Tigre con alma cubana (IV y final)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Después de todo, creo que no me voy a ahorcar hoy.
GCI

Sin la estancia en Cuba y su capital, Guillermo Cabrera Infante no hubiese sido él, su literatura no mostrara esa riqueza humorística e irónica. Vivió más de cuarenta años en el extranjero, sin embargo sus principales obras hablan de la tierra natal, son hasta cierto punto autobiográficas. En La Habana…, por ejemplo, narra gran parte de su vida en esa ciudad a la que llegó proveniente de Gibara. Comienza con un recuerdo que pudiera parecer insignificante. Una escalera: Este es mi recuerdo inaugural: ir subiendo unas escaleras con escalones de mármol. Luego se adentra en la vida capitalina sin olvidar ni las visitas de los parientes del campo.

Así, en TTT y La Habana… recuerda, con riqueza imaginativa, a la ciudad de sus amores, a la que abandonó, a pesar de sus fresas, pero que nunca olvidó. ¿Otro aspecto por el que fue más famoso y singular? Su carácter, que también mostraba rasgos del cubano.

Fue controvertido, bastante criticable. Podría decirse que, a veces, eso lo divirtió. Pareciera que interpretara personajes. En una ocasión dijo que él iba al cine sin compañía, porque las mujeres no dejan ver las películas. Y cantaba: Te quiero, nena/ pero da por seguro/ que no voy a ser tu perro.

Antoni Munné refiere que páginas con algunos de sus textos, incluidas las críticas de cine, eran decoradas con féminas provocativas y la menor cantidad de ropa posible. Cuando le preguntó, la respuesta fue sencilla: Me gustan las mujeres. Respuesta cubana. ¿No le parece? En esas aventuras “pornográficas” siempre tuvo un cómplice: el fotógrafo Korda.

Dicen que estar a su alrededor era un banquete, porque siempre tenía un saco de invenciones. No había nada sagrado cuando se proponía fastidiar a los demás. Por eso Munné dijo: creo que tardará mucho en nacer, si es que nace, otro cronista tan amigo de tomar el pelo, tan falso, tan rico de mentiras, tan jodedor entre amigos, tan cubano. Cuando reía lo hacía a carcajadas. Un amigo me dice que escriba de su envío a Bruselas, como agregado cultural, con el verdadero propósito de quitarlo del medio. No lo haré. Tampoco del cierre de Lunes de Revolución, ni de lo sucedido con PM. Aquellas eran circunstancias complicadas, llenas de peligros para la nueva sociedad. Ahora el contexto es otro. El riesgo persiste, pero el país debe estar preparado para ser inclusivo, más en el arte.

Esa es la esencia. No se trata de buscar culpables. Las balas pueden evitarse. Cada análisis debe tener en cuenta la época de los sucesos. Los años `60 fueron complejos. ¿Qué habríamos hecho nosotros en puestos de dirección? Tal vez lo mismo. Quizá peor. Miremos las acciones desde ambas orillas. La vida de la revolución era lo más importante. Guillermo Cabrera se oponía a ella desde el exterior. ¿Qué podía hacer el gobierno? ¿Simular que no sucedía algo? ¿Apartar el análisis del arte de la política? No estábamos preparados para eso, tampoco era lo más favorable. Pero los tiempos han cambiado. Investigadores del país han rescatado a otras figuras “complicadas”, como Jorge Mañach. Ojalá Sobre los pasos del cronista, de Carlos Velazco y Elizabeth Mirabal sea el inicio de la reinserción del autor de Así en la paz como en la guerra en las letras cubanas, con presencia en bibliotecas y librerías del país. Para hacerlo también se necesitaría la aprobación de su viuda, pues GCI prohibió la publicación de sus textos aquí, otro reflejo de rabia.

Estas páginas no pretenden convertirse en alegato de defensa, sino reafirmar que es preferible el análisis sin prejuicios a la descalificación predeterminada. Así todo marcharía mejor.

Podrían existir razones para oponerse a estas ideas, para excluir a Cabrera Infante de la lista de los escritores más importantes y cubanos. Sin embargo, voto por su sitio de vanguardia.

El escritor Leonardo Padura expresó refiriéndose al Premio Cervantes de 1997 que es un indispensable de la cultura nacional, pues tiene el gran mérito de haber convertido el lenguaje del habanero en lenguaje literario.

Lamentablemente, la política está muy mezclada al arte, y gran parte del pueblo no tiene ni la menor idea de quien fue Guillermo Cabrera Infante, uno de los escritores que dejó plasmada en sus obras la vida del cubano, uno de los pocos que viviendo en el exterior insistía en mantener a su país dentro de su casa, como dijo su viuda Miriam Gómez en la presentación del primer tomo de sus obras completas: murió sin patria, pero sin amo.(…) siempre estuvo ligado a su país a pesar de vivir en el exilio; él vivía en Cuba aquí, en esta casa nuestra; pero la Cuba de él no existía.

Eso nos lleva a pensar que el autor idealizó a La Isla, la hizo parte inseparable de su persona. Su vida estuvo marcada por la distancia que lo separaba de su tierra, y no me refiero a Gibara, terruño natal, sino a La Habana, ciudad adoptiva.

Cualquier paso que se dé en favor del rescate del patrimonio cultural cubano y para rectificar tantos errores, es un paso para saldar la deuda con esta figura insoslayable de la literatura. La experiencia de una vida alejada de la patria, una de tantas, debería servir para que las ideas contrarias a las nuestras no sean condenadas, al contrario. Si somos un país tan culto, se supone que aceptemos la diferencia, más si se trata de uno de los mejores escritores y periodistas del país en los últimos 70 años. Tres Tristes Tigres, La Habana para un infante difunto, Así en la paz como en la guerra, Un cronista del siglo XX.., son ecos de la sociedad cubana, parte de la historia y de la herencia cultural de la nación, que merecen ser conocidos por la mayoría.

Coincido con el mensaje electrónico de Luis Sexto: Soy partidario de incluir a Guillermo Cabrera Infante dentro de nuestro canon y ponerlo en las librerías. Esa lucha está planteada. Necesitamos paciencia y argumentación, para convencer a todos. Estas cuartillas fueron un intento.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 7 de octubre de 2013 en Personalidades y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Ramon Guerra Díaz

    Yasel, te felicito, acabo de descubrir tu Blog y no tengo cómo despegarme, lo fundamental es la pasión /”sin pasión no doy un paso”/ dijo alguien a quien no recuerdo ahora. Yo soy un admirador de Guillermo Cabrera Infante y ten por seguro que fue y es una figura importantísima de la literatura después de 1959, primero por “Lunes de Revolución”, guste o no y luego por esa Odisea cubana/mejor habanera/ que es “Tres tristes tigres” que si no se ha publicado en Cuba es por la negativa de él a que así sea. De todas forma esa amarga aventura de peredor que es su novela y las sagas posteriores, hicieron de él al vengativo enemigo de todo lo que dejó atrás. Te recomiendo un libro como “MEA CUBA”, con recuerdos, chismes y venenos de su tiempo en La Habana, o tiene desperdicio. Un abrazo

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