Familia de la blogosfera en Cuba

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

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Blogueros, twitteros y facebookeros de varias provincias del país se reunieron del 5 al 7 de julio en el Centro Martín Luther King, en La Habana. Los presentes buscaron alternativas para que las voces de bitácoras cubanas se escuchen con más fuerza en la Red. Parte de los participantes son jóvenes que desde junio de 2012 visitan sitios históricos. Escalaron el Pico Turquino y lomas de Cienfuegos, desandaron la Ciénaga y ahora se encuentran en la capital. Uno de los momentos más agradables durante las actividades en el Centro fue el intercambio con René González. Aquí comparto la crónica de uno de los viajes de esos aventureros,publicada con anterioridad en este sitio.

¡Oh, casabe con café!

“Novato en el grupo” era el posible título de este post, pero no me gusta la primera palabra. Además, los blogueros, twitteros y facebookeros que viajaron a la Perla del Sur a inicios de octubre no permiten que alguien se sienta nuevo en el piquete. Las sonrisas, abrazos y chistes hermanan a todos.

La aventura comenzó el 2 de octubre a las diez y pico de la noche. Los ocho holguineros esperábamos el tren en Cacocún. Confieso que nunca había estado en ese lugar. Me pareció un poco fantasmal, un poblado atravesado por el ferrocarril, con esa rara mezcla de contemporaneidad y pasado. Tal vez, no debí arriesgarme con la descripción anterior, pues era de noche, no conocí interioridades. Pero así lo sentí.

Odio a los trenes, con ese ruido molesto de las ruedas de hierro sobre los railes, las constantes paradas, los vendedores, que pregonan sus productos en los vagones de forma ensordecedora y atrevida. Eso me molesta, me retumba en la cabeza y me impide el sueño que hace los viajes más cortos.

Los trenes chinos, japoneses, los europeos, no son así. Sólo los he visto en televisores y revistas, pero dicen que son rápidos, cómodos.

Esta vez me sentí bien, la compañía es importante. Antes de subir al monstruo de hierro, pensaba que me desangraría por la incomodidad de los asientos y lo largo del trayecto, sin embargo Villa Clara me pareció cerca. En la terminal Marta Abreu, del centro del país, nos esperaban Arnaldo e István, dos aventureros que también escalaron el Turquino en julio pasado. Después apareció Camarero, santaclareño que ama su terruño con locura y pasión, con orgullo y desenfado. Habló de los encantos del Mejunje y del parque Vidal, de cuán cerca se sienten del Che quienes caminan por las calles de la ciudad.

Hasta la Plaza Ernesto Guevara llegamos al encuentro con el Guerrillero Heroico. Allí estaba su estatua, con aires de historia y majestuosidad, hecha del bronce que los hijos de Santa Clara entregaron para ver al héroe inmortalizado también en metal.

Cienfuegos, de mar y gente buena, nos recibió en sus entrañas. El malecón, frente a la bahía, fue sitio de conversaciones, chistes y hasta de la pérdida de una chancleta, luego encontrada.

El día cuatro conocimos la sede del semanario Cinco de Septiembre. El colectivo de trabajo nos acogió como amigos, abrió las puertas de la Redacción, y permitió que algunos compartieran fotos de la travesía en Facebook y cortas líneas en Twitter.

Rodolfo y Camilo, habaneros, se unieron antes de que terminara la tarde, para juntos ir a una casa especial, a un hogar de madera con una dueña millonaria. María Orquídea Artiles Ruiz es su nombre, y siente a Los Cinco en el interior de sus venas y en los sonidos mismos de su pecho. Fotos, cartas, conversaciones telefónicas inmortalizadas en papel, nos acercaron más a los héroes, con condenas injustas en tierras estadounidenses.

La noche terminó, y el camino era hacia Los Nichos, en las montañas cienfuegueras. Había escuchado de las impresionantes caídas de agua y la belleza del paisaje, pero la realidad superó las expectativas.

Compartimos con niños y maestros de una escuela rural. En aulas, pasillos y canchas de baloncesto hablamos de Gerardo, René, Ramón, Antonio y Fernando. Nos apartamos de las postales, y estuvimos más cerca de los hombres que extrañan, sufren y, quizá, hasta lloran, pero se mantienen firmes.

Durante las noches, el ambiente se adornó con carcajadas, cuentos, el juego de los papelitos y otros que mostraron la alegría del grupo.

Las conversaciones sobre blogs, periodismo digital y redes sociales se trasladaron a tiendas de campaña, caminatas…

El día 7 bajamos de las lomas, y comenzaron las despedidas, con abrazos y apretones de manos.

Quizá deba explicar por qué el título, ¡Oh, casabe con café!, pero no lo haré. El piquete lo sabe. Nos veremos en próximas aventuras.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 8 de julio de 2013 en Eventos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Una lástima que no pudieras estar presente en el evento. Un abrazo bien fuerte.

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