como tomarse de las manos, ver juntos la televisión, pasear por el parque y observar las estrellas se convierte en un recuerdo lejano.

Para algunos, el amor es, tal vez, la asignatura o deporte más difícil que existe. En él, para conseguir un jonrón o cien puntos, ha de existir paciencia y comprensión, cariño y respeto. Hay que ver más allá de la apariencia física y demostrarle a la otra persona cuán especial es para nosotros.

Es verdad que a veces se sufre, pero no existe nada más bello que estar dispuesto, como Bécquer, a dar “por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso… yo no sé…”.

Sin la rara mezcla de nerviosismo y felicidad, sin los desvelos en la noche y ese frío caliente recorriendo el cuerpo, la vida sería demasiado aburrida.

A veces, huracanes del desamor y tristezas de la inocencia borran la sonrisa, pues los tropiezos, las pérdidas, el no ser correspondido… duelen, pero siempre quedan recuerdos agradables.

No existe fórmula exacta para garantizar felicidad hasta la infinitud de los días. Alguien podría decir que nada es eterno. Sin embargo, avivar la ternura a toda costa, mantener un diálogo sincero, reír y divertirse juntos con la mayor frecuencia posible y evocar siempre momentos agradables de la relación, serían favorables. Arriesgarse en el amor nunca será una mala decisión.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 12 de febrero de 2014 en Comentarios y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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