Noche de grabación

     


Por Erian Peña Pupo, colega de la Universidad de Holguín

Un señor subió a regañarnos. Y no jugábamos con el carro fúnebre, ni con las rosas del camposanto. Mucho menos rayábamos la tumba del mártir de aquel lugar. Aquí no hay rosas, ni esto es un cementerio. Aunque la mirada del fundador nos observe desde una reproducción de mal gusto en la pared. De saco y corbata, con el micrófono en la mano. Micrófonos de los años 50. Y el cuadro observa. Pero no habla. Quizá antes habló, pero la ausencia de los años terminó por callarlo.

Aquel señor, el custodio, nunca me ha gustado. Seguro escuchó la música alta. A Sabina y Fito. A Beethoven y Wagner.

Muchos dicen que Wagner es peligroso, eso opinan los que saben de música y de política; que Hitler lo escuchaba histérico antes de ordenar el avance a Leningrado. En realidad siempre lo escuchó, desde joven. Antes y después de Leningrado. Es el espíritu alemán, afirmaba.

Quizá el custodio sepa de música, o de política.

Llegó furioso a redacción. Nos miró casi a punto de gritarnos. Y gritó: Ustedes que hacen aquí, tienen permiso para entrar.

Sí, le dijimos. Claro que tenemos premiso. Estamos en la cola para grabar.

Ya, ¿pero tienen permiso?, insistió.

Sí, sí, sí… Aunque en realidad nunca hemos tenido ningún permiso oficial, ningún cuño, ninguna firma…

¿Y la música?, dijo.

¿La música…?

Sí, sí, eso, la música. Y no dijo nada más. Se fue callado a morder otra furia, a resguardar otro sonido. Rumiando las palabras.

Quité el brazo de una de las máquinas de escribir a la que me había apoyado y puse nuevamente el reproductor. Ahora pienso que un museo pagaría una buena suma por una de esas piezas de colección. Museos de antigüedades de Tokio, New York o Berlín. Son geniales y genial es el adjetivo que se me ocurre para describir a Heminguay en una de esas. De pie. Un trago. Dos tragos. Y el viejo se agarraba fuerte el cordel para que aquel pez enorme no se le soltara. Nadie lo creería si no lo llevaba a la costa. Y mantenía la mano firme…

Y detrás, en segundo plano, justo cuando el custodio se va y el viejo pesca la aguja, Ella Fitzgerald canta un blues y desenfrena la noche de grabación.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 5 de marzo de 2013 en De todo y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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