Aires académicos en la Universidad de Holguín

Por Yasel Toledo Garnache

La Universidad de Holguín vuelve a respirar aires académicos. Entre mochilas, lápices, libretas y cuadernos, reaparecen los amigos en la travesía hacia el conocimiento, los maestros y el pequeño temblor de entusiasmo con esa magnífica experiencia que es aprender.

Unos, comienzan el primero de sus años en la Enseñanza Superior; otros, asumen el difícil reto que constituyen las tesis y exámenes estatales; todos, llenan sus mochilas de fórmulas matemáticas, ecuaciones químicas, historia, gramática y literatura.

Andares agitados, rostros sonrientes y la confluencia de personas en pasillos, aulas y residencias estudiantiles vuelven a demostrar que la instrucción de los cubanos no es un sueño de almohada.

Atrás quedan las vacaciones y los viajes frecuentes a la playa. Del otro lado de la puerta, se abre el mundo de pizarras, tizas, pupitres y amigos grandes que convierten la enseñanza en uno de sus amores.

Los alumnos se sumergen en anécdotas que los trasladan al 10 de octubre glorioso, conocen más de Céspedes, el pleitista bayamés, sufren a mares con el Pacto del Zanjón, aprenden más del efecto fotoeléctrico, la gravedad, los logaritmos, y los movimientos artísticos.

Los pasillos muestran cierta soledad, porque muchos de los “diablillos” que suelen adornar el ambiente universitario participan en el Censo de Población y Vivienda. Algunos con cierta incomodidad, porque eso de gorras azules es para industrialistas.

Se extrañan a los amigos del antiguo quinto año, a Rubiel y los temas de cine, a Fernan y los debates sobre pelota, voleibol o cualquier otro deporte, a la belleza de Baby, la sonrisa de Daimí, la amabilidad de Mailenis… Ellos asumen responsabilidades profesionales, pero, seguramente, no olvidan la vida en la residencia, los chistes de compañeros de aula, la tristemente célebre comida de la beca.

El parque Calixto García y el Café Tres Lucías vuelven a ser testigos de conversaciones interminables, la cerveza en la cima de la Loma de la Cruz, con una vista increíble, cautiva otra vez a jóvenes amantes del estudio y la diversión.

El nuevo curso académico trae retos, atrevimientos, superación, romances y nuevos amigos.

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 13 de septiembre de 2012 en Crónicas y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Yasel:

    Cómo se extraña! La Universidad con todos sus males, es un espacio único . Gracias por acordarte de nosotros.

  2. Rubiel, hay amigos que nunca se olvidan. Muchos de ustedes perdurarán siempre en nuestro recuerdo.

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