El periodismo literario en Leonardo Padura (I)

Por Mirelkis González Moscardón, colega de la Universidad de Holguín

“El periodismo es indispensable en cualquier sociedad”

Leonardo Padura Fuentes

Leonardo PaduraLa vida es una carrera continua contra el tiempo, una carrera casi eterna que se rompe con la presencia de la muerte.  Dicen que cada persona al nacer trae consigo, como si estuviera escrito en un libro, la hoja que regirá su existencia. De ahí que algunos hombres crean que los acontecimientos suceden por una predestinación del Altísimo. Parte del resto se vale del escepticismo, para asegurar que cada persona labra su propio camino. Lo demás es un pretexto para cruzarse de brazos. Pero algo que los distingue a todos, creyentes o no del “destino”, es que no quieren pasar por la vida sin dejar una huella que perdure cuando digan adiós a la existencia. Algunos pocos se valen de las palabras, del lenguaje y  deciden transmitir sus pensamientos a los demás, hacerlos parte de la intimidad de sus sentimientos, reflejar la realidad al alcance de una pluma y expresarse libremente. Esos que pretenden que su nombre perdure, incluso por siglos, se hacen escritores, periodistas o los dos.Leonardo Padura Fuentes escogió la literatura como expresión de sus deseos, de las inquietudes que posee como ser humano. El arsenal de historias y personajes apretujados en su interior le sonrió y cual musa salió disparada a impregnarse en las hojas en blanco de su ordenador, para formar parte de las letras que describen a la sociedad porque precisamente brotaron de ella.

 

Sin embargo, antes de dedicarse a la literatura, la vida le daría la oportunidad de agregar a su formación profesional las mañas adquiridas en la redacción de la revista El Caimán Barbudo, primero, y del periódico Juventud Rebelde, después. Y como si intentara destruir los cercos impuestos entre la literatura y el periodismo, Leonardo Padura los hibridó para llegar a sus semejantes, pero a través de una expresión estética que solo logra el periodismo literario.

Suena la música del gong antiquísimo, del tambor grave que dicta la pauta y de los palillos chispeantes, y comienza el combate entre la fuerza y la inteligencia. Ha salido el león dispuesto a arrasar las cosechas. Entre la multitud que observa la danza descubro más caras chinas que todas las vistas en mis infinitos paseos en solitario por este barrio enigmático y tan habanero que apenas puedo asociar con una lámina de Shangai o Pekín, a pesar de mis mejores esfuerzos por descubrir un furtivo olor a sándalo, sentir las discusiones de unos jugadores de mayón o escuchar siquiera un canto incomprensible y lánguido, dedicado a la memoria de algún sabio patriarca enamorado.[1]

Bitácora de una controversia periodístico-literaria

Como la misma vida, el tiempo es una competencia que termina por vencer a los menos capaces; nada ni nadie escapa. Lo eterno pierde significado con el devenir de los días, solo casos aislados rompen la rutina y se graban en el alma del mundo, como la luz en la retina de los ojos. Así nació la literatura, producto final del perfeccionamiento del lenguaje, el pensamiento y el hombre; un intento por rescatar ese pasado que se escapa, para adentrarse en la historia del universo.

Pero el presente necesitaba ser cronicado, y de él se ocupó el periodismo. Inmediato, directo y claro era el “depredador” de hechos que respondía a las necesidades del momento. El periodismo es la historia del presente y la literatura es el periodismo del pasado. Es lógico que, dentro del campo de la comunicación histórica, antes de investigar lo que hicieron los antepasados, interese al hombre saber lo que hacen sus contemporáneos.[2]

Así surgieron dos armas poderosas, engarzadas entre sí, pero opuestas cual si fueran enemigos, inmersos dentro de una lucha a muerte. Literatura y periodismo no estaban destinados a congeniar en un inicio, cada uno con sus tendencias lingüísticas y diferencias en el estilo tomaron caminos distantes. Paradójicamente, el hombre comprendió que todo es una sola cosa y ambos terminaron por mezclarse, originando una modalidad renovadora: el periodismo literario.


[1]Padura, L. (2013). El viaje más largo. Recuperado el 26 de mayo de 2013, de La Jiribilla: http://www.lajiribilla.co/Dosier-leonardo padura-el -viaje -más -largo.html

 

[2] Acosta Montoro, J. (1973).Periodismo y literatura, Tomos I y II. Madrid: Guadarrama.

Anuncios

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 4 de diciembre de 2013 en Literatura y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: