El soliloquio de la Conversación (I)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

pintura cubanaLa vanguardia abstracta en la pintura cubana nació en los años 30 y alcanzó su esplendor en los 50. Los primeros pasos fueron de coqueteo, aprehensión de técnicas y modos poco empleados en el país, búsqueda de particularidades que caracterizaran a cada creador.

Marcelo Pogolotti, Amelia Peláez y Enrique Riverón formaron parte de la primera oleada. Sus viajes a Europa los pusieron en contacto con el cosmos artístico de aquella región.

Amelia se interesó por el cubismo; Pogolotti en los rasgos surrealistas de la abstracción y Riverón, el más convencido, desarrolló amplias gamas de pinturas, collages y esculturas dentro de los códigos no figurativos.

Poco a poco los pintores del país imprimieron rasgos de peculiaridad e idiosincrasia a sus obras, con el reflejo de la atmósfera nacional.

Los años ‘50, difíciles, enrevesados, con preocupaciones espirituales en el centro de la tormenta política, matizada por un golpe de Estado, violencia, persecuciones y movimiento intelectual fuerte, favorecieron el auge de la abstracción. Según Elsa Vega Dopico, aquella fue una generación rebelde, laboriosa y transformadora que se opuso a la Escuela de La Habana y halló en lo abstracto un auténtico medio para canalizar sus inquietudes estéticas y conflictos psíquicos de la contemporaneidad. La investigadora también asegura que dos grupos polarizaron la década: Los Once y Diez Pintores Concretos, defensores del expresionismo abstracto y la corriente geométrica, respectivamente.

La efervescencia era innegable. Sin embargo, su final fue públicamente diagnosticado por Juan Marinello. Su Conversación con nuestros pintores abstractos, publicado a finales de década, dejó clara su posición contra el abstraccionismo: …el arte abstracto está herido de muerte. No habrá que lamentar su desaparición física sino que haya vivido tanto.1

Cualquier forma de creación merece vivir, más allá de circunstancias políticas. Marinello consideraba que las nuevas exigencias contextuales exigían cambios en el panorama de la plástica. La pintura debía comprometerse de forma total con el movimiento revolucionario, los creadores no podrían expresarse con total libertad, tal parecía que no podrían existir posibilidades de que los espectadores interpretaran de forma diversa las obras. La consigna, el sentir patriótico, era lo más importante. Eso fue solo un avance. El triunfo revolucionario de 1959 cambió radicalmente el paisaje político, social y cultural de la nación. Las conocidas Palabras a los intelectuales y el Primer Congreso de Educación y Cultura, trazaron las pautas a seguir en materia de política cultural:

que cada cual se exprese en la forma que estime pertinente, y que exprese libremente el tema que desea expresar. Nosotros apreciaremos su creación siempre a través del prisma y del cristal revolucionario.2(Castro, 1961)

Marinello exigía el apego a la estética del Realismo Socialista, con el mundo de obreros y campesinos. Para él, la epidemia abstracta era injustificable. Casi al final de Conversación… decreta que el artista cubano que no entienda sus razones es porque ha “decidido agotarse del lado de allá de la trinchera”, o sea, en el bando de los enemigos.3 Ahí estaba esa manía de ubicar las posiciones en los extremos, “conmigo o en mi contra”, lo cual resulta bastante dañino para el arte, pues implica encierro, ambiente carcelario para la creación.

Según el líder comunista, el pintor tenía la obligación de colaborar en una tarea de relieves históricos para cumplir su destino y el de la nación. No había lugar para abstractos, todo tenía que estar claro. Consideraba que la lucha revolucionaria contra el imperialismo era suficiente fuente de inspiración, lo cual debía reflejarse de forma clara, épica y victoriosa.

1 Marinello, J. Conversación con nuestros pintores. La Habana: Letras cubanas, pág 25 -62.

2 Fidel Castro: Palabras a los intelectuales.

3 Juan Marinello: Conversación con nuestros pintores, pág. 25 -62.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 24 de junio de 2013 en De todo y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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