La manada del Onelio en La Habana

Por ANISLEY TORRES, el animal nocturno

Historia con un narrador, pila de personajes y cualquier cantidad de cambios de personas o memorias recientes de una peculiar manada.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La vida empieza a correr, un manantial como un río: a veces el cauce sube y otras se queda vacío… con estos versos de Guillén comienzo. Ustedes dirán, ¡qué comemierda! Nada, es que después que se fueron, me entró pasión de ánimos. Bueno, ya saben más o menos (aunque no exactamente) cuánto los extraño). Estoy del carajo. Aquí empieza mi historia:

Arianna la de relaciones públicas, me esperó con un cartel de bienvenida y me acompañó al comedor donde nos encontramos con Yunexis que estaba apertrechada con su plato de arroz blanco, tachinos y jamón en salsa. (casi no comí; pero ella no perdió tiempo, ja, ja). Más tarde nos fuimos las tres al malecón y por cierto, nos perdimos. Las olas estaban… ya saben, así que nos sentamos en una especie de cantero circular a contemplar la noche (y el malecón). Yo ya estaba arrepentida de no haber llevado la botella de vodka…

Después Arianna me presentó a los dos o tres gatos que estaban ahí. Al primero que conocí de los varones fue a Egar, y ya saben las buenas migas que hicimos. Luego apareció en escena Solana -pá mi un tipo volaísimo- y Frank, nuestro Ronaldiño, ¡qué Frank! ¡Lo más grande! seguidamente el más serio: Ethiel.

Después nos pusimos a jugar cartas como si nos conociéramos de “atrás”. Con el alboroto se sumaron al grupo las damas que había llegado, contando a Yunexis: Leysa y la Niña. Nos preguntamos cosas indiscretas y nada… ese fue el detonante para la confianza futura. Al otro día se sumaron los demás… ahora mismo, escribiéndoles, tengo un gorrión que si les digo de qué tamaño es, lloro.

A continuación, una especie de “crónica” del regreso de cada uno, para que vean quiénes nos quedamos hasta el minuto final en Fe del Valle:

La primera que rompió el hielo en lo de la partida a casa (pero no se fue exactamente para su casa) fue Arianna, la activista. Ya saben: el viernes después de clases. Yo me quedé triste, hasta a lo malo se acostumbra uno. Ella me despertaba todos los días a la misma hora de la mañana, me quitaba las colchas y para colmo, con el tronco de frío que hacía, giraba hacia mi todos los ventiladores (los dos ventiladores) de la habitación. Pero en fin, yo no le decía muchas cosas feas porque más tarde subía ella con mi refresco y mis galletas. Por cierto, voy a demorar en tomar najita de esas y no quiero saber de galleticas de soda por un buen tiempo. ¿No les pasa lo mismo? Tú sabes que eso es amor guajira, del bueno, del que ya no venden. Oye, cuenta cómo te fue por allá y no omitas detalles que a mi me encantan las historias largas, ja, ja, ja. Eres lo máximo, no bebes y ¡cómo te encanta la pachanga! la primera en vestirse y coger pal malecón… en alegría y en contestar en las clases no hay quien te gane. Esa fue una noche fuera de lo común.

Te cuento porque ya no estabas ahí: Recogimos una ponina y compramos dos botellas y un pomo de refresco. Después llegó mi hermana con una tropa del ISA y todos me ayudaron a subirlos para el cuarto b1 porque en el mío estaba Ivelisse rendidita… jugamos y hasta echamos competencia con los de artes plásticas. Yo por momentos me sentí traidora, ja, ja, ja. La pasamos súper, al menos yo. Tomamos, bueno, je, eso no es nada nuevo. Ya me conocen.

Seguimos: el sábado despedimos en mitad del encuentro en el Onelio a la Niña, a Leysa, a Frank y a Claudette. Yo había pagado ya mi cuota de ojos aguados, pensando en el momento de la gran despedida. Fue muy emotivo eso de salir a abrazarlos en medio de la conferencia de Pérez Díaz…

Después, volví a mi asiento (siempre en los files) como si algo se me hubiese ido con ustedes -y no es poesía-). Ese día me dio por comprar un montón de libros de literatura infantil… Nathaly: sigue siendo la niña buena, así te conocimos. Tu encanto y candidez nos sedujeron a todos. Te tomé un especial cariño. Cuídate de la “otra”, pá por si acaso. (oigan, me refiero a la otra Niña buena). Leysa: ¡tu voz es genial mija! y no eres tan seria ná… es solo que te acostabas temprano, ja, ja, ja. De todos modos, siempre compartiste algo con nosotros, hasta algún que otro trago. Claudette tienes una gracia linda, cuídate de los orgasmos fieros y ojalá encuentres pronto una jicotea multiuso. Con Frank-Ronaldiño voy a hacer un stop: tengo que decir que es una gente tan pero tan linda… nunca había conocido a un hombre con esa sensibilidad… oye, no te estoy bajando muela; pero ¿quieres casarte conmigo? ja, ja, ja. Es que siempre estabas dispuesto para hacer mandados o acompañar a alguien a algún sitio. Gracias amigo por lo que nos diste y enseñaste.

Nota: no me acuerdo exactamente lo que habíamos comido en la tarde del viernes (¿cuál fue el menú?) o sí, la culpa fue del almuerzo del sábado: aquel pepino que piqué para los que quedamos. (es que practicamente me comí yo sola la ensalada). Algo me cayó mal.; y el sábado por la tarde, tenía unas diarreas de cine… hubo quien le echó la culpa al alcohol… Eso lo saben muy bien Yoli y Apilio; pero no me voy a adelantar. Vamos paso a paso.

El sábado al mediodía, se fueron furtivamente Ivelisse y Ethiel. La verdad es que no los despedí, no me dieron tiempo. La última vez los vi sentaditos en el patio, ahí en esa zona rica que debimos haber aprovechado más… Ivelisse, nos vamos a ver muy pronto. (le caiste súper a todos, eres tranquila, seria, sensible y organizada) y al final de todo, Ethiel es tremendo gozón pero estaba encogido por el frío, ja, ja, ja…

En ese traqueteo vinieron a llevarse a Yunexis, Yasel y Lisandra. Se me volvieron a aguar los ojos. Yunexis: eres dulce y buena. Espero que pronto realices tu sueño, quién sabe si para el próximo encuentro nos tienes buenas noticias… Yasel, mijo qué volao eres… y disculpa el “estilo lingüistico”, de verdad, se puede contar contigo. Lisandra: bueno la verdad es que compartimos poco en relación con la tropa de locos-ebrios con los que inventé juegos y farras; pero admiro mucho tu inteligencia y también te tomé cariño…

Sigo: me arrepentí ese día de no decirle a nuestro profe Raúl que viniera con nosotros, pues finalmente no fuimos a ninguna zorra y tampoco vimos el cuervo. Tuve que trazar otra estrategia (y valga la cacofonía) para entregarle la plata al primo.

En lo que esperábamos que vinieran a recoger a Lisbet, nuestra niña mala, los cabecillas de las farras (Egar el mariachi y yo) acompañados de ana Lisandra, descendimos las escaleras del famoso Café Saturno y compramos unas cervezas con los últimos cartuchazos que nos quedaban, para celebrar el tiempo juntos y despedir a los penúltimos… primero Lisbet… oye locaria, después de todo hicimos tremenda yunta… tú sabes… después Ana Lis (¿no te gusta ese nombre?) me caíste súper bien, eres muy sincera, nos encantó tu risa contagiosa… Julián… ¿qué puedo decirte? siempre estabas ahí, como el dinosaurio, en las clases sentirte era genial y pá la próxima no gastes tanta plata en libros, ja, ja, ja. En el otro viaje se llevaron a los pinareños: Yadiris, además de que somos compañeras de cuarto, te tomé gran cariño; ten cuidado con la silla mijita, y que me perdone René Eduardo, ¿qué decirte?… la manzanita de la discordia… fue muy lindo conocerte también…

Cuando se fue ese viaje, nos quedamos mirándonos a las tristes caras: Egar, Yolanda, Apilio, Solana y yo. ¡Qué quinteto! De noche, se llevaron a Solana (esto parece el principio de un cuento siniestro) Yorniel: te dije que tu aura es azul y perdónenme manada, la de ustedes también, solo que la de él se la vi más, no se por qué… mijo… ¡qué cantidad de plata gastaste! gracias por llamarme de tu celular.

Más tarde le dije a Egar que se mudara para mi cuarto, total, era la última noche. Pero no me malinterpreten. Casi a punto de llorar, los cuatro jinetes del apocalipsis, nos pusimos a rememorar esos días, a especular y a divertirnos con las “corrientes subterráneas de sentido”… dijo Apilio que tal vez para el próximo encuentro, hayan cambiado muchas cosas en nuestras vidas… todo está ok; hasta me auguró un novio; pero lo que no me cuadró mucho fue la parte en que me vaticinó un… ¡embarazo! ¡Candela! bueno, pues nos dormimos temprano: era la primera noche que esta cristiana se acostaba sin tomar algo de contenido etílico…
Amanecimos el domingo los cuatro jinetes. No se cuáles nombres les correspondían a ellos, solo estaba segura de que la peste era yo (por lo de las enfermedades y esas cosas…). La tropa quedó diezmada irremediablemente… (si shakespeare me coge…) como siempre, alguien me subió el desayuno. Cámaras, luces, ¡diarreas! imagínense, después del catarro, la garganta, la ronquera, las resacas… para completar, el estómago detonó… bajamos a despedir a Egar que se lo llevaba no se quién, porque ya se había botado él mismo de Fe del Valle. Qué bueno compartir contigo y no solo lo digo por la pila de dulces que me compraste… un consejo: pésate, volviste a tu vida con unas cuantas libras de más y te va a dejar la novia, ja, ja, ja… claro, ¡culpa de las pizzas!

Y así quedamos los tres mosqueteros: Yolanda, Halyslan y yo. Almorzamos con unas ganas… dejamos casi todo el congrí. Nos sirvieron huevos fritos, ¡como tenía yo la caldera…! podrán imaginarse cuántas veces fui al baño antes de viajar… terminamos de empacar y entregamos las habitaciones… cuando llegó Ivonne, ya estábamos listos, sentaditos en las sillas blancas del patio, esperando que nos llevaran a nuestro destino final.

Nos quedamos en la terminal: nuestros buses salían más o menos a la misma hora. Ellos tuvieron que chequear mi pasaje (¡dios mío!, menos mal que estaban ahí…) porque me entraron unos inaguantables dolores de barriga y me esperaba un viaje también largo. Corrí al baño y demoré casi media hora… un poquitín más tarde ellos abordaron su guagua a Santiago… ahí fue cuando me entró de verdad. Después de estar rodeada de tanta gente linda, me vi de pronto solita, solita (y esto es serio), más sola que un pato en el manzanares… y ya… abordé la guagua y empezó mi viaje… Ustedes creen en los ángeles ¿no? yo si. Por suerte, siempre hay uno que te socorre en los momentos más… complicados.

Saben que mi pasaje era para Sancti Spíritus y que de ahí a Trinidad son casi 70 kms. Pues bien, yo llegaría sobre las diez de la noche a mi provincia, y a esa hora… ¡a inventar qué coger pá la ciudad de los 500 años…! Adivinen qué… uno de los choferes de la ruta Habana-S. Spíritus es vecino mío y, por supuesto, después tenía que volver a su casa. Por el camino tuve algún que otro percance… y cuando me bajé a comer algo en el conejito, ¿A qué no adivinan quién estaba ahí? No, no era el dinosaurio… Era ¡la parejita! Yo que me bajé con un tronco de cara de la guagua… me dio tremenda alegría ver a Yoli y a Apilio, una vez más, ¡y unas ganas de montarme en la guagua pá Santiago!… ahí si que nos despedimos… ¿Hasta cuándo?

(Y SI EXISTEN ÁNGELES, USTEDES LO SON

Llegué sana y salva. Obvio, el vecino me resolvió venir con él en una guagua que me salió gratis. A la 1:30 am estaba en casa. Caí como una piedra y desde entonces (y aún desde mucho antes) los extraño.

Extraño las clases y a los profesores… la serenidad de Hera… las risas intempestivas de Ivonne, su autenticidad y preocupación por cada una de nuestras cosas… los chistes de Raúl y algún que otro cafecito… a Sergio con su buen humor y hasta su guitarra (aunque aquella noche no pude poner una). Fe del Valle con sus literas de madera blancas y naranjas, sus baños que a veces no tenían agua pero que nos resultaron siempre cómodos y hasta cálidos, el frío (aquí ni frío hace), las noches de malecón, las tertulias en el corredor de los butacones rojos, los récords que implantamos (ver más abajo)

Agradezco todo lo que aprendimos y aprenderemos, tanta hospitalidad, aquella maravilla de dulce que nos brindó Ivonne (un verdadero tocinillo celeste), la maravilla de compartir con todos y fundamentalmente: conocerlos, ser la manada que somos… ¡marcaremos pautas en la historia del Onelio! y ¡adelante!, que con un ejército como este, ¡napoleón no hubiera perdido la batalla de Waterloo!

PD: Este es el curso de los records:

1. Record en intervenciones en clase y hablar: Arianna.

2. Record en cambios de nombres (Argelio, Alipio, Atilio y por último, Apilio) y pesca de ballenas durante la clase:: Halyslán.

3. Record en críticas constructivas: Ethiel.

4. Record en comer pizzas: Egar.

5. Record en compra de libros: Julián.

6. Record en el teléfono: Compartido entre Yadiris y Nathaly.

7. Record en sentarse a la delantera: Yolanda.

8. Record en usar pañuelo: Leysa.

9. Record en lectura de libros de todos los movimientos literarios: Lisandra.

10. Record en entusiasmo: Lisbeth.

11. Record en acostarse temprano: Ivelisse.

12. Record en uso de abrigo de pelotero: Yasel

13. Record en apetecibilidad: Eduardo.

14. Record en swin: Claudette.

15. Record en ecuanimidad: Yunexis.

16. Record en sacrificio por el prójimo y servicio constante: Frank.

17. Record en reír en el aula, no entender algunos cuentos y ser la única fémina del grupo que tiene hijos (con cariño pá ti, ¡mami!): Ana Lisandra.

18. Record en ir al cine, comprar ron y donar sms: Solana.

19. Record en silencio, bebedera, ingerir alimentos en el cuarto y llegadas tarde: Anisley.

PE: Los amigos del Curso de Técnicas Narrativas envían sus párrafos sobre nuestro primer Encuentro. La primera es Any, el animal nocturno. No pensé que en tan poco tiempo naciera tanto. Estoy repleto de anhelos. Oh, amistad, gracias por llegar con otros 19 rostros. Muchachos, nos vemos en abril.

MiraJoven seguirá publicando sobre aquellos días en la capital.

Anuncios

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 28 de enero de 2014 en Vivencias y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: