La vida es mucho más

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

parqueEra otra tarde de sábado. Allí, en el parque de Media Luna, varios amigos hablábamos con entusiasmo. Un carro moderno de marca que no recuerdo cautivó a casi todos. Yaumel no lo pensó dos veces: ¡Con un “hierro” como ese, una casa de película y un millón de “fulas” soy feliz! Luego la polémica. Yulio: “que no era suficiente”, también necesitaba una casa en la playa. Ismael: “que un millón no da, lo gastas fácil, porque cuando lo tengas vas a querer viajar y conocer otros lugares”.

La discusión continuó: que si con dos millones, o tres. Cuando se percataron de mi silencio, me preguntaron: Y tú…, ¿qué necesitas para ser feliz? –Nada. Todos callaron y me miraron. Yaumel: ¿cómo que nada? Nada, yo soy feliz, lo que más deseo es tener la posibilidad de trabajar en lo que me gusta: el periodismo, hacerlo en algún medio donde pueda dedicarme a tiempo completo, superarme y llevarme bien con mis colegas, aunque ya sé que en el periodismo eso no suele ser tan fácil.

No tengo dinero, y aunque me hace falta, me conformo con mis padres, mis abuelos, mi novia; ustedes y los demás amigos. No muero por lo que otros tienen. Prefiero cuidar lo que he podido alcanzar y el dinero no puede comprar.

La discusión no terminó, unos me apoyaron otros siguieron soñando con riquezas materiales, que no son pequeñeces, hasta Marx lo dijo…, empero a veces uno se viste de soñador, esa idea romántica de “no me importa el dinero” es honorable, sólo eso. ¿Qué otra actitud podría asumir un joven cubano revolucionario, militante de la Ujc, futuro profesional de la prensa, dirigente estudiantil casi desde la cuna, participante en cuatro congresos nacionales y eventos de otro tipo, hijo de una obrera de cooperativa, nieto de un hombre que a los 16 años de edad se fugó de la casa para incorporarse al Ejército Rebelde en la Sierra…? A mí no se me ocurre otra.

Aquella escaramuza en el parque no fue casi nada. Conozco a personas que envían a sus padres a hogares de ancianos, mientras ellos como jauría se disputan los bienes materiales. Cuando mueren…, batalla campal para llevarse la mejor parte. Hasta he escuchado expresiones de “ojalá se muera ese viejo, bastante trabajo nos ha dado”. No sugiero que quienes poseen riquezas no amen, no. Sólo que quienes piensen que es lo esencial matan a parte de su alma. Ese culto al dinero los condena a vivir entre banalidades. A muchos les gusta lo banal. A mí me gusta. Empero jamás lo convertiría en centro de mis pretensiones.

Algunos sólo hablan de “marcas” y de andar a la moda, incapaces de leer libros, de ir más allá de estereotipos creados por la industria del cine o la televisión, casi siempre extranjeros. A todos nos gustaría lo de la buena ropa, y eso de ” no es importante” constituye pura porquería, sólo que lo digno no necesariamente es Adidas, Nike…

Recuerdo una conversación con un estudiante extranjero que decía:

-Yo pensé que Cuba era distinta, aquí los trabajadores no ganan ni para comprar un DVD, una computadora, un Ipod.

Tienes razón –le respondí-, en mi país es difícil comprar equipos de esa índole, pero mira, a mi hermanita la operaron en dos ocasiones, a mi abuelo lo ingresaron durante casi tres semanas y ahora una fisioterapeuta lo atiende en la casa. Todo eso gratis. Soy hijo de campesinos y estudio aquí, he representado a esta Universidad en eventos nacionales, casi siempre voy con la misma ropa a esas actividades, a festivales, a premiaciones, a encuentros investigativos. Nadie me cierra puertas por eso. No tengo celular, ni computadora, pero sí la posibilidad de estudiar y convertirme en profesional, quién sabe si lo otro llegue después. ¿Cuánto vale esa atención médica y lo demás en tu país?

-¡Muchísimo!-, me respondió un poco apenado.

¿Con lo que valen dos operaciones y dos meses de ingreso allá, con atención médica de calidad, cuántos DVD podrías comprar?

-Una tonga, me decía entre risas y evidente contagio con nuestro lenguaje, .

Los cubanos ponemos al ser humano por encima de la riqueza material. Si colocamos en una balanza a la salud de mi hermana y mi abuelo, junto a mis posibilidades de superación, a pesar de vivir en el campo, y del otro lado al celular y al Ipod, ¿qué pesaría más? Claro, sería mejor tenerlo todo. Para la mayoría eso no es posible. El bloqueo, la crisis y las deficiencias económicas en el país no son cuentos chinos, aunque avanzamos poco a poco.

Quizás en el parque, me vuelvan a preguntar si soy feliz cuando pase otro carro, uno vola`o como aquel. La respuesta no sería muy distinta a la de antes. La novia quizá no sea la misma. Pero el recuerdo de mi infancia, los consejos de mis abuelos y de toda la familia seguirán en mí. Seguro que tendré más amigos, casi hermanos. Tal vez el dinero seguirá escaso en el bolsillo. Lo lamentaré, claro. Empero, no lloraré por eso. No mataré a mi sensibilidad. La vida es mucho más.

Anuncios

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 5 de febrero de 2014 en Vivencias y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: