Sicilia, un filme de resistencia (I)

Por Yasel Toledo Garnache

Película SiciliaLa mayoría de los directores privilegian el cine comercial. El dinero, las ganancias, cobran cada vez más importancia. Los filmes suelen incluir violencia, sexo, romance… o historias fantásticas, con escenarios inusitados y efectos impensables años atrás.

 A veces, quienes están frente a la pantalla agradecen eso, y cualquier otra propuesta les resulta aburrida. Por eso emprender el camino contrario en la concepción de un audiovisual puede convertirse en sinónimo de atrevimiento. ¿Qué sería lo más conveniente? Pues obtener obras taquilleras, con alta calidad estética.

Hay cineastas de extensa carrera que en este siglo XXI parecen islas, cada vez más alejadas. Persisten sobre temas y lenguajes que, por desgracia para ellos, no están de modas. Y, aunque sea duro escribirlo, muchas veces el cine se rige por modas, que se fomentan con prontitud desde festivales, revistas, grandes empresas…

Algunos sólo se preocupan por ser consecuentes con sus concepciones creativas, y vivir en una especie de burbuja, que no proporciona riqueza, sino admiración. Quizá muchos espectadores no los recuerden o dejen la sala casi vacía ante una de sus películas. A ellos seguramente les importará, porque eso de que “escribo o filmo para mí mismo, para sentirme bien”, es pura mentira, de lo contrario, no publicarían sus obras. Sin embargo, no se echarían a llorar. Permanecerían firmes a su forma de hacer, y se contentarían con las pocas personas que reconozcan la expresividad de planos, bandas sonoras y calidad del guión, a pesar de bajos presupuestos. No se inquietarían por la falta de estrellas de la actuación en sus producciones, porque “es preferible la espontaneidad de los no profesionales”.

La película Sicilia, de Daniéle Huillet y Jean-Marie Straub, es consecuente con esa forma distinta de concebir al cine. Los directores representan a una de las posturas más radicales, tanto éticas como ontológicas, del panorama cinematográfico. Si en un lado de la cuerda se encuentra el cine comercial, la producción industrial, en el otro están estos creadores, con una actitud verdaderamente insobornable. Por eso algunos catalogan a su cine como no reconciliado o de resistencia, pues parten de una posición moral contra la industria. Los dos creadores fueron invariables con aquella postura de Theodor Adorno: el valor de una obra de arte reside en su resistencia a la mercantilización.

Según Xurxo González Rodríguez, en noviembre de 1954 Jean Marie Straub fue expulsado del instituto Voltaire durante tres semanas por ser el hombre que más sabía de uno de los cineasta más comerciales de aquel momento: Alfred Hichtcock.

Sus profesores no imaginarían que ese conocimiento de los mecanismos comerciales le serviría para hacer totalmente lo contrario.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 10 de julio de 2013 en Comentarios y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en Sicilia, un filme de resistencia (I).

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