Más que poeta (III)

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Heredia es símbolo de la poesía cubana.

Heredia es símbolo de la poesía cubana.

A veces, los biógrafos son demasiado egocéntricos. Quieren proyectar sus pasiones, sus sueños y hasta sus resquemores en los objetos de estudio. También suelen encerrar las obras literarias en conceptos, en esquematismos, en la rigidez de definiciones teóricas Y eso casi siempre resulta fallido.

Ahora que leí el Epistolario…, que conozco más la obra de Heredia y en especial su vida, sus temores, cuánto sufrió lejos de la familia, cuánto significó la pérdida temprana de su padre. Ahora que sé más de su compromiso patriótico, de su lucha contra la tuberculosis, de las incomprensiones al final de su vida. Ahora, ahora…me pregunto si es correcto encasillarlo dentro del Romanticismo. Uno de nuestros males proviene de encarcelar la obra de los artistas en un epígrafe cualquiera. Eso es un riesgo. Es como desbrozar un monte. A veces, no comprendemos que las expresiones “en ocasiones”, “tal vez” sostienen más que los edificios. La clasificación rígida es un arma de doble filo. Quizá lo más recomendable es que cada quien se acerque a sus escritos, los disfrute, y luego tenga sus propios criterios.

A veces, los estudiantes vamos, con libreta y lápiz, dispuestos a identificar los rasgos del Romanticismo presentes en los poemas “heredianos”. Algunos hasta extraen versos que llevarán como ejemplo al profesor. Así la lectura es demasiado tediosa, parece obligación, se contagia con el aburrimiento que suelen tener las tareas docentes.

Especialistas, libros y cualquier otra fuente de información aseguran que José María Heredia es un romántico. Lo que se hizo en la fragua de las pasiones, en momentos de delirio, puede parecer producto consecuente y frío de un laboratorio. La poesía que estuvo marcada por las huellas del diario vivir puede simplemente aparecer como el adorno a una existencia pletórica de vicisitudes, el solo adorno, y nunca su producto más amargo y decantado.

Tal vez, un grupo de amigos teoricen durante horas para definir a qué movimiento artístico pertenece un intelectual determinado. ¿Eso es lo más importante? Al final, se olvidan detalles mucho más significativos.

Por qué cuando hablamos de Heredia obviamos sus flaquezas humanas, por qué

Habitación donde nació José María Heredia

Habitación donde nació José María Heredia

mencionamos obras sin leerlas antes, por qué no analizamos, por ejemplo, las razones de Menéndez y Pelayo para considerar el Teocalli de Cholula su composición poética más lograda. Quizá lo hizo, porque revela su espíritu americano con gran fuerza, o porque le canta en tono mayor a la cultura azteca, y se aleja de la poesía impersonal y retórica. Recuerdo que lo leímos durante una clase en el preuniversitario. Anotamos algunas características que nos dictó la profe, y adiós todo.

El naranjo y la piña y el plátano sonante, hijos del suelo equinoccial se mezclan a la frondosa vid, al pino agreste…”; cito estos versos del Teocalli…, que tal vez inspiraron a Lezama Lima cuando escribió: “… ese poema es como la llave mágica de un cubano para penetrar en el imponente recuerdo de los aztecas…, es una manera cubana de llegar, de ir como despertando en el centro inefable de las cosas”1.

El Epistolario… también permite eso: llegar a poemas que pude encontrar en compilaciones, pero que leí aquí, acompañados de mensajes para seres queridos. Ese yo trémulo, de Heredia, fundido a la naturaleza, le concedió a sus escritos mayor riqueza. Sus cantos a la libertad, a Bolívar, a Washington, no se desprenden de ese fervor íntimo, pese a la grandilocuencia. Porque nunca debemos aislar las obras del carácter y la vida de su autores. Y en José María esa relación es más grande, más visible.

Cada vez que hablamos del Cantor del Niágara, nos referimos a su poesía. ¿Y lo demás? Olvidamos, por ejemplo, que también fue abogado y estuvo muy ligado a la política. En México, se opuso al proyecto de reforma de la Constitución de ese país, pues, según consta en una carta a Domingo del Monte, estimó que un abismo de sangre y fuego se abriría para sepultar la gloria de aquella república democrática2. Pero ni legisladores ni legislaturas atendieron su reclamo.

Por aquellos días también renunció a su cargo de diputado al Congreso, por lo que cesaron casi todas sus responsabilidades mexicanas. Publicó la Waverly, de Walter Scout; dirigió la revista Minerva; y ocupó la cátedra de Literatura Antigua y Moderna en el Instituto Literario de Toluca. Ningún éxito suplantaba el deseo de volver a Cuba. Ver a su madre y a otros familiares, recorrer el cafetal de su tío Ignacio, charlar con el amigo Del Monte, contarle de angustias y travesuras, eran algunos de sus mayores deseos.

En Santo Domingo, en Venezuela, en Estados Unidos todo seguía igual, era peor. ¡Ah!, qué claridad la del Apóstol cuando escribió: “… llegó Heredia a Boston, a recibir la puñalada del frío”3

Martí también expresó: ¿Qué tiene su poesía, que solo cuando piensa en Cuba da sus sones reales?4 

Y es que su alma entera estaba habitada por esta tierra. Heredia hubiera preferido quemarse con su sol que vivir en la soledad del exilio. Tal vez por eso escribió una misiva al Capitán General, para solicitar su regreso a la tierra natal, y le fue concedido. Esa carta provocó las más severas censuras, y algunos hasta estimaron que invalidaba sus anteriores labores patrióticas y revolucionarias. 

¿Qué otra solución podría darle a su vida? Se sabía casi muerto. Sólo quería pasar por su tierra, ver a la madre, al amigo Del Monte, el único que lo recibió en la aduana para luego apartarse también. Empero todo salió mal. Aquella visita fue motivo para más tristeza. No dejó amigos en la patria, sino hostiles antagonistas o juzgadores piadosos5.

¡Cuánto dolor! El poeta no era una máquina de crear versos, no fingía las imágenes desgarradoras. Sufrió y seguro que hasta lloró como pocos. Sólo ahora, lejos de libros de texto, lo comprendo mejor.

Ni siquiera pudo escribir su última carta, desde México. Su esposa Jacoba lo hizo. Él no podía enderezar la espalda, ni mover los dedos. Quizá el poeta lo sabía todo cuando inmortalizó sobre papel: Morir entre angustias feroces, entre convulsiones de horrendo dolor.

Corta fue su existencia. Sin embargo, José María es más que el Cantor del Niágara, más que poeta, más que revolucionario, más que cubano. Es un torbellino de pasiones, es literatura que no muere, lirismo, prosa casi perfecta, crítico con el látigo debajo de frases aparentemente suaves. Es sufrimiento, exilio, abatimiento, pobreza material, lucha contra la tuberculosis, soledad, nostalgia, incomprensiones, naturaleza. Es amor a Cuba y a su gente. Y después de todo eso, Heredia es más, mucho más.

1 Lezama Lima, J. José María Heredia, en su Antología de la poesía cubana. T. 2. La Habana, Consejo Nacional de Cultura

2 Augier, A. Epistolario de José María Heredia (2005), pág. 120. La Habana: Letras cubanas

3 Lezama Lima, J. José María Heredia, en su Antología de la poesía cubana. T. 2. La Habana, Consejo Nacional de Cultura

4 Autógrafos cubanos (1990). Santiago de Cuba: Ediciones Unión

5 Chacón y Calvo, J. M. Crítica literaria: José María Heredia (2002). La habana: Pablo de la Torriente

Anuncios

Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 18 de marzo de 2013 en Personalidades y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: