Romerías de Mayo, fiesta inclusiva

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEs tarde o temprano, noche o mañana. No importa. En Romerías, el día comienza a cualquier hora. Holguineros y visitantes de más de 20 países confluyen en parques, exposiciones de pintura, presentaciones de libros, conciertos musicales… Muchos almuerzan a las seis de la tarde y comen durante la madrugada, tal como hicieran los personajes Esteban, Sofía y Carlos en la novela “El siglo de las luces”, de Alejo Carpentier, aunque no creo que algún reloj de sol se convierta en lunar. Otros son más luminosos, más justos con este Festival Mundial de Juventudes Artísticas: se conforman con pizzas, refrescos, panes con timba, y desandan las calles, bailan, ríen, aprenden sin preocupaciones por el retorno.

Olores agrios, andares agitados, rostros sonrientes o extenuados y la confluencia de personas crean un ambiente inusitado. Las calles holguineras conducen a la creación, nunca a Roma, les brota de sus entrañas un sabor a savia joven con sorbos de tradición. Cada esquina es un encuentro con el baile, la pintura, el teatro o agrupaciones musicales, cada puerta esconde una cita con la creación y el intercambio fructífero.

Blogueros, twitteros y facebookeros cubanos se reúnen en esta Capital del Arte Joven por segunda vez. La Joven Cuba, Espacio Libre, La Chiringa de Cuba, Visión desde Cuba, La Mariposa Cubana… divulgan el suceso, para que desde las bitácoras se escuche también la voz de hermandad artística entre las naciones.
La diversión se traslada a guaguas, pasillos, parques… Muy dentro hay una suerte de amistad, donde todo es supremo y nada imposible, donde queda claro que el quehacer artístico es un vendaval de pasiones: lúdico, ennoblecedor, espontáneo, contradictorio, estresante…

Paralelo a los artistas que nos acompañan, hay personas pintorescas: poetas sin versos, cantantes sin voz, juancandelas locales en el interior de un ómnibus o en hogares. En Romerías, cualquier cosa pasa. Todos son creadores.

Algunos envían sus obras ante la imposibilidad de venir, porque quieren que parte de ellos esté aquí. Así hizo la amiga mexicana Rocío Heredia, quien desde las redes sociales no se pierde las particularidades del evento. Así son los romeros: viven por el arte.

El 3 de mayo holguineros e invitados subieron el hacha de Holguín hasta la cima de la Loma de la Cruz. Talvez allí, en el punto más alto de la ciudad, algunos recordaron al fraile franciscano Antonio de Alegría, y pidieron un deseo. Así lo hacían los antiguos pobladores. Así lo hacen modernos amantes de sus raíces.

Las Romerías contagian y apasionan, buscan las esencias y no se conforman con el horizonte. Su interior no tiene dimensiones, es infinito, absoluto, donde se entra despojado de brevedad para cultivar el deslumbramiento. La antorcha del arte ilumina a Holguín.

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Subdirector editorial de la Agencia Cubana de Noticias. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y Mejor Graduado Integral de la Universidad de Holguín (2014). Periodista, ensayista y narrador. E-mail:yasegarnache@gmail.com

Publicado el 5 de mayo de 2013 en Crónicas y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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