Desde mi asiento: Congreso Nacional de la Upec

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Congreso, UpecLlegué al Congreso Nacional de la Upec con miles de expectativas. El profe Félix me lo había dicho: los excesos son malos. Aquella frase no era nueva. Me acompañaba desde mi infancia, todavía lo hace, pero no me hiere los sueños.

Después de más de doce horas de viaje, estábamos en La Habana. Yo miraba, escuchaba, volvía a mirar y sonreía. Sabía que viviría momentos de aprendizaje. Mi experiencia en eventos de ese tipo, aunque en Enseñanzas anteriores, me obligaba ha darle cierto crédito a una expresión que escuché antes de la cita: Los congresos no resuelven los problemas. Eso es cierto. Las palabras, los documentos no resuelven nada, aunque pueden guiar el trabajo posterior. Las acciones concretas son las que pueden apartar escombros y favorecer el crecimiento más saludable de los árboles.

Las visitas a delegaciones de base de la Upec en Holguín me concedían confianza en la fortaleza de los debates. Recientes declaraciones de Miguel Díaz Canel, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, me cargaban las pilas. Había aires renovadores en el discurso, con la certeza de que “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada” –aunque le duela a quien le duela-. Eso me agradaba, porque dentro del sistema social y sus principios más nobles son posibles y necesarios cambios en la prensa.

El sábado, 13 de julio, comenzó la plenaria en el Palacio de las Convenciones. Me senté casi al final, no por timidez, sino porque los primeros asientos estaban ocupados, los de atrás también pueden ser de vanguardia. Existieron criterios fuertes, con espíritu crítico y deseos de tener una prensa más eficaz, atemperada a la actualidad del país. Quedaron claras las necesidades de superación profesional y de mejores sistemas de pago e infraestructura tecnológica.

Delegados ratificaron el compromiso con la profesión, Cuba y su gente, quizá porque el periodismo es también defensa de causas, al menos eso creo, eso también dijo Alfredo Guevara en Dialogar, Dialogar, libro convertido en mi biblia durante estos días.

Pude intervenir en la plenaria. Lo hice. Algunos se acercaron para felicitarme. Una amiga de Pinar del Río hasta me acusó de valiente. Seguro que no lo soy. Qué es la valentía, sino un acto de locura en esta contemporaneidad llena de bosques y cazadores. “Por suerte en Cuba se puede ser valiente, porque somos socialistas, democráticos y todo lo demás”. Eso me enseñan desde siempre. Eso repito en cada tribuna con orgullo. Apartemos fantasmas. Cuba es de todos, esta Cuba que defendemos y amamos hasta la locura, porque por ella fueron valientes nuestros antecesores y cada hombre digno nacido aquí estará dispuesto a serlo, merece que todos formemos un gran equipo para preservarla con sus conquistas y sonrisas, pero con la certeza de que existen lunares borrables. (Qué me perdonen los profes por este párrafo tan largo. A veces uno tiene necesidad de desahogarse, de que sepan que siente a su Patria en la marea de sus venas, de que defiende todo esto, de que quiere ser útil, de que sabe que todo es perfectible dentro del socialismo, de que quizá por eso mismo ha lamentado tanto no tener acceso a una computadora durante buena parte de las vacaciones, de no poder enviar correos a esas personas con quienes ha establecido relación digital, para explicarles la grandeza de nuestra Cuba, de que ni siquiera pudo publicar sus impresiones del Congreso antes, porque Internet o el simple acceso a una PC en su poblado natal, al cual adora, es difícil, porque hasta esa iniciativa maravillosa de los Clubes de Computación a veces muestra sus pecas).

Me agradaron las constantes referencias a los jóvenes en el Palacio de las Convenciones: unas llenas de preocupaciones, otras de certezas. Hay que buscarle soluciones a las desmotivaciones de algunos. ¿Causas? El pobre salario, el déficit de tecnología… y otros elementos que ratifican lo que desde mis incursiones en los medios comprendí: la prensa por la prensa no existe, porque a su alrededor gravitan demasiados factores, incluidos los políticos, incluidos esos “decisores” que se toman atribuciones excesivas, y que pasan por encima de directores de medios, incapaces de defender sus criterios o que cuidan bastante su trabajo. La publicación del último libro de Julio García Luis, caballero y Quijote del periodismo cubano fallecido hace algún tiempo, confirma que baten nuevos aires.

Congreso de la Upec

La periodista holguinera Karina Marrón, a mi lado, es ahora miembro del Comité Nacional de la Upec

Sentado allá atrás, pensaba y repasaba cuáles podrían ser los sueños de quienes se inician en el Periodismo, de quienes caminan por pasillos de la Universidad con la certeza de que un día serán los encargados de informar, orientar, de abonar las viandas políticas para que la Revolución viva hasta la eternidad. Esos sueños no se pueden evaporar. Profes, profesionales, estudiantes y todos los demás no podemos bajarnos del tren de la superación y los deseos de perfección de la prensa y la sociedad, aunque digan que la perfección es imposible constituye una meta digna y saludable.

Cuando retorné, alguien me preguntó que quién vino más fotalecido: ¿Yasel el estudiante o el bloguero? Creo que Yasel el futuro periodista, el cubano que cada día tiene más sueños, que siente orgullo de sus compañeros en la Universidad y de algunos profesores, que disfruta y sufre los triunfos y desaciertos de la prensa nacional, en especial la de Holguín y Granma. Al amigo Luis Ernesto, mis disculpas. Ya sabe que no tuve acceso al correo electrónico.

Ahora mismo creo que es demasiado tarde para escribir más del Congreso de la Upec. La Red debe estar saturada de informaciones. Imagino que otros participantes escribieron en sus bitácoras del suceso, además de la cobertura de los medios oficiales.

Me quedo con la esperanza, la experiencia y la buena compañía de esos días. Gracias al profe Félix por los consejos, a Sayonara por el nacimiento de otra amistad, a Veloz por la caminata diurna del primer día y por sus anécdotas de lobo viejo en el ejercicio periodístico y en la vida personal. Gracias a Sara Sariol por las conversaciones, a Susi por la compañía siempre agradable. Gracias a esa mujer elegantísima y talentosa como pocas, llamada Karina Marrón, por las sonrisas, la confianza y por su presencia que siempre enseña. Ella será uno de los recuerdos más agradables de la Universidad, ejemplo del periodista que quiero ser. Ojalá que la lejanía no mate la amistad.

Sólo digo Koniec.

PE: Disculpen por la tardanza con que llegan estos párrafos. Pensé dejar la posibilidad del post en polvos del olvido, empero el Congreso fue demasiado importante para mí. Este trabajo pudo ser más profundo, ojalá el tiempo de máquina que gentilmente me brindó un amigo hubiese sido mayor. Na` que 45 minutos pueden ser poco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 28 de agosto de 2013 en Crónicas y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. tengo mis esperanzas puestas en que el periodismo en cuba se llene de gente como tu para que deje de ser que mal está el mundo, que bien estamos y como estamos mejorando…
    Aspiro incluso ver a alguien como tu en un puesto o cargo en el país, de esos desde los que se pueden tomar desiciones, y que no se vuelvan otro “Caudillo” de Ricardo Arjona más.

  2. Felicidades por la oportunidad que tuviste. Cada vez me gustan más tus escritos

  3. Yase, eres bueno en verdad. Sé que llegarás muy lejos.

  4. Yase, eres muy bueno. Sé que llegarás lejos. Coincido con Adrián.

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