Archivos diarios: 13 de febrero de 2013

Reencuentro

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

 

Los reencuentros pueden ser tormenta de sensaciones

Los reencuentros pueden ser tormenta de sensaciones

A veces, el reencuentro implica reflexión, comparaciones indeseadas, dañinas, fuentes de duda. A veces, uno odia al reencuentro, lo culpa, lo oscurece, intenta apuñalearlo, borrar sus imágenes, pero no puede, no muere, quizá porque las gotas de sangre se adhieren con sutileza para recordar que somos mortales, débiles, incapaces de olvidar lo más dañino, lo que retumba en la cabeza hasta impedir el sueño, la tranquilidad.

El reencuentro no tiene sitio fijo, predilecto, tampoco malvado, aborrecible. No siempre es carnal, ni siquiera elocutivo. Aceras, paradas de guagua, viajes cortos, parques, playas, suelen acompañarlo de sorpresa, de alegría, un amigo me dice que también de arrepentimiento. Lee el resto de esta entrada

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Ana (óleo de una mujer desnuda y con violín)

Por ERIAN PEÑA PUPO, colega de la Universidad de Holguín

Las violinistas enloquecen a mi amigo.

Las violinistas enloquecen a mi amigo.

Un día le propuse a Ana hacerlo mientas ella tocaba el violín. El violín me dejaba cierto arrebato tierno y melancólico. Arrebato solo comparado con el que me produce en ciertos momentos delirantes el jazz o el soul.

Ana estudiaba entonces segundo año en el conservatorio. Siempre he sido un adicto desmedido a las estudiantes de música. No sé por qué. Quizá por jóvenes y bellas, quizá sencillamente por eso, por estudiantes de música. Lee el resto de esta entrada

La Organización de los jóvenes

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

JóvenesIntegrantes de la Unión de Jóvenes Comunistas dicen tener dolores de cabeza y alergias ante cualquier actividad productiva o reunión.

Según Aurora de la Peña, fundadora de la UJC en la antigua provincia de Oriente, en los primeros años de la Revolución, el joven que acumulara mil horas de trabajo voluntario era homenajeado con un sello. No se le daba ni merienda ni jaba; pero, para él, ese sello era más que un reconocimiento.
Pertenecer a la UJC era un enorme privilegio y requería sacrificios. Sin embargo, centenares de personas se esmeraban, deseosas de portar un carné de militante.
Las anécdotas de los fundadores de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) son emocionantes. En aquella época se enarbolaron lemas como: “AJR pa´lante y pa´lante y al que no le guste que tome purgante”. Esa vez, Fidel llamó la atención, pues no se podía ser tan radical. Lee el resto de esta entrada