Gibara: andando y desandando un Festival

Por: Erian Peña Pupo

Costa de GíbaraGibara olía a mar, a salitre que se pegaba en el cuerpo. Habíamos arribado temprano en la mañana para no perdernos el suceso cultural del que tanto se hablaba. El viaje no fue cómodo, pero llegamos rápido a la villa. Se habla muy poco o no se habla en un camión. Ya lo había advertido el chofer al llevar escasos pasajeros: Gibara está tan pobre como el cine.

Fuimos recibidos por las mismas curvas, el mar tragándose la carretera y los pescadores asaltando con sus botes y redes la bahía. Todos en esos días queríamos probar los productos del mar, por eso los pescadores seguían, optimistas, metidos hasta el pecho en el agua, quemándose su ya curtido cuerpo por causa del mar y el sol. Ni el Malecón había cambiado nada. Continuaba tranquilo, perfecto para confesiones románticas y hasta parecía estar más deteriorado que nunca.

En los parques existía algún movimiento. La gente comenzaba a aparecer, mientras se estacionaban los vendedores de suvenires y objetos ornamentales. Gibara recuerda, entonces, una feria de artesanías.

En el cine Jiba, donde todo confluía en las mañanas, hubo conversatorios y proyecciones de largos y cortos de ficción. Pero se veían muy pocos gibareños, casi ninguno. Al visitar las calles menos céntricas encontramos más imágenes en alusión a la pasada visita del Papa que al propio Festival. Benedicto XVI sonríe cetro en mano, mientras una niña, ya un poco crecida, con la luna de Mèliés en el rostro, identifica el evento. El cartel fue diseñado especialmente para la cita por la pintora Sandra Ramos.

Era fácil ver a Lester Hamlet, director del encuentro, de un lugar a otro dirigiendo los diferentes espacios. Se le notaba nervioso, tiene en sus hombros la responsabilidad de continuar al frente del Festival de Gibara después de la muerte de Humberto Solás.

Con suerte, el visitante pudo encontrarse en las calles con Isabel Santos o algún otro actor conocido. Pero era mejor no molestarlos, los actores no son siempre las figuras del celuloide que idealizamos a nuestro gusto. Y eso lo sabían los gibareños, a diferencia de los visitantes que posaban ante la cámara y sonreían, o solicitaban autógrafos. No todos los días uno se encuentra con Aurora Basnuevo al doblar de la esquina, pueden asegurar, ostentosos, los habitantes de este municipio holguinero.

Quizá no los conoció a simple vista, pero también pudo cruzarse con Kike Álvarez, Lizette Vila o cualquier otro realizador de los “de atrás de las cámaras”. A estos pocos les pedían posar para una foto.

La estancia cinematográfica incluyó “Miradas”, con cine casi vacío, “Aficionados”, continuaba el cine vacío, y en la noche el cantautor español Luis Eduardo Aute, de vacaciones y sin guitarra, presentó su filme “Un perro llamado Dolor”, y por fin, casi se llena el cine. Aute parece mayor, está cerca los 70 años, pero se muestra enérgico. La película por el nombre me recuerda otra: “Un tranvía llamado Deseo”, de Elia Kazan; pero en el filme del español el contenido resulta polémico, casi nadie lo entiende, por lo que el cine se va quedando sin personas. Son dibujos del propio Aute inspirados en Picasso, Goya, Dalí, Frida, Velázquez…, nueve historias cargadas de metáforas. Pero es arte y también cine, al menos así lo piensan los críticos. Nosotros somos espectadores, y de los pocos que a la hora de los créditos quedamos en la sala de proyecciones.

Mientras se exponía, en las calles se filmaba, en la costa, en los parques. Es esta una ciudad que conoce muy bien las grabaciones: “Lucía”, “Miel para Oshún”, “Marina”…

La Villa es rencuentro de amigos, fiesta de abrazos. Allí pude encontrar desde la fiel compañía de uno de mis “incondicionales” hasta el amigo del aula, el colega de algún medio, los esparcidos y casi perdidos que une el cine y la fiesta y solo vez, aunque quisieras hacerlo más a menudo o tenerlos siempre cerca, en momentos como estos. Hasta aquellos que te brindan el suelo de su casa de campaña y muchas cosas más, pues íbamos con solo la ropa puesta y bastante optimismo, o visitar a Nicolau, el viejito venerable que conoce palmo a palmo la historia local y a quién le hice mi primera entrevista, justo el día que conocí Gibara. O la melancolía compartida detrás del incomprendido amor gibareño de “mi hermanito” y compañero de aventuras.

Por la tarde casi todos íbamos a la Plaza Da Silva. Es el centro de la noche. Allí se comía y se bailaba. Cuando en la madrugada comenzó el concierto del grupo Qva Libre, la Plaza se estremeció y hasta temió el posible fin del mundo: “Brinquen, bailen, gocen y retocen que el mundo se acaba en el 2012”, repetía el estribillo. Pero nosotros, a diferencia de ellos, no quisimos usar sombreros altos y coloridos, ni pintarnos el pelo como Amaury Pérez.

Después de una madrugada en la que amoldamos el suelo sobre la lona de una casa de campaña, Gibara continua con el mismo malecón, en la bahía los mismos botes con nombres de mujer, el mismo mar azul fuerte, la gente, el calor, los parques…viñetas de la villa. Dejábamos en la tarde, a bordo de otro camión, esta vez al aire libre, aquellos dos días gibareños. En el camión se habló poco o casi nada. Al llegar el día anterior, creímos que la villa perdería, por causa del Festival, su encanto natural de ciudad dormida en el tiempo. Pero, sin duda, no fue así. Gibara es, con Festival o sin él, la misma.   

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Acerca de Yasel Toledo Garnache

Corresponsal-Jefe dela Agencia Cubana de Noticias en Granma y Vicepresidente provincial de la AHS. Es graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y de Periodismo en la Universidad de Holguín. Periodista, ensayista y narrador. Amante del cine y el deporte.

Publicado el 6 de julio de 2012 en Crónicas, Eventos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Gibara cuna de ese famoso periodista,escritor, intelectual cubano Guillermo Cabrera Infante Premio Cervantes, orgullo de Cuba por sus obras literarias famosas y conocidos por los principales intelectuales latinoamericanos siempre se sintio orgulloso de su pueblo natal.Gibara tiene tambien riqueza en su belleza natural, que otros pueblos carecen de ese privilegio que Dios le dio y envidia de muchos cubanos y vecinos que no pueden tener un pueblo tan pintoresco y con tanta historia encerrada dentro de ella y aun coservando por siglos gran parte de su patrimonio en buen estado ,aparte de ser una ciudad muy colonial es tambien ciudad municipio de muchos poblados impotantes al su alrrededor con sus tierras productivas y sobre todo ese hermoso mar que les sirve y alimenta a tantos gibareños y sus visitantes que van a visitarla para saciar sus deseos de comer sus pescados y mariscos que no lo tienen en sus pueblos vecinos .

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